Remar entre flamencos y camalotes: una jornada en kayak por la laguna Setúbal
Desde Arroyo Leyes, la empresa familiar Setúbal Kayak's propone salidas cortas, travesías de día completo por el Delta Superior y prácticas en un lago artificial para los que se animan por primera vez.
Acá me dejo estar, sentado en la barranca, mirando cómo la laguna se estira hasta perderse de vista. Son 32 kilómetros cuadrados de agua rojiza que bordean Santa Fe y que, la verdad, poca gente conoce desde adentro. Sin embargo, alcanza con calzarse el chaleco en Arroyo Leyes y meterse en un kayak para entender que este espejo tiene más capas de las que uno imagina.
La laguna Setúbal forma parte del sistema del Paraná y recibe agua de arroyos que bajan desde Brasil, mientras el Bermejo le regala ese color arcilloso tan particular. Su salinidad llega de los Saladillos Dulce y Amargo, lo que le da nutrientes y biodiversidad propios, distintos del resto del litoral.
Tres formatos para subir al kayak
Carlos David Busaniche conduce Setúbal Kayak's junto a su familia, y la oferta se ordena en tres modalidades bien marcadas. Las salidas cortas navegan cerca de la costa urbana, con el puente colgante de fondo y la ciudad a la vista. Son ideales para quien quiere una primera toma de contacto sin comprometerse con una jornada entera.
- Salidas cortas: cerca de la costa, con vistas al puente colgante y a la ciudad.
- Travesía larga por el Delta Superior: arranca de mañana y termina al atardecer, recorriendo cientos de cauces menores, zanjones con corriente y pasajes entre islas con playas de piedra y arena. Incluye almuerzo isleño con bondiola desmechada.
- Lago artificial: aguas calmas formadas por el refulado de tierra en barrios cercanos, pensado para chicos y principiantes. También se alquila el predio con acceso directo a los esteros.
Briefing antes de tocar el agua
Antes de cada salida los guías repasan el recorrido, el equipo obligatorio y las medidas de seguridad. En tierra, el aviso principal apunta a víboras y fauna silvestre en los senderos. Ya en el kayak, hay que prestar atención a dos cosas: las corrientes fuertes que aparecen al entrar a los ríos internos y los camalotes que a veces taponan arroyos menores y obligan a rodear o bajarse a caminar entre barrancas barrosas.
La fauna acompaña todo el tiempo. Flamencos rosados, garzas, espátulas, chajás, patos y gallinetas se cruzan a cada rato. El carpincho, que casi había desaparecido después de la bajante extraordinaria de la pandemia, vuelve a asomarse por la zona. Más lejos, en las islas, se ven caballos y vacas de los puesteros, y cuando la temporada lo permite, alfombras de irupé en flor le ponen un toque soñado al paisaje.
Para anotarse hay que comunicarse con la empresa para reservar fecha. Las travesías largas suelen recomendarse para grupos con buena condición física, por eso es clave consultarlo al momento de coordinar. Eso sí: el dato práctico que muchos preguntan es cómo llegar. Desde Santa Fe capital se toma la ruta hacia Arroyo Leyes, un viaje corto de pocos kilómetros que se hace en auto particular o remis, y desde el pueblo el punto de embarque queda a metros del agua.
“La laguna se disfruta mucho más cuando uno se toma el tiempo de escucharla antes de remar. Arranca liviano y dejá que el agua te vaya contando.”Carlos David Busaniche, guía de Setúbal Kayak's
