Duelo de amigos en Nueva York: Navone y Etcheverry juegan por un lugar en octavos del US Open
Por primera vez en el circuito ATP, dos argentinos se cruzan en tercera ronda de un Grand Slam. El ganador sigue en el torneo y el que pierde se vuelve a casa con el consuelo de haber hecho historia.
El viernes tiene condimento fuerte en Flushing Meadows. Mariano Navone (49 del ranking) y Tomás Etcheverry (32) se van a ver las caras en la tercera ronda del US Open y, gane quien gane, la alegría será a medias: uno sigue y el otro se va a casa. Lo concreto es que Argentina tiene asegurado un representante en los octavos de final del último Grand Slam del año.
El cruce es inédito en el circuito ATP. Sí se midieron antes, dos veces, en torneos chicos. Etcheverry ganó las dos: en un M15 de Buenos Aires en 2019 y en el Challenger de Montevideo en 2022. Pero esto es otra cosa: cemento rápido, estadio lleno y un lugar entre los dieciseis mejores en juego. El historial, por ahora, le sonríe al platense.
Cómo llegó cada uno
- Navone (el Chino) arrancó con el batacazo del torneo al sacarle el debut a Novak Djokovic y ahora viene de ganarle a Matteo Berrettini por 3-6, 6-3, 6-4 y 7-6 (4). Nunca había encadenado dos victorias en el mismo US Open.
- Etcheverry superó al británico Jacob Fearnley, 101 del mundo, e igualó su mejor marca en Nueva York: la del 2024. Será su sexta tercera ronda en un Grand Slam.
“Va a ser un lindo match entre dos compañeros de equipo de Davis, amigos. Va a ser un partido durísimo.”Mariano Navone
El dato histórico
Hay que retroceder hasta 2012 para encontrar un cruce de argentinos en la tercera ronda de un Grand Slam. Fue en este mismo torneo: Juan Martín del Potro le ganó a Leonardo Mayer. Catorce años después, Navone y Etcheverry reescriben ese capítulo. No es poca cosa: en medio de la crisis deportiva que vive el tenis nacional al menos en cantidad de figuras, dos tipos formados en el mismo circuito de Challengers están dando que hablar en el major más exigente del calendario.
Comparten plantel en la Copa Davis, se llevan bien y hasta se definen como amigos. Se conocen de memoria. Eso, lejos de facilitar las cosas, suele complicarlas. Cuando te enfrentás a alguien con quien compartiste vestuario, el margen de sorpresa se reduce a cero. Gana el que mejor maneje los nervios en los momentos clave. Y ahí, el favoritismo cae del lado de Etcheverry, más curtido en estas instancias y con el antecedente a favor.
Mi pronóstico, sin anestesia: lo veo a Etcheverry ganando en cuatro sets, con un arranque firme de Navone que se va a desinflar cuando el platense le ajuste el saque y le meta cambios de ritmo con el drive. Pero ojo: el Chino ya demostró que puede sacarse de encima a cualquiera con la cabeza fría. La locura ya la hizo con Djokovic. ¿Por qué no repetirla con su amigo? El viernes, desde Nueva York, la respuesta.
Chicana amable para el que quede en el camino: quien pierda se vuelve con el consuelo de haber hecho historia en el tenis argentino. Y al que le toque el próximo rival, que vaya preparando las muñequeras. La Reserva le llega con el pecho inflado.
