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El «instante 0» de Rubén Rada: la familia cuenta cómo fue la despedida y anuncia más de diez discos inéditos

Lucila Rada, la hija mayor del músico uruguayo, describió en un extenso mensaje los últimos momentos junto a su padre, el velatorio en el Palacio Legislativo y la caravana multitudinaria por las calles de Montevideo. Además, adelantó que el artista dejó una producción sin publicar que la familia tiene intención de difundir de forma gradual.

Por Rosario EscuderoCultura y espectáculos · 3 de septiembre de 2026 · hace 43 min

Yo estuve ahí, o mejor dicho, quise estar ahí mientras leía cada línea del mensaje que Lucila Rada, la hija mayor de Rubén Rada, publicó en las últimas horas para contar, con una intimidad que conmueve, cómo fue el tramo final junto a su padre y, sobre todo, para confirmar algo que muchos rumoreaban pero nadie había dicho con esta claridad: el Negro dejó más de diez discos listos y guardados, esperando la luz. Les confío que sentí un escalofrío al leerlo, porque una cosa es despedir a un artista y otra muy distinta es descubrir que todavía te tiene reservado un caudal enorme de obra inédita.

El «instante 0» y el «km 0»

La noche del miércoles 26 de agosto fue, para la familia, lo que Lucila llamó con crudeza el «instante 0» del duelo. Estaban reunidos alrededor de Rubén cuando ocurrió el desenlace y, antes de que los teléfonos empezaran a llenarse de mensajes, ellos se ocuparon de una tarea que a mí me parece de las más difíciles que se le piden a un hijo: decirle a un padre, mientras todavía puede escucharlo, todo lo que se va a extrañar de él. Lucila escribió que su padre tenía una expresión que ella describió como pacífica y satisfecha, y que ni un solo gesto de amor, generosidad, humor o talento le quedó pendiente, una frase que me parece de las más hermosas que se le pueden dedicar a alguien que se está yendo.

Cuando salieron de la sala y miraron los celulares, entendieron algo que cambió la textura del proceso: el dolor no era de ellos solos. «Nos dimos cuenta de que el dolor era generalizado», escribió Lucila, y describió el acompañamiento del público como una especie de campo magnético de afecto que estiró aquel instante íntimo hasta convertirlo en lo que ella llamó el «km 0» de un camino colectivo. Me parece una imagen precisa para nombrar lo que se vio en Montevideo: una despedida que dejó de ser familiar para volverse ciudadana.

El velatorio en el Palacio Legislativo

El velatorio se hizo en el Palacio Legislativo, y la propia Lucila se detuvo a describir los rostros que fueron apareciendo por allí, atravesados, según sus palabras, por una tristeza sin amargura. Hubo abrazos largos, ofrendas, llanto compartido y también risas, porque parece que hasta en el duelo los rioplatenses necesitamos una válvula de humor para no quebrarnos. La voz de Rada sonó en el salón y, cuentan, hubo momentos de baile, algo que a mí me reconcilia con la idea de que un velorio puede ser también una celebración cuando el que se fue así lo hubiera querido. La familia agradeció a las autoridades del Palacio por comprender la dimensión del homenaje y ceder el espacio, lo que habla de un Estado que, esta vez al menos, estuvo a la altura del personaje.

La caravana por Isla de Flores

Después, el cortejo recorrió Isla de Flores hasta el Cementerio del Norte, y ahí la escena se volvió directamente montevideana. Una multitud acompañó el trayecto con candombe, música y gestos que la familia asoció con la forma en que el propio Rada había expresado querer ser recordado, en línea con lo que había dejado planteado en su disco Muriendo de plena. Lucila rescató tres imágenes que a mí me quedaron dando vueltas: dos jóvenes que siguieron la caravana en monopatín con un parlante encima, varias personas que vistieron prendas rojas en homenaje al Negro, y un círculo de tambores que sonó durante buena parte del recorrido.

Más de diez discos sin publicar

El cierre del mensaje de Lucila fue, para los que seguimos su música con devoción, casi una noticia bomba: Rubén Rada dejó más de diez discos sin publicar, una producción que la familia ya tiene la intención de hacer llegar al público de manera gradual, sin apuro y con el mismo cuidado con el que el propio Rada trataba cada uno de sus proyectos. No se dieron fechas ni de salida, pero la confirmación alcanza para entender que lo que viene no es un simple rescoldo póstumo sino un capítulo entero de su obra que todavía no escuchamos.

“Toda la música que dejó Rubén es una forma de seguir cuidándonos entre todos, y la vamos a compartir como él hubiera querido.”Lucila Rada

Yo, que llevo años escuchando al Negro en el auto, en la cocina y en los recitales, les digo que esta noticia me cambia la manera de procesarlo: no se fue del todo, está terminando de armar la valija. Y me quedo con una frase que escuché a la salida de un amigo, Fan incondicional del murciano del candombe: «Ahora me toca a mí esperar los discos como esperaba los recitales».

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Rosario EscuderoCultura y espectáculos

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