Hairspray se despidió en lo más alto y un filósofo se metió en el ranking sin hacer ruido
El musical de Betular, Radano y Morandi cerró su temporada 2026 como la obra más vista del circuito comercial. La sorpresa fue Mamá, soy un idiota, de Darío Sztajnszrajber y Leticia Mazur, que con apenas dos funciones se coló en el noveno puesto.
Me crucé con la señora de los anteojos redudos en la puerta del teatro y me lo dijo antes de que pudiera preguntarle nada: 'Vine a verla a Sofía Morandi, me enteré que era la última y no quise perderme el final'. Esa escena, que se repite en cada despedida, fue la postal con la que Hairspray cerró su temporada 2026 en el primer puesto del ranking semanal de Aadet, la cámara que agrupa a productores y dueños de salas del circuito comercial porteño. Para mí, que sigo de cerca estos listados, no es menor que un musical se sostenga arriba durante toda la corrida y termine coronándose: habla de público, de máquina aceitada y de un elenco que evidentemente conectó.
Detrás del musical de Damián Betular, Alejandra Radano y Sofía Morandi quedaron dos pesos pesados de la cartelera: Sottovoce, la comedia que encabezan Fernán Mirás, Carla Peterson, Adrián Suar y Lorena Vega, en el segundo escalón; y Desde el jardín, con Guillermo Francella, tercero, que sigue sumando en el Metropolitan, una sala con menos butacas que el Coliseo y El Nacional donde corren los dos primeros. Completaron el top cinco Rocky, con Nicolás Vázquez y Dai Fernández en el Lola Membrives, y Una navidad de mierda, la comedia de Verónica Llinás, Alejo García Pintos, Anita Gutiérrez y Tomás Fonzi en el Premier. Cinco propuestas muy distintas entre sí que, en mi lectura, confirman que el público porteño hoy reparte sus entradas entre el musical grande, la comedia de estrellas y el unitario de carcajada asegurada.
El podio, puesto por puesto
- 1) Hairspray (Coliseo / El Nacional): Damián Betular, Alejandra Radano y Sofía Morandi cierran la temporada 2026.
- 2) Sottovoce: Fernán Mirás, Carla Peterson, Adrián Suar y Lorena Vega.
- 3) Desde el jardín (Metropolitan): Guillermo Francella.
- 4) Rocky (Lola Membrives): Nicolás Vázquez y Dai Fernández.
- 5) Una navada de mierda (Premier): Verónica Llinás, Alejo García Pintos, Anita Gutiérrez y Tomás Fonzi.
En la segunda mitad del listado aparecieron títulos con público fiel: Berlín, Berlín con Pablo Rago; Cuestión de género, la dupla que vienen sosteniendo Moria Casán y Jorge Marrale; y Annie, con Lizy Tagliani, Miguel Ángel Rodríguez y Julieta Nair Calvo. Y ahí, casi pegada al cierre, llegó la sorpresa que a mí, como espectador y como cronista, más me llamó la atención de toda la semana.
Mamá, soy un idiota, la obra que el filósofo Darío Sztajnszrajber comparte con la bailarina y coreógrafa Leticia Mazur en el Teatro Politeama, se metió novena con apenas dos funciones en el período. Superó a La función que sale mal, que acumuló seis representaciones en el mismo tramo. El proyecto está presentado como una ficción filosófica que nace de una pérdida biográfica real, y el dato de rendimiento me parece elocuente: dos funciones frente a seis, y sin embargo quedó arriba. Habla, creo, de un público que está buscando otra cosa, algo que mezcle reflexión y escena, cuerpo y pensamiento, y que lo encuentra en una sala del centro con el atractivo extra de ver a Sztajnszrajber fuera del living de la tele.
La semana también se cerró con una buena noticia fuera del circuito comercial: Invasiones I, la ópera rock con Elena Roger que pasó por el Teatro San Martín, terminó su temporada el domingo con 88 funciones a sala llena. No es un número menor: en tiempos donde el teatro oficial pelea por mantenerse en agenda, una corrida así se festeja. A la salida, una señora mayor que se apoyaba del brazo de su nieta me dijo, mientras buscaba el boleto para el colectivo: 'Lástima que se terminó, yo venía todas las semanas'. Yo me quedé con esa frase, porque resume mejor que cualquier cuadro lo que acaba de pasar en la cartelera: público que vuelve, público que extraña cuando algo se va, y un ranking que, como siempre, cuenta solo una parte de la historia.
