Apnea del sueño en mujeres: la pista que se esconde detrás del cansancio y el insomnio
El flujo de aire se interrumpe, pero los ronquidos fuertes no siempre aparecen. Tres de cada cuatro afectadas podrían no tener diagnóstico. Cuándo pedir un estudio formal y por qué los chequeos rápidos se quedan cortos.
Despertarse varias veces, levantarse con la cabeza pesada y arrastrar sueño durante el día son cuadros que muchas mujeres atribuyen al estrés, a la menopausia o a un mal dormir. Lo que suele quedar fuera del radar es la apnea obstructiva del sueño, un trastorno en el que la garganta reduce o bloquea el paso del aire de forma repetida mientras se duerme. La respuesta del cuerpo es una serie de microdespertares que fragmentan el descanso, bajan el oxígeno y, con el tiempo, cargan contra el corazón y los vasos.
La trampa está en los síntomas. El cansancio diurno, el dolor de cabeza matinal, la dificultad para iniciar o sostener el sueño y los cambios de ánimo suelen confundirse con otras causas. Y falta un dato clave: la ausencia de ronquidos intensos no descarta nada. Una revisión reciente estima que hasta el 75 por ciento de las mujeres afectadas podría estar sin diagnóstico y que cerca del 40 por ciento no menciona ronquidos fuertes ni ahogo nocturno, las señales más conocidas.
Por qué los rastreos rápidos pueden quedarse cortos
Los cuestionarios que cruzan edad, peso, presión arterial y contorno del cuello sirven como primer tamizaje, pero tienden a captar menos casos en mujeres. Algo similar ocurre con algunas pruebas domiciliarias, que pueden pasar por alto alteraciones concentradas en la fase REM del sueño, la etapa donde los sueños son más intensos y el tono muscular es más bajo. Si los síntomas siguen, un resultado inicial limpio no alcanza para cerrar el tema: el médico puede indicar una polisomnografía en un centro especializado, donde se monitorean respiración, ritmo cardíaco, movimientos y fases del descanso.
Embarazo, menopausia y lo que se juega en cada etapa
El embarazo y la menopausia elevan el riesgo. Durante la gestación, la apnea puede aparecer de novo o agravarse, y su manejo exige coordinación entre el equipo obstétrico y un especialista en sueño. Si hay una cirugía programada, conviene avisar. El tratamiento más usado es la CPAP, sigla en inglés de presión positiva continua en la vía aérea: un equipo que, mediante una mascarilla, empuja aire a una presión calibrada para mantener la garganta abierta toda la noche. El costo y la cobertura varían según la prepaga, la obra social o el sistema público, por lo que siempre vale preguntar antes de empezar.
- Cuándo consultar: somnolencia diurna persistente, dolor de cabeza al despertar, sueño fragmentado o cambios de ánimo sin causa clara, sobre todo si hay sobrepeso, hipertensión o menopausia.
- Cuánto cuesta orientarse: una consulta con un especialista en sueño en Argentina ronda los 20.000 a 50.000 pesos en consultorio privado; la polisomnografía domiciliaria puede ir de 60.000 a 150.000 pesos y la realizada en laboratorio, de 120.000 a 300.000, según la institución y la cobertura.
- Lo que falta: campañas de detección activas en mujeres, criterios clínicos ajustados por sexo, acceso más amplio a estudios formales y equipos de CPAP, y coordinación obligatoria entre obstetras y especialistas en sueño durante el embarazo.
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