A los 58 años se apagó la voz que estaba detrás del baile: murió Marcos Farías, el hombre que tejió el cuarteto desde atrás del escenario
Productor, mánager y dueño de Radio Máxima, falleció tras un cáncer de hígado que le detectaron apenas un mes antes. Artistas, colegas y oyentes lo despiden como una pieza irreemplazable de la escena cordobesa.
Les quiero contar algo que me golpeó mientras revisaba el celular esta mañana, en la calle, parado en la puerta de un bar de Córdoba, cuando todavía ni había terminado el primer café: murió Marcos Farías, y la verdad es que al rato, cuando pude acomodar las ideas, lo primero que se me vino a la cabeza fue la imagen de una chica joven, de esas que se arriman a la barra con el pelo todavía húmedo después de bailar, y que me dijo casi sin pensarlo, cuando le pregunté a quién había ido a ver el sábado pasado al Quality: "vine por la banda, pero me quedé por lo que se siente en la radio", como si Marcos hubiera estado siempre ahí, del otro lado del parlante, acomodándole la noche. Esa chica no lo conocía por su nombre, y sin embargo él había sido parte de su salida.
La noticia la confirmaron su padre, Emeterio Farías, y su hermano Gustavo, y se conoce apenas cuatro semanas después de que le diagnosticaran un cáncer de hígado que avanzó a una velocidad que, según me contaron fuentes cercanas a la familia, no le dio demasiado margen para despedirse como hubiera querido. Marcos tenía 58 años, una edad en la que, en este oficio nuestro, uno todavía se imagina tocando bocina arriba de un camión de escenario y discutiendo por teléfono la próxima fecha en Carlos Paz.
Un hombre que laburó en dos trincheras a la vez
Lo que a mí me importa marcar, porque me parece lo más justo, es que Farías no fue un empresario que miraba los números desde una oficina con aire acondicionado mientras los artistas sudaban la camiseta en el escenario: fue, durante años, un mánager que acompañó carreras desde abajo, desde el primer ensayo pago en un sótano de barrio hasta las noches de explosión en el Kempes, y al mismo tiempo fue el dueño de Radio Máxima, esa 89.3 que funcionó como puente vivo entre bandas, solistas y un público que se sabía de memoria los jingles de la mañana. El doble rol no es un detalle menor: significa que Marcos entendía al cuarteto como un sistema completo, no solo como negocio, y que por eso metía las manos en la producción, en la comunicación, en la formación artística y hasta en la contención personal de quienes confiaban en él.
“Gracias para siempre por abrazarme bajo tu cuidado, guiarme y enseñarme todo lo que sé de este mundo en la música y en lo artístico. Crecí y me forjé con tus ideas y tu política de trabajo, la única que conozco, la del esfuerzo y constancia.”Tyago Griffo, en una carta pública
Los que lo despidieron con nombre y apellido
- Tyago Griffo lo llamó "mi segundo papá" y publicó una carta en la que repasó cómo Farías lo guió desde sus primeros pasos en la música y le marcó una ética de trabajo basada en el esfuerzo y la constancia.
- Carlos "La Mona" Jiménez habló de "una gran pérdida para todas las bandas que diste oportunidades y para nuestro querido cuarteto" y aseguró que "somos muchos los que te vamos a seguir necesitando".
- Damián Córdoba, a quien Farías acompañó como primer mánager, lo despidió como "hermano mayor" y reconoció que "gran parte de lo que soy hoy tiene que ver con aquella persona que me ayudó a dar los primeros pasos".
- Desde Q'Lokura, Nico Sattler y Chino Herrera adelantaron que iban a dedicarle el anuncio más importante de su carrera, previsto para esa misma jornada, y prometieron hacerlo "con la misma pasión, entrega y entusiasmo que siempre nos transmitiste".
- Ulises Bueno se sumó a las condolencias y agradeció públicamente "los momentos, enseñanzas y recuerdos" compartidos con el productor.
Yo a esto lo miro con distancia pero sin frialdad, porque me parece que estamos ante una de esas pérdidas que no se miden solo en títulos de diarios: se miden en la cantidad de artistas que hoy, parados en un escenario, se acuerdan de una llamada a las tres de la tarde, de un consejo que les cambió una decisión, de un oído que estuvo del otro lado del teléfono cuando más lo necesitaban. Marcos Farías fue todo eso al mismo tiempo, y por eso la noticia no la sintieron únicamente los músicos: la sintieron las radios que pierden un cliente histórico, las productoras que pierden a un competidor cabal, las familias que pierden a un padre y a un hermano, y un público enorme que pierde a alguien que, sin saberlo, le venía ordenando las noches de baile desde hace décadas.
Cuando salí de la redacción, ya entrada la tarde, me crucé con un amigo que trabaja en una radio del centro y que me dijo, mientras nos apretábamos la mano en la vereda, una frase que se me quedó rebotando en la cabeza y que me parece la mejor forma de cerrar esta nota, porque resume, mejor que cualquier título que yo pueda inventar, lo que se siente en la calle cuando se va alguien así: "se murió el que nos cuidaba el show desde atrás, hermano".
