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Por qué algunas personas despiertan recordando sus sueños y otras no: un estudio siguió a 217 adultos durante quince días

Una investigación publicada en Communications Psychology identificó que la capacidad de retener lo soñado depende de la edad, la tendencia a divagar mentalmente y cómo se durmió esa noche, entre otros factores.

Por Beatriz LuceroEconomía provincial · 7 de septiembre de 2026 · hace 1 d

Algunas personas abren los ojos por la mañana y reconstruyen con nitidez escenas, acciones y emociones vividas durante la noche. Otras, en cambio, apenas conservan una sensación difusa o directamente no recuerdan nada de lo que soñaron. Durante años, esa diferencia se atribuyó al azar. Un estudio publicado en la revista Communications Psychology, del grupo Nature, mostró que hay factores concretos y medibles detrás de esa disparidad, según reportó el equipo que llevó adelante el trabajo.

La investigación siguió durante quince días a 217 adultos sanos de entre 18 y 70 años. Cada mañana, los participantes registraban si recordaban haber soñado y con qué nivel de detalle. En paralelo, los especialistas recopilaron datos demográficos, psicológicos y de sueño mediante dispositivos de monitoreo y pruebas específicas, lo que permitió cruzar la información subjetiva con mediciones objetivas del descanso.

QuéVariables individuales que inclinan la balanza

  • Actitud atenta hacia los propios sueños: quienes conceden importancia a su vida onírica tienden a recordar más.
  • Tendencia a la divagación mental, es decir, la inclinación de la mente a encadenar pensamientos de forma espontánea en lugar de mantenerse en el foco inmediato.
  • Edad: a medida que pasan los años, cambia la facilidad para retener el contenido onírico al despertar.
  • Vulnerabilidad a la interferencia: la facilidad con que un recuerdo del sueño es desplazado por estímulos inmediatos al abrir los ojos, como la luz, el ruido o el pensamiento consciente.

El equipo de investigación destacó que, si esos estímulos llegan antes de que el contenido quede consolidado en la memoria, el sueño se pierde. Esa ventana de consolidación resultó tan determinante como los rasgos de personalidad.

No es lo mismo soñar que recordar lo soñado

El estudio distinguió entre dos experiencias que suelen confundirse. La primera es el recuerdo del contenido concreto: escenas, acciones, emociones. La segunda es el llamado sueño blanco: despertar con la certeza de que algo ocurrió durante la noche, pero sin poder recuperar ningún detalle. Esa segunda experiencia fue más frecuente en ciertos grupos y permitió a los autores confirmar que soñar y recordar lo soñado no son procesos equivalentes, un punto que hasta ahora se trataba de manera intercambiable en la literatura especializada.

En cuanto a la estructura del descanso, los resultados mostraron que quienes atravesaban episodios de sueño más largos, con menor proporción de sueño profundo (la etapa N3, asociada a la recuperación física y cerebral) y mayor presencia de fases más livianas, despertaban con más recuerdos oníricos. Las etapas de sueño superficial parecen ofrecer condiciones más favorables para que la experiencia nocturna quede accesible a la memoria, aunque los autores aclaran que esto no implica que quienes duermen más profundamente sueñen menos: sueñan, pero lo olvidan con mayor facilidad antes de abrir los ojos.

El trabajo se suma a una línea de investigación que, en los últimos años, buscó reemplazar la idea del azar por un mapa de factores. Para los autores, la implicancia práctica es directa: si la interferencia al despertar es uno de los mecanismos centrales de olvido, modificar las condiciones del entorno matutino podría ampliar la ventana de recuerdo, aunque advirtieron que se trata de una hipótesis a confirmar en estudios posteriores. La pregunta que deja abierta el hallazgo es si se trata de una habilidad entrenable o de una característica estable de cada persona, y hasta dónde están dispuestos los individuos a modificar su rutina apenas suena el despertador para no perder lo que la noche les dejó.

BL
Beatriz LuceroEconomía provincial

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