Las Williams dijeron basta: se les escapó un 5-0 en el supertiebreak y se despidieron del US Open
Serena y Venus volvieron al dobles en Flushing Meadows después de cuatro años, pero cayeron en la primera ronda ante Chan y Joint en un partido que tuvieron servido y no pudieron cerrar. La ovación de Arthur Ashe fue el verdadero premio de la noche.
Arrancaron como en las mejores tardes: con el estadio Arthur Ashe parado y un mar de celulares filmando cada paso. Pero el cuento terminó mal. Serena y Venus Williams cayeron en la primera ronda del dobles del US Open ante la pareja integrada por Hao-Ching Chan y Maya Joint, en tres sets y con una despedida que les va a doler: tenían el partido en el bolsillo y lo dejaron ir.
El partido que se escapó
El primer set fue 6-3 en contra de las Williams (Serena y Venus, las hermanas del tenis). El segundo lo pelearon hasta el tiebreak y lo perdieron 7-6. En el tercero, otro tiebreak: ahí se pusieron 5-0 arriba en el supertiebreak a diez puntos. Cinco chances. Ninguna aprovechada. Chan y Joint reaccionaron, dieron vuelta el marcador y lo cerraron 10-7 para sellar el 7-6 definitivo. Partido adentro, noche afuera.
Lo más llamativo no fue la derrota, sino el cómo. Tener 5-0 en un supertiebreak y terminar perdiendo 10-7 no se perdona ni en un partido de club, menos en un Grand Slam. Las hermanas lo sabían y por eso la imagen al final mezcló la sonrisa de la ovación con la mueca del que sabe que regaló algo.
- El regreso: primera vez juntas en un US Open desde 2021, cuatro años sin compartir cancha en Flushing Meadows.
- El rival: la dupla de Hao-Ching Chan y Maya Joint, que venía sin nada que perder y se llevó todo.
- El momento clave: 5-0 arriba en el supertiebreak del tercer set y derrota 10-7.
- El contexto: Serena se retiró del individual en 2022; Venus sigue con apariciones esporádicas en el circuito.
Arthur Ashe las recibió como lo que son: dos leyendas. Las aplaudieron de pie antes del primer punto y las despidieron con la misma calidez, aunque el resultado haya sido adverso. La gente fue a verlas, no a ver un marcador. Y en eso, ganaron igual.
¿Y ahora qué?
La gran pregunta queda flotando: si esto fue una despedida o un hasta pronto. Las dos hermanas evitaron confirmaciones tajantes y se fueron con la puerta entreabierta, como siempre hacen ellas. Mientras tanto, a Chan y Joint les toca seguir en el torneo, con la mochila llena de un recuerdo que vale por varias carreras. Mucha suerte en la próxima: la van a necesitar después de ganarle a las Williams en su propia casa.
