"Me encanta esa película": por qué Samuel L. Jackson volvería a ver hoy el thriller de Geena Davis que le cambió la mirada sobre sus propios personajes
El actor eligió a Memoria letal, la película de 1996 escrita por Shane Black, como su favorita para revisitar. La historia de una maestra con amnesia y un detective un poco loco sigue sumando fans tres décadas después.
Yo todavía me acuerdo de la primera vez que vi Memoria letal en el cine, en una sala de un shopping de la calle Cabildo, rodeada de gente que iba a ver Pulp Fiction en serio y se terminó topando con otra cosa. Ahí estaba ella, la maestra con amnesia, preguntándose quién demonios era. Y al lado, un Samuel L. Jackson desatado, haciendo de detective privado medio desquiciado, con un cigarrillo en la boca y un humor que no le conocía. A la salida, una señora le dijo a su marido, con esa sinceridad que solo aparece cuando se apagan las luces: "Menos mal que la trajeron a esta peli, porque yo vine por el otro". Y se quedó.
Digo esto porque la película que hoy vuelve a estar en boca de todos es justamente esa: Memoria letal, el thriller de acción de 1996 que reúne a Jackson con Geena Davis en una historia que arranca con una mujer que no recuerda nada de su vida y termina convertida en lo que menos imaginaba. El título original es The Long Kiss Goodnight, y la dirige Renny Harlin con un guion firmado por Shane Black, el mismo de Arma letal y Lethal Weapon, que acá hace de las suyas mezclando identidad perdida, acción desbordada y diálogos filosos.
Una maestra con amnesia y un detective que la ayuda a investigar su pasado
“Mi personaje favorito es una especie de detective privado un tanto excéntrico, un tipo un poco loco: Mitch Hennessy de 'Memoria letal'. Me encanta esa película, me lo pasé genial con Geena Davis”Samuel L. Jackson
Lo más interesante es que, cuando le preguntaron qué película elegiría para volver a ver de toda su carrera, Jackson no dudó: dijo que Memoria letal es su favorita y, además, ubicó a Mitch Hennessy por encima de cualquier otro personaje que haya interpretado. Es una confesión fuerte viniendo de alguien que tiene en el currículum a Jules Winnfield, a Nick Fury y a un sinfín de villanos memorables. Pero tiene sentido: Hennessy es el rol donde Jackson puede hacer humor sin dejar de ser peligroso, algo que en su filmografía posterior quedó más solapado detrás de personajes más solemnes.
La historia sigue a Samantha Caine, una maestra con amnesia que vive con su hija en los suburbios. Después de un accidente que le devuelve fragmentos de memoria, decide contratar a un detective privado para reconstruir quién fue. Así aparece Mitch Hennessy, el personaje de Jackson, y juntos empiezan a tirar del hilo hasta descubrir que Samantha en realidad se llama Charly Baltimore y que trabajaba como asesina para la CIA. A partir de ahí, la película se transforma en una road movie de acción con persecuciones, explosiones y revelaciones que cambian todo lo que la protagonista creía saber sobre sí misma.
- Presupuesto: 65 millones de dólares.
- Recaudación mundial: 95 millones de dólares.
- Guion de Shane Black: comprado por 4 millones de dólares, cifra récord en su momento.
- Año de estreno: 1996.
- Dirección: Renny Harlin.
- Protagonistas: Geena Davis y Samuel L. Jackson.
Más allá de los números, lo que a mí me sigue atrapando es el vínculo entre los dos protagonistas. Hennessy no es el típico partenaire de acción: es desconfiado, cobre, un poco bufón, y termina formando con Samantha/Charly una dupla donde el humor y la violencia se reparten con una precisión que pocas veces se vio en los noventa. Hay algo entrañable en cómo se bancan mutuamente, incluso cuando todavía no saben si pueden confiar el uno en el otro. Esa alquimia, creo, explica por qué Jackson la eligió como su favorita para revisitar.
Con el paso de los años, Memoria letal se ganó un lugar de película de culto y hasta se habló de una segunda parte con el propio Renny Harlin dispuesto a dirigirla, aunque el proyecto nunca avanzó. La historia de Charly y Hennessy quedó, entonces, en aquella única entrega de 1996, que hoy vuelve a discutirse gracias a los dichos del actor.
Lo que más rescato de esta declaración es algo muy humano: después de más de cien largometrajes, Samuel L. Jackson elige volver a la película en la que, según sus propias palabras, se lo pasó genial. Y a mí, cada vez que la cruzo en una grilla de cable o en una plataforma, me pasa lo mismo. A la salida de revisarla, uno termina repitiendo lo que le dijo aquel personaje de la película a su compañero: "Seth, no quiero morir sin haber sentido esto de nuevo".
