Una jornada veneciana con Pattinson en el centro de la escena y Moretti volviendo a casa después de 37 años
El actor británico presentó "Primetime", el thriller sobre Chris Hansen que se llevó siete minutos de aplausos, mientras el italiano regresó a la competencia oficial con una historia de amor y los Gallagher desfilaron por la alfombra roja con el documental del regreso de Oasis.
Lo confieso: cuando entré a la sala y vi la fila que daba vuelta a la manzana, entendí que la jornada del sábado en el Festival de Venecia iba a ser una de esas que se recuerdan. Una señora de unos cincuenta años, con un pañuelo celeste al cuello, le decía a su marido mientras acomodaba la entrada en la cartera: "Yo vengo por Robert, hace treinta años que no me pasaba esto con un actor". Y la verdad es que la sensación era compartida: Robert Pattinson había cruzado desde Londres, donde está filmando su segunda película como Batman, solamente para acompañar el estreno de "Primetime", un thriller en el que se mete en la piel de Chris Hansen, el conductor del programa estadounidense "To Catch a Predator", aquel ciclo de operaciones encubiertas orientado a identificar potenciales abusadores de menores que marcó a una generación de televidentes.
La función de gala cerró con siete minutos de aplausos, una cifra que en Venecia no se regala y que deja hablar sola. Pattinson subió al escenario acompañado por su pareja, la cantante Suki Waterhouse, y se tomó su tiempo para saludar uno por uno a los balcones laterales. "Acabo de tener un bebé. No tenía ganas de salir por la noche, así que de repente me encontré con el doble de tiempo disponible, lo cual me vino muy bien para estar aquí", dijo el actor con una media sonrisa, y la sala se rio cómplice, porque todos entendieron que detrás del chiste había una elección: cruzó el Atlántico con un recién nacido en casa para presentar una película que le importa.
Un film que incomoda y que ya suena para los premios
Las primeras críticas que circularon entre los acreditados coinciden en dos puntos que a mí, como espectador de mediana edad, me parecen centrales. Primero, que "Primetime" no esquiva la pregunta incómoda sobre los límites éticos del periodismo de investigación cuando se mete en el living de la gente con cámaras ocultas; segundo, que la composición de Pattinson trabaja en un registro contenido, casi quieto, donde la tensión se construye con silencios más que con gestos ampulosos. No es arriesgado decir que, si la temporada de premios de Hollywood funciona como suele funcionar, su nombre va a aparecer en más de una conversación de aquí a marzo.
Moretti vuelve a competir en Venecia después de 37 años
Antes de la función de Pattinson, la jornada ya había tenido su propio golpe de emoción con Nanni Moretti, que volvió a la competencia oficial del festival después de 37 años de ausencia. El director italiano, que superó dos infartos en los últimos tiempos, presentó "Succederà questa notte" (Ocurrirá esta noche), una historia de amor protagonizada por Louis Garrel y Jasmine Trinca, en la que él mismo aparece en un rol secundario como el padre del personaje masculino. "Me propuse hablar de los sentimientos, de la necesidad de nombrarlos y dejar que se expresen sin reservas", dijo Moretti en la conferencia de prensa, y uno entendía, mirándolo a los ojos mientras hablaba, que la frase no era un eslogan de marketing sino el motor íntimo de una película que, por lo que se vio en la primera función, apuesta a la fragilidad tanto como a la trama.
El film, además, va a quedar en la historia del festival por un detalle curioso: será el primero en incluir en su banda de sonido una canción de Bruce Springsteen grabada en vivo, un guiño que los cronistas más veteranos recibieron con una sonrisa nostálgica, porque Moretti y el Boss comparten algo parecido a una ética del trabajo que no se estila demasiado en la industria actual.
Gallagher, Sutherland y un Pacino a la distancia
La jornada también dejó otras dos imágenes que vale la pena registrar. Por un lado, el estreno mundial del documental sobre el regreso de Oasis, con Liam y Noel Gallagher pisando la alfombra roja veneciana y firmando autógrafos como si el Lido fuera Manchester en los noventa; el film registra la reunión de los hermanos y la vuelta de la banda británica a los escenarios, y la recibimiento del público fue, según los colegas europeos que consulté, más cálida de lo esperado para un género que no siempre seduce a la crítica italiana.
Por el otro, Kiefer Sutherland presentó "Father Joe", un thriller de acción ambientado en la Pequeña Italia de Manhattan durante los años noventa, con guión y producción de Luc Besson y dirección del debutante Barthélémy Grossmann. Al Pacino, que comparte el elenco como jefe mafioso, no viajó a Venecia y envió un saludo por video, una presencia a la distancia que, curiosamente, le dio a la rueda de prensa un aire entre melancólico y simpático.
“Yo vengo por Robert, hace treinta años que no me pasaba esto con un actor.”Espectadora en la fila, antes de la función de "Primetime"
Salí del Palazzo del Cinema ya entrada la noche, con esa mezcla de cansancio y euforia que solo deja un día largo de festival, y me crucé con un crítico francés que esperaba el vaporetto. Me miró, levantó el pulgar y soltó, mientras se acomodaba el bolso: "Venecia sigue siendo el único lugar donde todavía se aplaude siete minutos por una película que incomoda". Yo le creí, porque la verdad es que yo también lo había hecho.
