Viernes, 11 de septiembre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
Entretenimiento /

Oppenheimer aterriza en Netflix y reabre el debate sobre el físico que cambió el siglo XX

La película de Christopher Nolan que se llevó siete estatuillas en Hollywood y recaudó cerca de mil millones de dólares en cines llega al streaming el 21 de septiembre, justo cuando Barbie también está disponible en el catálogo.

Por Rosario EscuderoCultura y espectáculos · 11 de septiembre de 2026 · hace 1 h

Les cuento de entrada algo que me pasó el otro día, antes de meternos en tema: una señora de unos cincuenta y tantos me dijo en la fila del kiosco que todavía no había podido ver Oppenheimer porque no le gustaba ir al cine los fines de semana y que la esperaba con ansias para el sillón de su casa. Y resulta que esa espera, para ella y para miles de argentinos que postergaron la película, termina el 21 de septiembre, fecha confirmada por Netflix para el desembarco del filme de Christopher Nolan en la plataforma.

La película, recordemos, narra la historia real del físico estadounidense J. Robert Oppenheimer y su papel central en el desarrollo de la primera bomba atómica durante la Segunda Guerra Mundial, el llamado Proyecto Manhattan. Es un retrato denso, minucioso, de casi tres horas de duración: 180 minutos, lo que la convierte en el largometraje más extenso de toda la filmografía de Nolan, un director que ya nos tiene acostumbrados a meterse con relatos ambiciosos y complejos.

Los números que dejó en cines y en Hollywood

A mí siempre me gusta repasar los números porque hablan de un fenómeno cultural que excede lo meramente cinematográfico. Oppenheimer recaudó 975,8 millones de dólares en todo el mundo durante su paso por las salas, un registro que durante un tiempo la consagró como el biopic más taquillero de la historia. Este año fue superada por Michael, la película sobre el rey del pop que acumula 1.016 millones de dólares, pero eso no le quita el lugar de privilegio que ocupa en la lista de películas biográficas más vistas de todos los tiempos.

  • Siete premios Óscar en los premios de la Academia de Hollywood.
  • Mejor película del año, el premio más codiciado de la noche.
  • Mejor dirección para Christopher Nolan.
  • Mejor actor protagónico para Cillian Murphy, que se llevó su primera estatuilla justamente por este papel.
  • Una recaudación global de 975,8 millones de dólares en cines.
  • Una duración de 180 minutos, la más larga en la carrera de Nolan.

Pero más allá de los premios y la plata, lo que a mí me interesa destacar es el impacto cultural que tuvo el filme cuando se estrenó en julio de 2023. Porque no fue un estreno más: fue el puntapié inicial del fenómeno Barbenheimer, esa movida que se armó en redes sociales cuando los espectadores empezaron a combinar la entrada para ver Barbie, la comedia de Greta Gerwig, con la entrada para Oppenheimer en el mismo día. Eran dos películas que parecían no tener nada que ver entre sí, una sobre una muñeca rosa y otra sobre la bomba nuclear, y sin embargo juntas desataron una conversación enorme sobre qué íbamos a ver los argentinos y los espectadores de todo el mundo en el cine aquel verano.

Y ahora, más de tres años después de su debut en cines, la plataforma de streaming nos permite revivir esa experiencia desde el living. Lo simpático del asunto, y me parece un detalle que vale la pena subrayar, es que el desembarco de Oppenheimer coincide en el catálogo con la disponibilidad de Barbie, así que quien quiera puede armar su propio Barbenheimer hogareño y volver a discutir con amigos o familiares sobre cuál de las dos le gustó más, o si son compatibles, o si una ensucia a la otra.

El peso moral de un científico

Hay algo que me parece central y que no quiero dejar afuera de esta nota, porque tiene que ver con lo que a mí, como espectadora, más me movilizó cuando la vi: la película no se queda en el costado épico del proyecto científico, en los laboratorios de Los Álamos ni en la cuenta regresiva hacia la primera explosión nuclear en el desierto de Nuevo México. Va más allá y se mete de lleno con el peso moral que cargó Oppenheimer durante el resto de su vida, la culpa, el arrepentimiento, las preguntas incómodas sobre qué había hecho y para quién. Es una película que piensa, que incomoda, que no te deja salir del cine tan tranquilo.

Para mí, que tiendo a ser conciliadora en mis lecturas, esa es la parte más valiosa del filme: no demoniza al personaje ni lo convierte en héroe, sino que muestra a un ser humano brillante, contradictorio, capaz de lo mejor y de lo peor, que entendió tarde que el conocimiento sin responsabilidad puede ser una tragedia. Y esa lectura, lejos de envejecer, se vuelve todavía más actual en estos tiempos donde la inteligencia artificial, la edición genética y tantos otros avances nos vuelven a poner delante del mismo dilema.

Así que ya saben: aparten la fecha, preparen el sillón, el combo de pochoclos si son de esos, y dense el gusto de verla o de revisitar Oppenheimer desde el 21 de septiembre en Netflix. Y si todavía no la vieron, como la señora del kiosco, esta es la oportunidad perfecta para entender de qué se habló tanto aquel verano.

“La vi dos veces en el cine y todavía no la termino de pensar, es una película que te queda dando vueltas.”Espectadora a la salida de un cine porteño, julio de 2023
RE
Rosario EscuderoCultura y espectáculos

Te puede interesar