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A treinta años del final de Silo 17: el capítulo que abre la cuenta regresiva hacia la guerra

La tercera temporada de Silo termina con una matanza que el propio showrunner pensó reservar para la entrega siguiente y deja a Juliette lista para un calvario; la cuarta ya está filmada.

Por Rosario EscuderoCultura y espectáculos · 4 de septiembre de 2026 · hace 2 h

Una señora que conozco desde hace años y que no se pierde una serie de ciencia ficción me mandó un audio, esta semana, casi sin aliento: 'Mirá, mirá lo que pasó en Silo, no lo podés creer'. Y lo cierto es que yo no la había acompañado en las dos primeras temporadas, pero este cierre me la puso en bandeja y acá estoy, rendida ante la pantalla, tratando de explicarles a ustedes por qué este final justifica maratonear todo de corrido y por qué la frase que escuché a la salida del bar donde nos encontramos el viernes pasado, 'esta serie ya no es de ciencia ficción, es política pura', condensa bastante bien lo que se viene.

Troy, Daniel y el interior del Silo 1

El último episodio se llama Troy y tiene una tesis fuerte: por primera vez entramos de verdad al Silo 1, ese que siempre se insinuaba como el lugar donde se toman las decisiones que nadie más debe conocer. Allí aparece un personaje conocido durante temporadas como Daniel, ahora rebautizado Troy, que despierta tras siete años de hibernación con la memoria borrada y la urgencia de resolver una rebelión: la del Silo 17. Esa urgencia, conviene aclararlo, se resuelve de la peor manera posible, con una masacre que el showrunner Graham Yost dice haber evaluado seriamente abrir en la temporada siguiente y que terminó cayendo acá para empujar al público directo hacia lo que viene.

Aprovecho para ordenarles, porque a mí me costó entenderlo, cómo funciona el mecanismo que mata a quienes salen al exterior: no es el aire tóxico lo que termina con ellos, como nos hicieron creer durante dos temporadas y media, sino nubes de nanobots que el sistema activa cuando alguien desafina. Los drones, esos pequeños aparatos voladores que aparecen cada tanto como un ruido de fondo inquietante, forman parte del mismo engranaje de control. En criollo: la amenaza que creíamos externa siempre estuvo adentro.

Redenciones, suicidios y un salto de tres décadas

Hay dos escenas que a mí, particularmente, me dejaron mirando el techo. La primera es la de Camille, que toma partido para impedir que se activen los conductos de gas letal y termina convertida en la contracara moral de Troy. La segunda es la del Fundador, Victor, interpretado por un Matt Craven enorme, que después de presenciar la matanza del Silo 17 y los movimientos de Juliette y Camille decide quitarse la vida. Yost, consultado por ese cierre, lo describe con una honestidad que me pareció reconfortante: 'Si has conocido a alguien que se ha quitado la vida, nunca hay una respuesta concreta. A menudo hay muchas respuestas'. Me hizo pensar en gente querida y, sinceramente, agradezco que se animen a tratarlo así, sin moralina barata.

Después del sacudón, el relato salta tres décadas hacia el presente narrativo de la historia. Los habitantes del Silo 18 ya no están dispuestos a aguantar y planean pasar a la ofensiva, mientras que Troy recibe un mensaje póstumo de Victor sobre una tal Helen, una figura que se presume central en la siguiente entrega. Es la clásica manera de dejar la puerta entreabierta sin cerrarla de un portazo, y funciona.

La cuarta temporada ya está filmada

Y acá viene la noticia que justifica el revival de los fanatismos: Yost confirmó que la cuarta temporada ya terminó de rodarse y se encuentra en posproducción. La describió con una frase que suena casi a confesión: 'Va a haber guerra. Juliette, desde el primer fotograma hasta el final, es nuestra Juliette, pero pasa por un calvario. La cuarta temporada no es fácil y, aunque el silo esté unido, eso no significa que no pueda fracturarse'. Traducido para el público argentino: la cosa se pone fea y nadie está a salvo.

“Si hay una idea que resume toda la serie, sería quizá esta: buscar a personas que hagan lo correcto cuando conocen la verdad.”Graham Yost, showrunner de Silo

Cierro, como me gusta cerrar estas notas, con lo que me llevo puesto y con lo que escuché. Me llevo la convicción de que Silo dejó de ser un thriller de suspenso para convertirse en una parábola sobre el poder y la obediencia, disfrazada con trajes aislantes. Y la frase del viernes, textual, de un amigo que prefiere el anonimato: 'cuando la entendés, te das cuenta de que ya la estás viviendo'. La cuenta regresiva hacia la cuarta temporada, me parece, ya empezó.

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Rosario EscuderoCultura y espectáculos

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