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Cómo armar una huerta de primavera que conviva con el jardín ornamental

Septiembre abre la ventana para sembrar y trasplantar. La clave está en diseñar el espacio pensando en el sol, el riego y el crecimiento de cada especie, según especialistas en jardinería.

Por Tomás OjedaÚltimo momento · 18 de septiembre de 2026 · hace 11 h

La huerta de primavera puede integrarse al jardín sin resignar la vista ni la cosecha. Septiembre es el mes para planificar la siembra y trasplantes, y la decisión más importante pasa por cómo se usará el espacio disponible, más que por la elección puntual de cada especie.

Qué sembrar y qué dejar para varios años

  • Plantas perennes que dan continuidad: romero, tomillo, orégano y laurel comestible.
  • Cultivos de temporada propios de septiembre: tomate, albahaca, berenjena, lechuga y pepino.
  • Opciones para incorporar como semillas o como plantines, según el caso y el tiempo disponible.

Combinar vegetación que permanece varios años con cultivos que se renuevan permite organizar el terreno y liberar parte del espacio en cada ciclo.

Dónde ubicarla y cómo regarla

Las plantas de huerta necesitan al menos medio día de sol directo. En la Argentina, identificar el norte ayuda a reconocer el sector con mayor asoleamiento. Además, conviene tener una toma de agua cercana: en primavera y verano aumentan la evaporación y la transpiración, por lo que facilitar el riego es parte central de la planificación.

Diseño, alturas y protecciones

Con el sol y el agua resueltos, se pueden distribuir alturas, formas y colores. Un laurel comestible sirve para armar un cerco y ocultar lo que no se quiere destacar, como el tender. Sobre un alambrado o una reja, el taco de reina aporta flores amarillas, anaranjadas o rojizas. La elección depende del porte que alcanzará cada planta al crecer.

También hay que anticipar qué cultivos requerirán protección. Las frutillas, por ejemplo, suelen necesitar una red contra los pájaros; ubicar ese sector fuera del primer plano permite integrar la cobertura al diseño. En el suelo o en macetas, el compost y el humus de lombriz mejoran la estructura del sustrato y aportan nutrientes.

El mantenimiento debe contemplar que habrá alimentos entre la vegetación. Los productos fitosanitarios utilizados en todo el sector deben estar aprobados para cultivos comestibles, incluso cuando se apliquen sobre las plantas ornamentales cercanas. Esa precaución evita contaminaciones cruzadas y protege la cosecha.

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Tomás OjedaÚltimo momento

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