El pibe Arrayago la mandó a guardar y el Rojo se hizo fuerte en casa
Con un cabezazo del juvenil de 17 años a los seis minutos, Independiente le ganó 1-0 a San Lorenzo en el Libertadores de América y se mete de lleno en la pelea del grupo A del Clausura.
Duro y rápido. Independiente le ganó 1-0 a San Lorenzo en el Libertadores de América y sigue sumando para meterse arriba en el grupo A del Clausura. La historia se resolvió temprano, a los seis minutos, con un cabezazo de Juan Arrayago, el pibe de 17 años que parece no tenerle miedo a nada. Centro de Santiago Montiel desde la derecha, salto del atacante y adentro. Así, con esa simpleza que tienen los goles cuando los hace un jugador que todavía no sabe lo que es el vértigo.
Después del golpe, el Rojo manejó el partido con criterio. Tuvo la pelota, la movió y no pasó sobresaltos. Montiel, que era el dueño de los centros, volvió a probar desde el vértice del área, pero José Devecchi se quedó con la pelota sin problemas. Del otro lado, San Lorenzo intentó morder arriba desde lo físico, pero le faltó inventiva para llegar con peligro real al arco de Rodrigo Rey.
Un debut con peso
En la vereda de enfrente arrancó una nueva era. Rubén Darío Insúa se sentó en el banco del Ciclón por tercera vez en su historia, con la responsabilidad de levantar a un equipo que venía de capa caída. El entrenador eligió a Devecchi; Arboleda, Corujo y Amor en la defensa; Tripichio, Insaurralde, Perruzzi y Rodríguez Pagano en el medio; y Farías, Cuello y Auzmendi para hacer gol. Nada le salió. El Rojo lo esperó y lo golpeó cuando lo tenía que golpear.
- Independiente llegó a 16 puntos y quedó a uno de los líderes del grupo A, en zona de clasificación a playoffs.
- San Lorenzo quedó con 10 unidades y afuera de la zona de playoffs, cada vez más complicado en el Clausura.
- Los amonestados del partido fueron Iván Marcone, por Independiente, y Francisco Perruzzi, por San Lorenzo.
- El historial profesional entre ambos ya tiene 212 partidos: 81 victorias del Rojo, 70 del Cuervo y 61 empates.
Me gusta ver pibes como Arrayago en este tipo de partidos. No le tembló el pulso ni se le borró la idea en el momento clave. Tiene 17 años y ya le hizo un gol al clásico rival, con la gente en la tribuna y un DT que confía en él. Veremos si le banca el roce del torneo y se transforma en una referencia para Independiente, que necesitaba un nombre propio arriba. La promesa está, falta el trecho, pero la primera piedra ya está puesta.
Cerrada la fecha, al Ciclón le toca reinventarse rápido porque la próxima parada no perdona. Insúa sabe que en su tercera etapa en Boedo la paciencia de la gente se gasta rápido y el próximo rival del Rojo, ojo, tiene que cuidarse de un equipo que se está reencontrando en Avellaneda y que acaba de encontrar en un nene de 17 años a su nuevo socio de ataque. Que tiemble el que venga.
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