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Mirtha volvió al Mater Dei y la mesa de los domingos, otra vez, se quedó esperando

La conductora de 99 años reingresó el viernes 18 con un cuadro compatible con neumopatía. Juana Viale volvió a hacerse cargo del programa y, en casa, la preocupación de toda una familia que hace años comparte la vida con millones de argentinos.

Por Rosario EscuderoCultura y espectáculos · 19 de septiembre de 2026 · hace 1 h

Antes que Mirtha, estuvo Hilda. Me lo dijo mientras esperaba el colectivo, en la puerta del canal, con un pañuelo en la mano y la voz apenada: «Yo la miro desde que tenía veinte años, ahora tengo setenta y tres, y cada vez que se internan me tiembla todo». Esa imagen me parece la más justa para empezar a contar lo que pasó: la salud de Mirtha Legrand no es solo un parte médico, es un termómetro emocional para varias generaciones de televidentes que, como Hilda, crecieron sentados frente a su mesa.

Porque a mí, que la sigo desde hace años, no me sorprende el revuelo que se arma cada vez que la Chiqui tiene que pasar unos días en el sanatorio. Lo que sí me llama la atención es la velocidad con la que, otra vez, la noticia se instaló en cada grupo de WhatsApp y en cada mesa familiar. Y esta vez tiene un condimento extra: Legrand acababa de recibir el alta hacía apenas cinco días.

Lo que dice el parte del Mater Dei

  • Ingresó el viernes 18 de septiembre por la tarde al sanatorio Mater Dei.
  • El cuadro es compatible con una neumopatía y la internación es para realizar estudios, tratamiento y controles.
  • El parte lleva la firma del doctor Enrique Echagüe y la familia agradeció la preocupación y el respeto por la salud de la conductora.
  • Está prevista una nueva actualización médica para el lunes 21, salvo que haya cambios que justifiquen informar antes.

Quiero detenerme acá un segundo, porque a veces la palabra neumopatía suena más grande de lo que es. En criollo: es una enfermedad del pulmón, una inflamación del tejido pulmonar, algo que a los 99 años y después de varias infecciones respiratorias en lo que va del año, obliga a los médicos a ser prudentes. Por eso el sanatorio no apura el alta: prefiere completar los estudios y, sobre todo, los controles, antes de mandarla otra vez a casa.

El domingo 13, cuando le dieron el primer alta, el Mater Dei había aclarado que la recuperación seguía en el domicilio, con la idea de que pudiera retomar sus actividades. Pero esos días en casa no alcanzaron para volver a la grabación. El ciclo La noche de Mirtha quedó, como viene ocurriendo cada vez que ella falta, en manos de su nieta Juana Viale, que el viernes estaba al frente de la producción del programa del sábado con invitados como Juana Repetto, Guillermo Pfening, Martín Menem, Álvaro Navia y Jésica Bossi. Esa misma noche, Viale pasó por el sanatorio a visitar a su abuela y, fiel a su estilo, no hizo declaraciones: dejó que la palabra la llevaran los médicos y la familia.

El historial reciente: bronquitis, gripe y tres semanas en casa

Si uno mira para atrás, entiende mejor por qué esta nueva internación genera tanta sensibilidad. El lunes 7 de septiembre Legrand había ido al sanatorio a hacerse controles por una bronquitis que arrastraba hacía una semana y terminó internada. El establecimiento explicó que la decisión fue por precaución y para completar estudios después de un cuadro respiratorio bronquial y un proceso gripal. Y unos meses antes, en abril, ya había suspendido actividades por otra afección respiratoria, se había recuperado en su casa y había comunicado que estiraría el reposo por recomendación médica. Aquella ausencia del programa se prolongó durante tres semanas.

A mí, personalmente, me cuesta no emocionarme con la escena. Pienso en Mirtha trabajando hasta los 98 años, liderando un rating que muchos jóvenes envidian, sentándose cada domingo a preguntar de todo con la misma curiosidad de siempre. Y la pienso ahora, a los 99, entrando y saliendo del Mater Dei como si fuera su segunda casa, con el doctor Echagüe firmando partes y con una familia que pide, con elegancia, que la dejen transitar este momento con la mayor calma posible.

Por ahora lo concreto es esto: Mirtha Legrand sigue internada en el Mater Dei, bajo tratamiento y a la espera de los resultados de los estudios que le están haciendo. El parte promete novedades el lunes, si no hay cambios. Y mientras tanto, en miles de hogares argentinos, la pregunta es la misma que se hace Hilda cada vez que la ve en la pantalla: cuánto falta para que Mirtha vuelva a sentarse en su mesa.

“«Yo la miro desde que tenía veinte años, ahora tengo setenta y tres, y cada vez que se internan me tiembla todo»”Hilda, televidente, en la puerta del canal
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