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Valle Salvaje ya lleva cuatro temporadas en Netflix y todavía promete más épica asturiana

La ficción española de época que sigue a Adriana Salcedo de la Cruz continúa sumando capítulos en la plataforma de lunes a viernes, mientras sus guionistas dejan abierta la puerta a una quinta entrega que todavía no fue confirmada oficialmente.

Por Rosario EscuderoCultura y espectáculos · 18 de septiembre de 2026 · hace 1 h

Les confieso algo antes de meternos de lleno en la historia: yo venía siguiendo esta serie de a ratos, cuando me cruzaba con algún capítulo suelto mientras buscaba otra cosa, y la verdad es que me terminó ganando por una escena bastante simple en la que una mujer mayor le dice a la protagonista, casi al pasar, que en esa casa no se puede confiar en nadie, una frase que después, capítulo tras capítulo, fui entendiendo por qué pesa tanto y por qué resignifica todo lo que va ocurriendo alrededor de Adriana, que es la joven que el relato pone en el centro de la escena y que termina siendo, para mí, el verdadero motor emocional de esta propuesta española que sigue sumando entregas en Netflix y que ya atraviesa las cuatro temporadas y supera los 450 capítulos sin perder el pulso ni el ritmo de su calendario diario.

De qué va Valle Salvaje y por qué engancha

La serie está ambientada en 1763 y arranca con un golpe bajo para su protagonista: Adriana Salcedo de la Cruz tiene apenas 20 años y, tras la muerte de su padre, se entera de que su familia había acordado un matrimonio del que ella no sabía absolutamente nada, un casamiento que la obliga a dejar Madrid y cruzar media España para instalarse en Asturias, donde la esperan un marido al que nunca vio y una casa enorme llena de gente que la mira como si fuera una extraña, que en cierto modo lo es, porque llegó sin que nadie la convocara y porque, además, trae consigo preguntas sobre la muerte de su padre que nadie en esa familia parece tener ganas de responder.

  • El detonante de todo es un matrimonio arreglado del que Adriana no tenía conocimiento, firmado antes de que ella pudiera opinar.
  • Su llegada a Asturias la obliga a convivir con su esposo, la familia política y su tía Victoria Salcedo, que funciona como una especie de guardiana del orden dentro de la casa.
  • El relato va entrelazando el vínculo matrimonial impuesto con un nuevo amor que aparece en el camino y con un misterio que rodea la muerte del padre de la protagonista.
  • La producción mantiene un esquema de estreno diario, de lunes a viernes, con episodios que primero pasan por televisión abierta en España y después aterrizan en Netflix para el público internacional.

El elenco sostiene con oficio ese equilibrio entre lo romántico, lo familiar y lo policial que la serie propone, y me parece que vale la pena detenerse en los nombres porque varios de ellos vienen cargando trayectoria en la televisión ibérica: Rocío Suárez de Puga se pone en la piel de Adriana y carga con el peso de una protagonista que tiene que crecer en tiempo récord, mientras que Manuela Velasco compone a Pilara Gálvez de Aguirre, José Manuel Seda se mete en la piel de José Luis Gálvez de Aguirre y Marco Pernas interpreta a Rafael Gálvez de Aguirre, los tres miembros de esa familia asturiana que recibe a la joven no siempre con los brazos abiertos, y a ellos se suma Sabela Arán como Victoria Salcedo, la tía de Adriana, que es de esos personajes que parecen menores y después resultan clave para entender los secretos que la casa esconde.

¿Habrá quinta temporada? La pregunta sigue abierta

La dirección general de la serie está a cargo de Miguel Conde y, según lo que el propio equipo viene contando, todavía queda bastante historia por desarrollar dentro de este universo, aunque eso no significa que una quinta entrega esté confirmada, porque la diferencia entre tener ideas para seguir y tener luz verde para producirlas suele ser enorme en la industria audiovisual, y acá no hay anuncio oficial de Netflix ni del canal que emite la ficción en España, así que por ahora lo único cierto es que la cuarta temporada se sigue emitiendo de lunes a viernes y que los capítulos siguen cayendo en la plataforma apenas pasan por la televisión abierta, un esquema que a mí, como espectadora, me resulta cómodo porque permite engancharse sin tener que esperar meses entre bloque y bloque de episodios.

Si nunca la vieron y les gusta el género de época con intriga familiar, les recomiendo empezar por el primer capítulo y dejarse llevar, porque la serie tiene esa capacidad de ir soltando pistas de a poco y de mezclar lo romántico con lo oscuro sin que el tono se vuelva ni demasiado pesado ni demasiado edulcorado, y si ya la vienen siguiendo, les digo lo que escuché el otro día en la puerta de un bar, cuando una mujer le contaba a su amiga con esa mezcla de cariño y enojo que tenemos los espectadores seriales: Con esta serie no sabés si querés que termine o que siga para siempre, y me parece que esa frase resume bastante bien lo que se siente al meterse en el mundo de Valle Salvaje.

“Con esta serie no sabés si querés que termine o que siga para siempre.”Espectadora en la puerta de un bar, en conversación con su amiga
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Rosario EscuderoCultura y espectáculos

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