Una vela mal apagada y la planta baja de una casa del barrio La Sirena se convirtió en ceniza en Neuquén
Pasada la medianoche del miércoles, una pareja y su hija pequeña perdieron todo en la planta baja de su vivienda en Pasaje Petróleo al 850; los bomberos trabajaron más de tres horas y evitaron que el fuego se propagara al piso superior y a las casas linderas. La hipótesis más firme apunta a una vela o un hornillo de aromaterapia que quedó encendido.
En Neuquén ya hubo episodios similares en los que una vela, un sahumerio o una hornalla encendida bastaron para reducir a escombros la planta baja de una casa de familia, y la madrugada del miércoles volvió a confirmarlo: poco antes de la una de la mañana, un incendio declarado en Pasaje Petróleo al 850, en el barrio La Sirena y a metros de la Ciudad Deportiva, consumió por completo el sector inferior de una vivienda donde vivían una pareja y su hija pequeña, que afortunadamente resultaron ilesas y fuera de peligro, según confirmaron fuentes del operativo y del Sistema Integrado de Emergencias de Neuquén (SIEN), que asistió a los ocupantes en el lugar.
El foco se concentró en un ambiente de dimensiones reducidas de la planta baja, que quedó destruido en su totalidad; los Bomberos Voluntarios y dotaciones de la Policía trabajaron durante más de tres horas, hasta cerca de las 4.30 de la madrugada, y con su intervención lograron que el piso superior no sufriera daños estructurales relevantes más allá del humo, al tiempo que el fuego no se extendió a las casas vecinas; al retirarse, dejaron una consigna policial en el frente del domicilio para preservar la escena y permitir las pericias.
Los primeros minutos, antes de las autobombas
Como suele ocurrir en los barrios neuquinos con fuerte tejido vecinal, los primeros respondedores no fueron los servidores públicos sino los propios frentistas: al advertir a la madre en la calle envuelta en una manta y pidiendo ayuda a gritos, uno de los vecinos comenzó a sofocar las llamas con una manguera doméstica, mientras otros retiraron las garrafas que había dentro de la vivienda para evitar una explosión y activaron la alarma vecinal, un mecanismo de alerta comunitaria que, en este caso, contribuyó a que el fuego no escalara a un siniestro de mayor gravedad antes de la llegada de los Bomberos.
La mujer atravesó una crisis de angustia que debió ser contenida por el personal del SIEN, aunque en el parte médico no se registraron lesiones físicas para ninguno de los tres integrantes del grupo familiar, que esta mañana evalúa los pasos a seguir tras perder prácticamente todas sus pertenencias en la planta baja.
El segundo foco de la madrugada y la hipótesis que se investiga
En la misma madrugada, y como si el servicio de Bomberos hubiera quedado en alerta máxima, otra dotación debió acudir a un principio de incendio en una vivienda de calle Chocón al 2044, donde las llamas afectaron un sillón del living y fueron extinguidas sin registrar heridos, en un caso en el que la propia familia dio aviso por prevención apenas detectó humo; ambos episodios, sumados al testimonio de los vecinos que auxiliaron a la familia del barrio La Sirena, refuerzan la hipótesis que los peritos manejan como más firme: el fuego se habría originado en una vela mal apagada o en un hornillo de aromaterapia que quedó encendido durante la noche.
Mientras avanzan las pericias ordered by la Justicia, lo que queda a la vista es una postal conocida en la región: una familia damnificada con lo puesto, una planta baja reducida a escombros, vecinos que hacen de primera línea de respuesta y un sistema de emergencias que, pese a llegar a tiempo, no puede sustituir la prevención que empieza en cada hogar; en este round, pierde una familia que esta noche tendrá que reconstruir su cotidianeidad, y gana, otra vez, la improvisación virtuosa de un barrio que respondió antes que las autobombas.
