Alfredo Casero y Alacrán Samsó vuelven juntos al teatro con un show que se burla de la tecnología desde lo analógico
La dupla confirmó funciones en Buenos Aires y Rosario con Cha Cha Cha 3.0, una propuesta donde el Doctor Vaporeso y las soluciones caseras recuperan el humor de toda la vida
Lo primero que me llamó la atención, antes incluso de leer el comunicado, fue el comentario de una señora que se cruza siempre conmigo en la puerta del teatro Gran Rivadavia y que el otro día, mientras esperaba el colectivo, me dijo sin que le preguntara nada: «Mirá, pibe, yo a Casero lo vi cuando era un pibe y ya me hacía reír, así que ahora que es un señor grande debe ser un plomo». Me quedé pensando en esa frase mientras repasaba la confirmación que Alfredo Casero y Rodolfo Alacrán Samsó acaban de hacer oficial sobre su regreso al escenario con Cha Cha Cha 3.0, un espectáculo que se presenta bajo el subtítulo Innovando para atrás y que, por ahora, tiene dos fechas concretas: el 31 de octubre en el propio Gran Rivadavia, en el barrio porteño de Vélez Sarsfield, y el 6 de noviembre en el teatro Astengo de Rosario.
Un humor que pone a la tecnología entre las cuerdas
La convocatoria llegó a través de un video breve que ambos compartieron en sus redes sociales y en el que se los ve announcing el reencuentro con el público después de la temporada que habían planificado en Mar del Plata y que terminó suspendiéndose. La propuesta, tal como la describieron en el texto de presentación, gira en torno al vínculo entre la tecnología y las formas cotidianas de resolver problemas: las demoras, las equivocaciones, las respuestas improvisadas, las fallas y, sobre todo, los recursos analógicos que todavía sobreviven en la vida de cualquier persona. Dentro de ese recorrido, el personaje del Doctor Vaporeso ocupa un lugar central, rodeado de un universo de mecanismos, piezas y explicaciones que funcionan como motor del humor.
Lo interesante del planteo, y aclaro que esto lo digo porque me parece que vale la pena destacarlo, es que la idea no es idealizar otras épocas ni proponer una mirada nostálgica de manual. El punto de partida es mucho más terrenal: tomar esas situaciones que los cambios tecnológicos fueron dejando a un costado y convertirlas en material cómico, recuperar el contacto entre las personas que esos mismos cambios a veces empujan hacia la pantalla. De algún modo, la puesta se conecta con el humor que Casero venía explorando en su ciclo televisivo, aquel en el que el absurdo cotidiano y las soluciones caseras eran protagonistas.
- La relación entre la vida diaria y la tecnología, puesta bajo la lupa del humor.
- Las soluciones analógicas como recurso cómico frente a los problemas modernos.
- El personaje del Doctor Vaporeso, rodeado de mecanismos y piezas disparatadas.
- Un recorrido por demoras, errores y respuestas improvisadas que se vuelven situaciones graciosas.
- El rescate del contacto humano que muchas veces queda desplazado por el uso de pantallas.
- El vínculo con el humor del ciclo televisivo creado por Alfredo Casero.
“Me encanta actuar con Alfredo.”Rodolfo Alacrán Samsó
Samsó, en la charla que mantuvo para presentar la noticia, contó que el convite nació de una llamada de su compañero y que después se reunieron a tomar té de arroz en el Barrio Chino, en una de esas juntadas que parecen de amigos pero donde además se terminan armando proyectos. Recordó además que arrancaron a trabajar juntos en 1989 y que, a lo largo de más de tres décadas, compartieron etapas familiares importantes como la llegada de hijos y nietos, algo que en su lectura funciona como un cemento extra a la hora de volver a compartir escenario. Sobre el contenido, fue claro: «Todavía lo está armando Alfredo», dijo al referirse a la posibilidad de retomar el formato que habían pensado para la temporada anterior, lo que deja entrever que el show se irá definiendo con el correr de los ensayos.
El reencuentro, además, llega después de un verano particular para Samsó, que siguió activo en distintas localidades de la Costa Atlántica junto a Alfredo Silva tras la suspensión de las funciones marplatenses con Casero. Ahora, con estas dos fechas confirmadas, la dupla retoma un camino que los propios protagonistas describen con una palabra que a mí me resulta la más justa de todas: companía. A la salida, mientras la gente empezaba a hacer fila en la puerta del Gran Rivadavia para reservar su entrada, una mujer mayor le dijo a su marido, con esa seguridad que solo da haber sido testigo de varias épocas: «Esto va a estar bueno, porque a estos dos los une algo que no se compra en ninguna app».
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