Neuquén se sirvió en bandeja: así se vivió el festival Confluencia de Sabores
Más de 90 puestos gastronómicos, música en vivo y clases magistrales se congregaron en el Parque Jaime de Nevares, en el marco de los 122 años de la capital.
El viento del Alto Valle me trajo este finde un aroma a leña y choripán que todavía tengo en la nariz. Bajé del colectivo con la mochila liviana y el hambre afilado, porque sabía que en el Parque Jaime de Nevares me esperaba una mesa comunitaria enorme: el festival Confluencia de Sabores, que este año pisó fuerte con motivo del 122° aniversario de Neuquén capital.
La cita arrancó el sábado y se estiró hasta el domingo a medianoche, con entrada libre y gratuita. Los organizadores calcularon más de 90 puestos repartidos entre food trucks, stands de bebidas, un sector de ahumados y carpas para restaurantes locales. La movida fue una de las más ambiciosas de los últimos tiempos y dejó a propios y turistas haciendo fila hasta con la cámara del celular lista antes de probar el primer bocado.
Qué se comió y qué se bebió en el parque
- 40 food trucks con propuestas de cocina regional y urbana.
- 40 stands de bebidas que iban del café de specialty a cervezas artesanales, pasando por gins, vermut y licuados.
- Un sector específico de ahumados con cortes típicos de la zona.
- Carpas dedicadas a restaurantes locales que se sumaron como parte del circuito.
Para los curiosos de la cocina hubo un escenario con formato 360° donde se dictaron clases magistrales a cargo de chefs neuquinos. La idea fue mostrar técnica en vivo, sin esconder secretos, mientras la gente rodeaba el escenario con la cerveza en la mano y el tenedor listo.
La música que sonó de fondo
La oferta artística acompañó cada jornada con artistas regionales. El sábado desfilaron Florencia Frenkel, Mauro Iraira, Jorgelina Esper, Daniela Hernández, Gato Noguera, Andrés Castillo, Emma Cuisinier y Cato Farías, además de las bandas NX Jazz, Muster y El Peligro de los Vientos. El cierre ya entrada la noche quedó en manos de los DJ Nicolás Maissani y Agustina Macedo, quearon haciendo bailar hasta al último de los comensales.
La Municipalidad colaboró con el traslado mediante el Bus Turístico, con salidas guiadas para que nadie se quedara sin ir por no tener auto. Y Pablo Méndez, de la Asociación Empresaria Hotelera y Gastronómica del Neuquén, sintetizó la movida así: el evento representa un desafío de producción a escala para los locales y un empujón concreto a la hotelería y la gastronomía de la ciudad.
Cuánto cuesta y cómo se llega
Plata en mano, lo más lindo es que la entrada era libre y gratuita, así que el gasto quedó sujeto al hambre y al bolsillo de cada uno. Para moverse, la opción más práctica desde el centro de Neuquén es tomar el Bus Turístico municipal, que durante el festival funcionó como hacia el Parque Jaime de Nevares. Quienes llegan en autoparticular encuentran estacionamiento en la zona, aunque conviene madrugar un poco porque al caer la tarde el predio se llena.
“Es un desafío de producción a escala para los establecimientos y un aporte concreto a la hotelería y la gastronomía.”Pablo Méndez, Asociación Empresaria Hotelera y Gastronómica del Neuquén (AEHGN)
La recomendación del lugareño
Antes de retirarme consulté a Darío, un mozo del puesto de ahumados que atiende hace más de quince años en la zona: 'Si volvés, no te pierdas la_costilla de la carpa de los chicos de Plottier. Trabajan con madera de manzano y se nota. Y si te gusta el vermut, te recomiendo el de autor que está sobre el camino de las bebidas, ese que tiene rótulo negro con letras coloradas'. Me fui con la bolsa llena de pan, queso de cabra y la sensación de que la capital neuquina, además de energía y negocios, sabe agasajar a quien se acerca.
