Ridley Scott se reconcilia con el futuro en una distopía que cambió sobre la marcha
El director británico vuelve a la ciencia ficción con "La constelación del perro", adaptación de la novela de Peter Heller cuyo tercer acto se reescribió para sumar al personaje de Jacob Elordi. Scott dijo que el guion lo convenció desde la primera lectura, como solo le ocurrió antes con "Alien" y "Marte".
A mí siempre me pasa que, cuando entro a una sala y escucho la conversación de la butaca de al lado, termino sabiendo más del público que de la pantalla. Aquella noche, antes de que arrancara la proyección, una chica le decía a su acompañante que había leído la novela de Peter Heller tres veces y que tenía miedo de lo que Ridley Scott le pudiera hacer. Le contesté, sin pensarlo, que probablemente lo mejor. La chica se rio y me dijo: "Con ese viejo, una nunca sabe". Y tenía razón, claro: con Scott una nunca sabe, pero casi siempre.
Un guion que lo atrapó desde la primera página
De eso se trata justamente "La constelación del perro" ("The Dog Stars"), la nueva película del director británico, que vuelve a la ciencia ficción con un drama post-apocalíptico adaptado de la novela de Heller. Scott contó en una entrevista con la periodista Martina Barone para la revista GQ que el guion, escrito por Mark L. Smith, le generó una reacción inmediata al leerlo, del tipo de las que él mismo cuenta que le ocurren muy pocas veces en la vida. Para ser más preciso, el propio Scott ubica a este libreto en una categoría ínfima: apenas tres guiones en toda su trayectoria le habían producido ese efecto. Los otros dos, según sus palabras, fueron los de "Alien, el octavo pasajero" y "Marte" ("The Martian").
Uno podría decir que el cumplido es enorme, viniendo de un director que lleva casi medio siglo detrás de cámara y que ha tocado el género como pocos. Pero la película no llegó a la pantalla con ese guion intacto. El propio Scott le pidió a Smith una reescritura del tercer acto, y el cambio central fue la incorporación del personaje interpretado por Jacob Elordi en una situación que en la novela no existe. El director justificó la movida con un argumento que repitió más de una vez en la conversación: necesitaba una "perspectiva realista" que el libro original no le daba, y la encontró en ese personaje y en ese tramo de la historia.
La tradición de tocar lo que funciona
Esto, para los que seguimos su carrera desde hace décadas, no debería sorprendernos. Scott tiene una costumbre bastante documentada de meter mano en los guiones que lo entusiasman, incluso cuando vienen de autores a los que respeta profundamente. El caso más famoso es el de "Alien": Dan O'Bannon escribió una primera versión que el propio Scott y su equipo fueron modificando hasta convertirla en otra cosa, y de ese ida y vuelta salió una de las películas de ciencia ficción más influyentes de la historia. Algo parecido ocurrió con otros proyectos del director, que suele decir que un buen guion es un punto de partida, no una biblia.
Con "La constelación del perro", Scott regresa a un terreno en el que construyó gran parte de su reputación y en el que, según sus propias palabras, se siente cómodo trabajando a esta altura de su carrera. La película suma a Elordi a un elenco que el director describe como uno de los trabajos más personales de su último tramo, y lo hace con un protagonista, según los adelantos, que tiene más que ver con la supervivencia cotidiana que con la aventura heroica a la que el cine post-apocalíptico nos tiene acostumbrados.
- Scott ubica el guion de "La constelación del perro" en el podio personal de su carrera, junto con "Alien" y "Marte".
- El tercer acto se reescribió para incorporar al personaje de Jacob Elordi, una situación que no existe en la novela de Peter Heller.
- El director justificó el cambio con la necesidad de una "perspectiva realista" que el libro no le daba.
- Scott ya había reescrito parcialmente el guion original de Dan O'Bannon para "Alien", en uno de los casos más famosos de intervención sobre el material fuente.
Yo salí del cine con una sensación rara, mezcla de alivio y de intriga. Alivio porque la película funciona, y funciona de una manera que no le pide nada a las mejores del género. Intriga porque uno se pregunta qué hubiera sido de este guión sin la reescritura del tercer acto, y hasta dónde Scott volverá a meter mano en próximos proyectos. La chica de la butaca de al lado, mientras esperábamos el crédito final, se acercó y me dijo, como si me conociera de toda la vida: "Tenías razón, al final le hizo un bien". Y se fue antes de que pudiera contestarle. A veces, los lectores tenemos razón antes que los propios libros.
