Sábado, 5 de septiembre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
PortadaVida
Vida /

Cinco rincones del planeta donde vivir más no depende de la riqueza sino de los hábitos cotidianos

Un cardiólogo argentino recorrió las comunidades más longevas del mundo y encontró un patrón común: fe, movimiento diario, comida natural y un propósito que organice la jornada. La genética, dice, solo explica una cuarta parte de la longevidad.

Por Beatriz LuceroEconomía provincial · 5 de septiembre de 2026 · hace 1 h

Desde su consultorio en Buenos Aires, el cardiólogo Jorge Tartaglione repasó las cinco regiones del planeta donde la expectativa de vida supera cómodamente la media global y buscó el denominador común entre sus habitantes. La conclusión es directa: la herencia genética explica apenas el 25% de cuánto vive una persona, mientras que el 75% restante depende de decisiones cotidianas. Quienes tienen entre 55 y 56 años, señaló el profesional, conservan una probabilidad alta de sumar entre 20 y 25 años más de vida sin enfermedades crónicas, siempre que adopten ciertos hábitos que, aclaró, están al alcance de cualquier bolsillo.

Las cinco comunidades y sus claves

En Loma Linda, California, la población es mayoritariamente religiosa y esa fe se traduce, según Tartaglione, en hasta diez años más de expectativa de vida respecto de la media estadounidense. En Costa Rica, el consumo habitual de frutas tropicales y un ritmo de vida apacible empujan a muchos vecinos más allá de los 80 años, una cifra que se ubica varios puntos por encima del promedio nacional argentino y que incluso supera la media nacional de los Estados Unidos. En Icaria, Grecia, la geografía escarpada de la isla hace el trabajo: sus residentes caminan de manera constante a lo largo del día porque las subidas y bajadas no dejan otra opción. En la isla italiana de Cerdeña, la dieta se construye sobre lo que la tierra produce de forma natural, alimentos frescos y sin ultraprocesados, resumidos por el cardiólogo con una frase gráfica: "Lo que sale de la tierra, lo que le da el sol, lo que se pudre". Por último, en Okinawa, Japón, lo que estructura la jornada no es la alimentación ni el ejercicio aislado sino un propósito diario, por pequeño que sea.

“No significa que tenés que hacer algo enorme. Sino tomarte un mate con una amiga, salir a caminar, salir a pasar el perro, pero todos los días se levantan con una visión, se levantan con ganas de hacer algo.”Jorge Tartaglione, cardiólogo
  • Fe o pertenencia comunitaria, como en Loma Linda, California.
  • Movimiento constante integrado al día a día, como en Icaria, Grecia.
  • Alimentación basada en productos frescos y naturales, como en Cerdeña, Italia, y en Costa Rica.
  • Un propósito diario que ordene la jornada, como en Okinawa, Japón.
  • Vínculos sociales activos como denominador transversal a las cinco comunidades.

El patrón que cruza a estas cinco comunidades combina movimiento cotidiano, alimentación poco procesada, vínculos sociales sólidos y algún tipo de motivación que organice el día. Ninguno de esos hábitos requiere recursos extraordinarios ni condiciones excepcionales, coincidió Tartaglione, lo que vuelve accesibles sus hallazgos para poblaciones urbanas de cualquier latitud, incluida la Argentina, donde la expectativa de vida ronda los 76 años y se ubica por debajo de la media nacional de los países analizados. La pregunta que deja abierta el cardiólogo, y que también interpela a los lectores, es quién termina pagando el costo cuando esas cinco variables no están presentes: si el sistema de salud, las familias o cada persona en particular, con años de buena calidad perdidos que nadie repone.

BL
Beatriz LuceroEconomía provincial

Te puede interesar