San José, el rincon entrerriano donde las termas se maridan con los viñedos y la historia
Sobre la costa del río Uruguay, la localidad ofrece piletas termales, bodegas con cepas patagónicas y un molino de viento que todavía cuenta la epopeya de los inmigrantes. Una escapada para quienes buscan descanso, vino y paseos con raíz.
Llegar a San José es empezar a respirar otro ritmo. La ruta entra por el sudeste de Entre Ríos y, de golpe, el paisaje se abre: el río Uruguay aparece lento y ancho, los eucaliptus perfuman el aire y, más adelante, el verde de los viñedos rompe con el verde entrerriano conocido. Yo lo recorrí con la calma de quien sabe que acá la agenda se hace sola: termas, bodegas, un molino con historia y algún que otro puente colgante para soltar el cuerpo.
Cómo llegar y dónde queda
La localidad está en el departamento Colón, dentro de la región turística Tierra de Palmares, a orillas del río Uruguay y a pocos kilómetros de Colón y Villa Elisa, sus vecinas dentro del circuito termal entrerriano. Desde Buenos Aires se llega por la Ruta 14 hasta Concepción del Uruguay y luego se toma la Ruta 39 que bordea el río hasta San José. El tramo total ronda los 500 kilómetros y, en auto, se cubren en unas seis horas y media, sin contar paradas.
Molino Forclaz, la primera parada
A cinco kilómetros del casco urbano, el Museo Provincial Molino Forclaz ocupa un predio de cinco hectáreas que conserva la vivienda familiar y el molino de viento que Juan Bautista Forclaz mandó a armar para moler trigo y maíz. La historia tiene su guiño: los vientos de la zona no alcanzaban y la familia tuvo que volver al sistema tradicional, con mulas dando vuelta la piedra. Hoy se visita con guía, se escuchan las explicaciones sobre la vida de los colonos y, según la fecha, hay representaciones a cargo de vecinos. En verano se suman recorridos nocturnos con velas, faroles y candelabros, una buena idea para volver cuando refresca.
Termas con copa incluida
A cinco minutos del centro, Termas San José ofrece doce piscinas y varios miradores sobre el río. Su pase estrella es la experiencia eno-termal: acceso a las piletas, un sector exclusivo de relajación, batas, toallas y un tratamiento facial de vinoterapia en el Spa Acqua Termal. Después, la propuesta sigue con una copa de vino entrerriano y tapeo regional en el restaurante Entre Fuegos. El pase suma, además, una visita guiada sin cargo a la Bodega Vulliez Sermet y descuentos en otras bodegas y alojamientos, como Los Franco Suizos, donde se duerme entre viñedos. La tradición vitivinícola del lugar viene de los colonos que se radicaron en la Colonia San José a mediados del siglo XIX, y entre las variedades que dan vuelta por la zona se nombran Pinot Noir, Chardonnay, Tannat y Marselan.
- Molino Forclaz: museo histórico con molino de viento, casa familiar y recorridos nocturnos en verano.
- Termas San José: doce piscinas, Spa Acqua Termal y experiencia eno-termal con vino y tapeo.
- Bodega Vulliez Sermet: visita guiada incluida en el pase termal y otras bodegas con descuentos.
- Molino Aventuras: palestra, tirolesa, puentes aéreos, escaleras móviles y mangrullo para mover el cuerpo.
- Centro Municipal de Artesanos: cerámica, madera, cuero y lana de productores locales.
Para los que necesitan moverse
Si después de las piletas todavía queda energía, Molino Aventuras propone palestra, tirolesa, puentes aéreos, escaleras móviles y un mangrullo con vista al monte. Para el ritmo, el Centro Municipal de Artesanos reúne obras en cerámica, madera, cuero y lana, una buena forma de llevarse algo hecho en el lugar. El casco histórico, con sus casas bajas y sus calles arboladas, se presta para caminarlo sin apuro y entender por qué esta parte de Entre Ríos se ganó el nombre de Tierra de Palmares.
“Acá lo mejor es no encorsetarse: un día para el molino, otro para las termas y otro para las bodegas. El que viene con la idea de apurarse se pierde lo lindo.”Marcelo Olivera, bodeguero de la zona
