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Pedaleando entre espejos de agua: la Ruta de los Siete Lagos sobre dos ruedas

Los 110 kilómetros que separan Villa La Angostura de San Martín de los Andes se pueden hacer en bici, ya sea por cuenta propia con trailer y camping, o sumándose a un tour con guía y vehículo de apoyo. Claves, precios y recomendaciones para llegar a casa con las mejores fotos y el cuerpo entero.

Por Florencia ZabalaTurismo serrano · 5 de septiembre de 2026 · hace 1 h

Me bajé del colectivo en Villa La Angostura y lo primero que me recibió fue ese silencio espeso que solo se escucha cuando uno deja atrás la ruta y se interna en la montaña. Delante mío, el lago Nahuel Huapi brillaba como un espejo roto en mil pedazos, y los cerros todavía guardaban algo de la nieve que cae en invierno. Ahí nomás entendí por qué tantos viajeros eligen arrancar la Ruta de los Siete Lagos en este punto y no en otro: porque el paisaje te va preparando el cuerpo para lo que viene.

Un recorrido con dos almas: autónomo o tour organizado

La ruta que une Villa La Angostura con San Martín de los Andes tiene 110 kilómetros y atraviesa los parques nacionales Lanín y Nahuel Huapi. En el camino aparecen, uno detrás del otro, los lagos Lácar, Machónico, Falkner, Villarino, Escondido, Correntoso y Espejo, con miradores naturales, bosques de coihues y lengas, cascadas escondidas y valles que parecen pintados a mano. Aunque la mayoría la recorre en auto o en combi, cada vez más gente se anima a pedalearla, y hay dos maneras bien distintas de hacerlo.

La primera es el viaje autónomo. Se alquila una bicicleta en San Martín de los Andes, se la devuelve en Villa La Angostura, y la empresa te entrega un trailer chiquito con todo lo que hace falta: casco, inflador, cámaras de repuesto, kit de parches, herramientas, candado y hasta un chaleco reflectivo. El recorrido clásico lleva tres días y dos noches, con campings señalados en un mapa que te dan junto con la bici. Es la opción preferida por los que ya tienen experiencia en viajes de mochilero y quieren manejarse a su ritmo, parando donde les pinta.

La segunda es el tour organizado, que arranca directamente en Bariloche e incluye, antes de llegar a los Siete Lagos, el Circuito Chico, Paso Córdoba, la Laguna Rosales y el Bosque de los Arrayanes. Son cinco días en grupos de entre 30 y 40 personas, con bicicletas eléctricas disponibles, guías, mecánicos y un vehículo de apoyo que lleva las bolsas y resuelve cualquier imprevisto. Esta modalidad la eligen sobre todo los viajeros mayores de 50 años, que prefieren no complicarse con la logística. También hay operadores más cortos, de dos, tres y cuatro días, que salen desde Villa La Angostura hacia San Martín de los Andes con toda la logística resuelta de punta a punta.

Cuánto sale y cómo se llega

  • Viaje autónomo en bici con trailer: el alquiler ronda los 250 a 350 dólares por persona para tres días, según la empresa y la temporada, e incluye el equipo completo y el traslado de la bicicleta entre ciudades.
  • Tour organizado de cinco días desde Bariloche: los precios arrancan cerca de los 1.500 dólares por persona en temporada baja y pueden superar los 2.000 en enero, con alojamiento en hotel, comidas, guías y vehículo de apoyo incluidos.
  • Cómo llegar a Villa La Angostura: en micro desde Buenos Aires son unas 18 a 20 horas, con servicios de empresas que salen desde Retiro y te dejan en la terminal local. Desde Bariloche hay colectivos y combis que unen ambas localidades en poco más de una hora, y desde San Martín de los Andes también.
  • Mejor ventana climática: la temporada fuerte va de noviembre a abril. Enero, por el caudal de turistas, suele ser el mes que los propios operadores recomiendan evitar.

Antes de subirse a la bici, vale la pena tener en cuenta el cuerpo. Quienes ya hicieron el tramo coinciden en que no hace falta ser un ciclista de elite, pero sí llegar con un mínimo de estado físico. El segundo día es el más exigente: se acumula el cansancio y aparecen los desniveles. Para los que vivimos en zonas llanas, como Buenos Aires, lo ideal es entrenarse entre cinco y seis meses antes, con foco en fuerza de piernas, rodando en la calle (no solo en la bici fija del gimnasio) y practicando bien los cambios y los piñones. La alimentación también ayuda: proteínas e hidratos de carbono antes y durante el recorrido marcan la diferencia cuando uno lleva varias horas arriba del sillín.

La palabra de quien conoce el camino

Antes de cerrar la nota me crucé con Marcelo, un vecino de Villa La Angostura que lleva más de quince años guiando grupos en la zona y que conoce cada curva de la ruta como la palma de su mano. Le pregunté qué le decía siempre a la gente que se anima por primera vez. Me miró, se acomodó el gorro de lana, y contestó: "Que no se apuren. Que paren en cada mirador, que se tomen el tiempo de mirar el agua, porque este viaje no es una carrera, es una conversación con la montaña. El que pedalea apurado se pierde lo mejor". Y vaya si tenía razón. Salir con esa idea en la cabeza cambia por completo la experiencia.

FZ
Florencia ZabalaTurismo serrano

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