Por qué "Bleach" no se llama como su protagonista: la historia oculta detrás de un título que suena a producto de limpieza
Tite Kubo descartó "Black" y "White" antes de encontrar una palabra inglesa que conecta el color blanco, la purificación de almas y un guiño al rock anglosajón. Te cuento, como lo viví, por qué este manga tiene el nombre más raro del Big Three.
Te confieso algo antes de arrancar: yo era de los que juntaban los tres tomos en la librería y los miraba como si fueran una santidad. "One Piece", "Naruto" y "Bleach" formaban el famoso Big Three, esa etiqueta que los fans acuñaron cuando esos tres manga dominaban todas las listas de ventas en el mundo entero. Pero mientras los dos primeros se explican casi solos (uno nombra el tesoro que busca Luffy, el otro lleva puesto el nombre del protagonista), el tercero siempre me quedó dando vueltas: "Bleach", lejía, suena más a un producto de limpieza que a una historia de que purifican almas. ¿De dónde salió esa palabra tan rara para una serie que no tiene nada químico en su trama? La respuesta es más larga de lo que imaginaba, y tiene capas que recién ahora, años después, vuelvo a mirar con otros ojos.
Un nombre que pasó por varios descartes antes de quedar
Ichigo Kurosaki es el protagonista, los Shinigami son la organización espiritual que guía a las almas de los difuntos, los Hollows son los monstruos que se les oponen y los Quincy aparecen más adelante como otro bando enemigo. Nada de eso aparece en el título, y eso es justamente lo que vuelve al nombre tan extraño. Kubo pensó primero en "Black", atraído por los uniformes negros que identifican a los, pero lo descartó por considerarlo demasiado simple, demasiado obvio. Después evaluó "White", porque los capitanes del Gotei 13 visten chaquetas blancas y los dos grupos enemigos principales, los Arrancar y los Quincy, también llevan uniformes blancos. Pero tampoco le cerró la ecuación. Quería algo que dijera más sin necesidad de explicarse en la tapa.
“Si pones 'lejía', la gente lo puede asociar con el color blanco. Así es como llegamos a 'Bleach'.”Tite Kubo, entrevista con Anime Insider en 2008
- El pelo de Ichigo es naranja intenso, un tono que parece decolorado, como si alguien le hubiera sacado el color original con lejía.
- La estética visual del manga se sostiene en un contraste fuerte entre blanco y negro, presente en uniformes, escenarios y viñetas enteras.
- La lejía limpia y purifica, que es exactamente la función que cumplen los Shinigami con las almas corrompidas.
- Hay una conexión posible, nunca confirmada por Kubo, con el álbum debut de Nirvana de 1989, donde la palabra bleach se usaba en clave de campaña contra el SIDA.
El guiño al rock que Kubo nunca confirmó (pero todos sospechamos)
Hay un detalle que a mí, particularmente, me hace ruido cada vez que lo recuerdo: Kubo es fan declarado del rock anglosajón. Él mismo ha mencionado a Radiohead y a Bad Religion entre sus influencias, y el nombre de varios personajes del manga lleva la firma de ese gusto (Aizen, por ejemplo, es un homenaje a Howlin Wolf). En ese contexto, pensar en el primer disco de Nirvana no es un salto tan grande. El álbum se llamó "Bleach" justamente porque la banda usaba esa palabra en clave de campaña contra el SIDA, como una forma de "desinfectar" el miedo. Kubo nunca lo confirmó de manera pública, pero tampoco lo desmintió, y los fans llevamos años leyendo ese eco en cada tomo. Es uno de esos misterios pequeños que le dan al manga una textura distinta, más allá de los combates y las explicaciones sobre hollowfication.
Al final del día, lo que me sigue sorprendiendo es que un título tan ajeno a la trama central termine funcionando tan bien. Bleach no nombra al héroe, no nombra al enemigo, no nombra el conflicto: nombra una acción, la de purificar, y deja que el lector haga el resto del trabajo. Por eso, cada vez que alguien me pregunta por qué ese manga se llama así, yo siempre termino respondiendo lo mismo: porque Kubo no quería que el nombre contara la historia, quería que la historia llenara de sentido al nombre. Ahora, cada vez que paso por la sección de limpieza del supermercado y veo el envase blanco de lejía, no puedo evitar sonreír y pensar en Ichigo. Curioso el modo en que una palabra tan mundana terminó dándole título a uno de los manga más importantes de mi generación.
