Miyazaki habló de todo menos de lo que la gente quería: él lo cuenta y yo te lo traduzco
El director de FromSoftware se refirió sin que nadie se lo pidiera al famoso chiste sobre los pies descalzos en sus juegos. También se puso filosófico con la ruina y el renacimiento como motor de The Duskbloods. Acá te lo desgrano, en criollo y sin vueltas.
Te confieso algo antes de arrancar: cuando me crucé con la entrevista a Hidetaka Miyazaki no pude evitar levantar las cejas. El creador de Dark Souls, de Elden Ring y de medio lenguaje visual del videojuego contemporáneo hablando, de la nada, del chiste de los pies. El que todo el mundo repite en foros, en streams y en grupos de WhatsApp desde hace más de una década. Y lo mejor es que lo hizo con una naturalidad que da gusto leer.
Cuando el director se manda solo y nadie lo planificó
La escena, según reconstruyo a partir del material, fue la siguiente: Miyazaki está contestando preguntas sobre The Duskbloods, su próximo proyecto, y en un momento sale el tema de las manos como símbolo recurrente en su obra. Y ahí, casi como parlantinas, el japonés se mete solito con el otro tema. El de los pies descalzos. El que la comunidad Soulslike dio vuelta hasta convertirlo en meme.
“Hay un rumor de que tengo cierta fijación por los pies, pero honestamente no estoy seguro de dónde proviene. Siento que más bien intento retratar algún aspecto de la naturaleza humana o de la existencia que resulta difícil de describir.”Hidetaka Miyazaki
Ahí lo tienen. La desmentida en su propia voz. Yo te la traduzco al lenguaje de la calle: el hombre no niega el patrón visual, porque es imposible, pero lo desarma por elevación. Dice que él busca retratar algo que cuesta poner en palabras, y que si eligió mostrar a la Maiden in Black sin zapatillas, o a Malenia con unas prótesis que replican dedo por dedo, fue por la misma razón que pone manos que abrazan, que empujan, que se rompen.
- La Maiden in Black de Demon's Souls, el punto de partida del mito.
- Priscilla, la cruz vestida de blanco que convive con la nieve en Dark Souls.
- Sister Friede, la monja que nunca toca el suelo en el Ashes of Ariandel.
- Malenia en Elden Ring, con sus prótesis que son casi una declaración de intenciones.
Si me preguntás a mí, que vengo siguiendo a este tipo desde Demon's Souls, la gracia está en que Miyazaki no se enoja con el chiste. Lo deja existir. Y de hecho te reconoce que algunos elementos de diseño aparecen sin que los planee, casi desde el inconsciente creativo. Eso, para un director japonés que suele ser parco y medido en sus apariciones públicas, es bastante.
La filosofía de la ruina, explicada para los que no jugamos
Pero la entrevista tenía otra capa, y a mí me parece la más jugosa. Porque Miyazaki no se quedó en lo anecdótico de los pies y se mandó una de las definiciones más claras que le escuché sobre cómo piensa sus mundos. Y la traigo textual porque me parece una de esas frases que vale la pena tener apuntadas.
“Si tenemos dos ideas, una de un futuro brillante o uno oscuro, tiendo a inclinarme hacia el más oscuro. Pero si explorás la ruina y el deterioro en esos mundos, también te permite explorar cierta oportunidad de renacimiento, y ese pequeño destello de luz o esperanza puede ser algo hermoso y fugaz.”Hidetaka Miyazaki
Lo que el director plantea, leído en frío, es una estética del naufragio. Pero no un naufragio deprimente, ojo. Es la idea de que para que algo nuevo aparezca, primero tiene que caer lo viejo. Y esa caída, esa ruina, es el escenario. La esperanza, en sus juegos, no llega por milagro: llega porque alguien se levantó de entre los escombros. Es una forma de mirar el mundo que a mí, te soy sincero, me reconcilia con la idea de pasarla mal en un videojuego. Uno sale de un souls-like con la sensación de que el esfuerzo tuvo sentido, aunque duela. Y eso tiene nombre filosófico, pero Miyazaki ni siquiera lo nombra. Te lo cuenta como si fuera una obviedad.
Y entonces, ¿qué mirar en The Duskbloods?
Ahora bien, ¿qué significa todo esto para lo que viene? The Duskbloods es el próximo paso de FromSoftware y, por lo que se desprende de las palabras del propio Miyazaki, va a sostener esa dialéctica entre oscuridad y renacimiento que viene laburando el estudio desde 2009. La pregunta que me hago, mientras escribo esta nota y vos la leés, es qué nuevo símbolo se va a instalar en el inconsciente colectivo de los jugadores esta vez. Si serán los pies, las manos o algo que todavía no se nos ocurrió. Los pibes de FromSoftware tienen la costumbre de sembrar detalles que recién se entienden tres años después del lanzamiento. Y si me permitís un deseo, ojalá esta vez el destello fugaz al que apunta Miyazaki se quede un poco más que una pantalla de créditos.
Cierro con una frase que me resonó mientras leía todo esto y que, me parece, condensa lo que Miyazaki nos quiso decir sin necesidad de nombres rimbombantes. La escuché a un lector, a la salida de una charla sobre videojuegos, y se la robo prestada para esta nota: "al final, lo que hacemos al jugar también es levantarnos de nuestra propia ruina". Por ahí anda la cosa.
