Neuquén suma un parque a orillas del Limay y promete llegar a 34 barrios antes de las próximas vacaciones
El intendente Mariano Gaido dejó inaugurado el Benteveo, un espacio temático con juegos integradores y sectores para trepar, y anunció un plan para multiplicar las plazas recreativas en toda la ciudad.
Cuentan en Neuquén que la pelea de las familias neuquinas de a pie siempre fue la misma: encontrar un lugar cerca de casa, a la sombra y con juegos en buen estado, donde los chicos puedan correr y los abuelos sentarse sin tener que atravesar media ciudad. Esa misma queja, con distintas palabras, la escuché decenas de veces durante recorridas por los barrios del oeste y del alto. Por eso, cuando el municipio decidió cortar cintas en un parque nuevo a orillas del río Limay, la noticia no cayó en saco roto.
El paseo costero de la capital sumó un nuevo punto de encuentro: el parque infantil temático Benteveo, abierto entre las calles Intendente Linares y Saturnino Torres, en una franja que ya viene transformándose en el principal corredor al aire libre de Neuquén. La obra fue presentada en sociedad por el intendente Mariano Gaido, que eligió ese escenario para anunciar una apuesta mucho más ambiciosa: la construcción de 34 parques en distintos barrios de la ciudad, con la idea explícita de acercar la recreación a los hogares y evitar los viajes largos hasta el centro.
Qué ofrece el Benteveo a las familias
- Mangrullos, hamacas y juegos integradores para distintas edades y posibilidades.
- Sectores especialmente pensados para trepar y explorar, sobre una superficie continua de caucho.
- Bancos y mesas para los adultos que acompañan, con iluminación para usar el parque de noche.
- Ubicación estratégica sobre el Paseo Costero, con el río Limay como marco y a pocos minutos del centro.
La subsecretaria de Coordinación Administrativa e Institucional, Noelia Rueda Cáceres, destacó que la intervención apunta tanto a los chicos como a quienes los llevan. Explicó que el predio está preparado para funcionar durante la tarde y la noche, y que el caucho continuo no es un detalle menor: reduce golpes, permite limpiar rápido y soporta el uso intensivo de los fines de semana, cuando las familias aprovechan el paseo costero.
Rueda Cáceres confirmó además que el Benteveo es el tercer parque temático sobre la rivera del Limay y que la inversión para esta etapa superó los 600 millones de pesos, una cifra que incluye la colocación de los juegos y el acondicionamiento de los espacios verdes que los rodean. Para una ciudad que creció por encima de cualquier proyección, cada metro cuadrado ganado al río cuenta, y por eso desde la comuna remarcan que la idea es seguir sumando propuestas en ese corredor.
En la misma jornada, Gaido enumeró los próximos pasos del plan. Mencionó, entre otros, al parque Küyen, sobre la barda; al Mafalda, en el barrio Confluencia; al espacio dedicado a los dinosaurios, en Unión de Mayo; y al inspirado en La Trochita, en el centro. Son proyectos con temáticas dispares, pensados para instalarse en plazas barriales que, en muchos casos, hoy apenas cuentan con un par de hamacas y una cancha de tierra.
“La intención es que las familias tengan un lugar para ir a disfrutar cerca de su casa, sin tener que venir hasta el río o hasta el centro. Cada barrio va a tener su propio parque.”Mariano Gaido, intendente de Neuquén
El reclamo pendiente y la pelota del lado del municipio
Quedan, sin embargo, dos asignaturas que los vecinos repiten en cada recorrida. La primera es el mantenimiento: varios parques de la ciudad muestran juegos rotos, pintura saltada y pasto sin cortar, y la experiencia indica que inauguraciones sin un plan sostenido de conservación terminan siendo fotos para el álbum oficial. La segunda es la seguridad: muchos barrios piden iluminación, presencia policial y limpieza después de los fines de semana, tres capítulos que suelen quedar en los discursos pero no siempre en los presupuestos.
Le toca al Ejecutivo municipal, y especialmente al área de Espacios Verdes, demostrar que los 34 parques anunciados no queden en una promesa electoral. Mientras tanto, a unas once cuadras de la plaza central, el Benteveo empieza a escribir su propia historia: la de los chicos que se suben a los mangrullos con la vista perdida en el Limay y la de los padres que, por una tarde, dejan de pensar en cómo llegar al único parque que les queda a mano. Esa,, es la mejor manera de medir si la apuesta vale la pena.
