Lunes, 14 de septiembre de 2026
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Kevin Feige adelanta que Secret Wars será una carta de amor a casi noventa años de cómics de Marvel

El presidente de Marvel Studios escribió el prólogo de la reedición del cómic de 2015 y desde ahí trazó el rumbo de la película que cerrará la Saga del Multiverso: cruces soñados, Battleworld como escenario y Doctor Doom como gran villano

Por Rosario EscuderoCultura y espectáculos · 14 de septiembre de 2026 · hace 1 h

Lo confieso: cuando terminé de leer el prólogo que Kevin Feige firmó para la nueva edición de Secret Wars me quedé un rato largo con el libro en la mano, pensando en la cantidad de veces que, como fan de toda la vida, me senté frente a la pantalla a imaginar cruces que parecían imposibles. Y resulta que el mandamás de Marvel Studios parece haber estado haciendo exactamente lo mismo, porque lo que escribió en esas páginas va directo al corazón de cualquier lector que haya crecido leyendo historietas y mirando películas de superhéroes. La promesa es enorme, y lo mejor es que la hizo él, por escrito, con su propia letra.

Feige eligió un lugar muy particular para delinear el futuro cinematográfico de la Casa de las Ideas: el prólogo de la reedición del cómic original de 2015, escrito por Jonathan Hickman y dibujado por Esad Ribic. No fue un comunicado de prensa, no fue una entrevista en una convención: fue un texto cuidado, pensado para convivir con la obra que lo inspira. En ese prólogo describió el trabajo de ambos autores como algo que inventó algo nuevo, retomando sin problemas donde terminó el antiguo universo pero abriendo caminos completamente diferentes. Y agregó que el proceso que seguirá el estudio será, en sus palabras, similar.

Una película hecha a partir de casi noventa años de archivo

El otro párrafo que me sacudió fue aquel en el que Feige describe el método de trabajo de Marvel Studios con una honestidad que pocas veces se ve en comunicados corporativos. Escribió que el estudio escoge y selecciona de la rica historia de casi noventa años de cómics y hace películas que honran la fuente pero se convierten en algo completamente diferente. Esa idea de archivo vivo, de catálogo disponible para recombinar, es la que está detrás de cada reunión de personajes que vamos a ver en la pantalla grande.

“Reuniremos a los personajes que conocemos y queremos en momentos de pellízcame que, como fans, siempre hemos soñado, pero que nunca hemos visto hechos realidad”Kevin Feige

Esa frase la tengo grabada, porque condensa algo que los fans venimos pidiendo en cada mesa de café desde hace más de una década. Cruces que en las historietas fueron legendarios, regresos que parecían cerrados para siempre, combinaciones de actores y personajes que muchos daban por descartadas. Feige no dio nombres concretos, no confirmó regresos ni descartó nada, pero dejó la puerta abierta de par en par. Y en el mundo Marvel, cuando Feige deja la puerta abierta, los fans empezamos a hacer la valija.

  • Cruces soñados entre personajes queridos, en situaciones nunca vistas en pantalla
  • Toma de elementos de casi noventa años de historietas publicadas por Marvel
  • Doctor Doom como figura central y gran villano de la historia
  • Battleworld, la realidad formada por restos del Multiverso, como escenario principal
  • Vengadores: Doomsday como antesala inmediata antes del cierre de la Saga del Multiverso

El otro nombre propio que aparece en el horizonte, y que ya venía rondando desde hace tiempo, es el de Doctor Doom. Feige no dudó a la hora de definirlo: lo llamó el mayor villano de la historia del universo Marvel. Es una declaración fuerte, viniendo de alguien que tiene en el catálogo a Thanos, a Kang y a Galactus, pero tiene todo el sentido del mundo si pensamos en el lugar que el personaje va a ocupar en esta saga. Doom no es un villano de relleno: es la clase de antagonista que puede sostener una película entera sobre los hombros y, al mismo tiempo, funcionar como espejo oscuro del héroe.

El escenario elegido para que todo esto sea posible se llama Battleworld, una realidad ensamblada con los restos del Multiverso. Y acá viene lo que más me entusiasmó como lector: por la propia lógica de ese mundo, personajes de épocas distintas, de líneas temporales separadas, de películas que parecían no tener nada en común, pueden cruzarse sin necesidad de explicaciones rebuscadas. Es el recurso narrativo soñado para juntar, por ejemplo, a un Lobezno de una saga anterior con un Spider-Man de otra, o a los X-Men clásicos con los Avengers que conocimos en las últimas dos décadas. Insisto: nada de esto está confirmado de manera oficial, pero la estructura narrativa que Feige describió en el prólogo es exactamente la que alimenta esas especulaciones.

Mientras escribo estas líneas pienso en la cantidad de familias argentinas que van a ir al cine a ver esta película dentro de unos años, muchas de ellas sin haber leído jamás un cómic de Marvel, y me parece que ese es justamente el punto al que Feige quiere llegar: que la película funcione como puerta de entrada a un universo enorme, sin necesidad de credenciales de lector experto. Secret Wars suena, por todo lo que se anticipó, como una carta de amor a casi noventa años de historietas, pero también como una invitación abierta a los que recién se suman.

Y a la salida, en la puerta del cine donde uno se imagina esta conversación, una señora mayor le decía a su nieto, mientras guardaba las entradas en la cartera: «Mirá, mientras respeten a los personajes y nos hagan pasar un rato lindo, bienvenido sea todo lo que traigan». Me quedé con esa frase porque me pareció el resumen perfecto de lo que Feige escribió en el prólogo: el mismo deseo de siempre, expresado con otras palabras.

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Rosario EscuderoCultura y espectáculos

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