Zyzzyx Road: la película que recaudó 30 dólares en su estreno y 368.000 después
Un thriller de bajo presupuesto, un crimen en el desierto de Mojave y una estrategia comercial que convirtió a seis espectadores en una anécdota histórica del cine. La historia detrás del debut más chico de Hollywood y su inesperada revancha en el mercado internacional.
La primera vez que escuché hablar de Zyzzyx Road fue de boca de una espectadora que volvió indignada de un cine de Dallas, en aquel febrero de 2006, y todavía hoy se ríe cuando lo cuenta. Esa mujer no lo sabía, pero acababa de ser una de las seis personas que en toda una semana fueron a ver la película en una sala alquilada a propósito por su protagonista, el actor y productor Leo Grillo, en una movida comercial que terminó convertida en una de las curiosidades más comentadas de la historia reciente del cine independiente estadounidense y que, a la distancia, sigue dando que hablar entre quienes gustan de las paradojas del negocio audiovisual.
Un thriller chico en el desierto
La película en cuestión es un thriller escrito, producido y dirigido por John Penney, un guionista con experiencia previa junto a nombres como Brian Yuzna y Joey Travolta, que por primera vez se animaba a ponerse detrás de cámara con su propio material. La trama es de esas que se cuentan en una sobremesa: una pareja decide matar al exnovio de ella y entierra el cuerpo en la carretera que da nombre al film, pero cuando regresan a buscarlo, ya no está. Esa combinación de crimen y desaparición del cadáver es el motor de una historia ambientada en Las Vegas, rodada en apenas veinte días del verano de 2005 en el desierto de Mojave y que contó con un presupuesto total de 1,2 millones de dólares.
El elenco principal reúne a tres figuras con recorridos muy distintos: el propio Leo Grillo, Katherine Heigl y Tom Sizemore. Heigl llegó al proyecto después de que Thora Birch rechazara el papel, en un momento curioso de su carrera, porque ya había grabado el piloto de Anatomía de Grey, la serie que después la convertiría en estrella mundial. Sizemore, por su parte, cargaba en el currículum títulos de enorme peso como Heat y Rescatando al soldado Ryan, y su presencia aquí le daba al film una pátina de oficio que contrastaba con el resto de las condiciones de producción.
Seis espectadores y 30 dólares
Lo más llamativo del caso no está en la pantalla, sino en la boletería. Zyzzyx Road se estrenó el 25 de febrero de 2006 en el Highland Park Village Theater de Dallas, una sala que fue alquilada por mil dólares para ofrecer una función diaria al mediodía durante una semana, con entradas a cinco dólares. Las proyecciones terminaron el 2 de marzo y, cuando se hizo el recuento, el resultado fue devastador en términos de público: en todo ese período asistieron apenas seis personas, lo que dejó una recaudación total de 30 dólares.
- Seis espectadores en una semana completa de funciones.
- Recaudación total: 30 dólares, equivalentes al 3% del costo de alquilar la sala.
- Grillo les reintegró las dos entradas a la maquilladora Sheila Moore y a su amiga.
- Recaudación neta final: 20 dólares.
Entre esas seis butacas estaba Sheila Moore, maquilladora de la producción, que concurrió acompañada por una amiga. Grillo, lejos de quedarse con ese dinero, les devolvió el importe de las dos entradas, con lo cual la recaudación neta terminó siendo de veinte dólares. La escena tiene algo de absurdo y algo de entrañable al mismo tiempo, porque revela el costado más artesanal de un negocio que muchas veces se piensa solo en términos de blockbuster y multinacionales.
La estrategia que nadie entendió
¿Por qué estrenar así una película? La respuesta está en los papeles que Grillo no quería firmar. El actor, muy conocido en el ambiente por su trabajo con animales y por proyectos vinculados al cuidado de fauna, buscaba generar ingresos en el mercado internacional para financiar futuros planes cinematográficos ligados a esa temática. Para eso necesitaba que la película tuviera, técnicamente, un estreno en cines estadounidenses, aunque fuera mínimo, y así poder venderla en el exterior como un film exhibido en salas. Por eso Dallas fue apenas una escala administrativa en una operación pensada para otros mercados.
Esa movida, que en su momento fue leída como un fracaso estrepitoso, tuvo sin embargo una segunda vida mucho más generosa: los derechos internacionales para DVD sumaron alrededor de 368.000 dólares repartidos en 23 países. Es decir, la misma película que en su estreno local había juntado lo que cuesta una cena en pareja terminó multiplicando esos números por más de diez mil en el mercado exterior, confirmando que el negocio del cine suele jugarse en geografías muy distintas a las que imaginamos.
Si me preguntan a mí, lo más interesante de Zyzzyx Road no es el récord de los 30 dólares, aunque es innegable que la cifra hipnotiza, sino la idea de que detrás de ese estreno casi vacío hubo una decisión comercial deliberada que terminó dando resultado en otros lugares del mundo. Es, si se quiere, una pequeña parábola de estos tiempos: una historia de supervivencia en la que el público importa menos que los contratos, y en la que seis personas en una sala de Dallas bastaron para abrirle la puerta a veintitrés países.
“Mirá vos, terminamos en la película más chica de la historia y nadie se quiso perder la función.”espectadora a la salida del Highland Park Village Theater
