Una ovación de más de siete minutos y una misión en Chile: la jornada que sacudió a Venecia
La Mostra arrancó con dos filmes que llegaron a la competencia con expectativas muy distintas. Una rareza de Werner Herzog con las hermanas Mara y un thriller político de Martin McDonagh con presencia argentina.
Yo todavía estaba acomodándome en la platea cuando una mujer de unos cincuenta años, sentada dos filas más adelante, le dijo a su acompañante en voz baja: «Si esta película es lo que promete, hoy no nos vamos a dormir». La frase me quedó rebotando en la cabeza porque, a la salida, terminó siendo una especie de resumen involuntario de la jornada. Y es que el Festival Internacional de Cine de Venecia tuvo este martes una de esas funciones que justifican el viaje: dos estrenos fuertes, en paralelo, con reacciones del público que ya forman parte del anecdotario de esta edición.
Una rareza firmada por Herzog
La primera gran ovación llegó con «Bucking Fastard», la nueva película del director alemán Werner Herzog, que propone una historia basada en hechos reales con un punto de partida insólito: por primera vez en sus carreras, las hermanas Kate y Rooney Mara comparten pantalla como dos gemelas que viven dentro de un mundo de fantasía propio. A su lado, Orlando Bloom completa el reparto principal como el interés romántico de las protagonistas. La película fue recibida con aplausos de pie que, según pudo verse en la sala y reportó la organización, se extendieron por más de siete minutos, una marca inusual incluso para los estándares del Lido. Bloom, además, se quedó un rato largo en la zona de la proyección: firmó autógrafos, se sacó fotos con el público y se mostró especialmente cercano con quienes esperaban verlo, algo que siempre suma en una Mostra donde el ritual del encuentro con las estrellas sigue siendo parte del espectáculo.
«Caballo salvaje nueve»: espionaje, Allende y una actriz argentina
El otro título fuerte de la jornada fue «Caballo salvaje nueve», el esperado nuevo film de Martin McDonagh, que esta vez dejó temporariamente de lado su universo de humor negro irlandés para meterse de lleno en el espionaje. La trama sigue a dos agentes de la CIA en una misión que los lleva desde Santiago de Chile hasta la Isla de Pascua en 1973, el año del golpe de Estado que terminó con el asesinato del presidente Salvador Allende. El elenco, para no dejar dudas del calibre del proyecto, está integrado por John Malkovich, Sam Rockwell, Steve Buscemi, Parker Posey, la chilena Mariana Di Girolamo y la actriz Ailín Salas, nacida en Brasil y radicada en Argentina, que interpreta uno de los roles del conjunto. La película compite por el León de Oro y llegó a la alfombra roja con todo su equipo presente, incluida Salas, que caminó junto a Di Girolamo, Buscemi y el resto del elenco antes de la proyección.
- «Bucking Fastard»: dirigida por Werner Herzog, con Kate Mara, Rooney Mara y Orlando Bloom. Basada en hechos reales. Más de siete minutos de aplausos.
- «Caballo salvaje nueve»: dirigida por Martin McDonagh. Thriller de espionaje ambientado en Chile en 1973, con John Malkovich, Sam Rockwell, Steve Buscemi, Parker Posey, Mariana Di Girolamo y Ailín Salas.
- La película de McDonagh compite por el León de Oro en la competencia oficial.
- Es la primera vez que las hermanas Mara trabajan juntas frente a cámara.
A mí, si me obligan a elegir, me pasa lo que creo que les pasó a varios de los que estuvimos en la sala: una me despierta curiosidad cinematográfica, la otra me despierta una curiosidad casi histórica. «Bucking Fastard» parece un experimento de autor para ver hasta dónde se puede estirar una premisa sin que se rompa el hechizo; «Caballo salvaje nueve», en cambio, tiene esa combinación rara de gran elenco, tema sensible y director con pulso para incomodar al espectador. Las dos, a su manera, justifican la ovación. Y a la salida, mientras el público se iba mezclando con la brisa del Lido, un señor mayor que caminaba apoyado del brazo de su nieta me dijo, sin que yo se lo preguntara: «Menos mal que vine, hoy hubo cine de verdad». Lo dejo así, textual, porque me parece la mejor manera de cerrar esta crónica de un día que en Venecia arrancó con todo.
