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Viernes, 2 de octubre de 2026
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Una despedida bien al sur: el último adiós a Ricardo Soulé se vive en Quilmes, su ciudad de toda la vida

La familia del fundador de Vox Dei abrió un velatorio público en la Casa de las Culturas para que sus seguidores puedan acompañarlo. Fans y músicos se acercan a recordar al autor de “Presente” y de La Biblia, que murió a los 76 años tras estar internado en su ciudad natal.

Por Rosario EscuderoCultura y espectáculos · · hace 2 h
Una despedida bien al sur: el último adiós a Ricardo Soulé se vive en Quilmes, su ciudad de toda la vida

Una señora mayor, con un pañuelo negro anudado al cuello y un ramito de flores en la mano, se acercó esta mañana hasta la Casa de las Culturas de Quilmes sin animarse todavía a entrar: “Vine temprano, quiero despedirlo como se merece, lo sigo desde que tenía quince años y mi viejo me llevaba a los recitales en el club”, me dijo mientras miraba la puerta todavía cerrada, en una escena que se repetirá a lo largo de todo el fin de semana en ese edificio de Pasaje Papa Francisco, donde la familia de Ricardo Soulé decidió abrir un velatorio público para que sus seguidores puedan darle el último adiós. Yo estoy ahí, cubriendo la despedida, y lo que se ve es un puebloReconocer al suyo que vuelve a la ciudad que lo vio nacer, la misma que lo vio partir y a la que ahora regresa para quedarse en la memoria de todos.

El músico, guitarrista, violinista y compositor, murió a los 76 años después de permanecer internado en un sanatorio de Quilmes. Sus hijos comunicaron el fallecimiento a través de la cuenta oficial del artista y aclararon que estuvo acompañado por sus seres queridos hasta el último momento, un detalle que la familia quiso transmitir para dejar tranquila a la enorme cantidad de seguidores que se movilizaron en las últimas horas.

Quilmes como punto de partida y de llegada

El velatorio abierto al público fue convocado por la propia familia, que difundió los horarios y la dirección para que cualquiera pueda acercarse a rendir homenaje. En el comunicado, sus hijos invitaron a “rendirle un hermoso y respetuoso homenaje” y detallaron que el ingreso estará habilitado en dos franjas: el viernes desde las 20 hasta la 1 de la madrugada y el sábado de 7 a 11. La Casa de las Culturas queda en Pasaje Papa Francisco, antes Rivadavia, 383, en pleno Quilmes Centro, la ciudad donde Soulé nació el 15 de marzo de 1950 y donde dio sus primeros pasos en la música, primero como estudiante del Nacional de Quilmes y después como fundador de Mach 4, la banda que en 1967 armó junto a Willy Quiroga, Rubén Basoalto y Juan Carlos “Yodi” Godoy y que dos años más tarde se transformó en Vox Dei, una de las bandas más recordadas del rock argentino.

Yo miro a la gente que se acerca y veo en sus caras la misma mezcla de tristeza y gratitud que se siente cuando se va alguien que fue parte de la banda sonora de una vida. Porque Soulé, además de fundador y compositor, fue durante mucho tiempo la voz y la guitarra de un público que creció escuchando “Presente (El momento en que estás)”, el tema que él mismo contó que había escrito a los 17 años, en una de esas tardes de estudiante, a partir de una separación de quien después terminó siendo su esposa, y que quedó incluido en Caliente, el primer disco de Vox Dei, publicado en 1970, con el que el grupo se instaló de manera definitiva en la escena local.

Una obra que atraviesa la música y la espiritualidad

  • Vox Dei, donde tocó la guitarra y el violín, cantó y compuso, fue su gran plataforma: de ahí salieron “Presente” y otras canciones que se volvieron clásicos de la radiofonía argentina.
  • La Biblia, publicado en 1971, fue su obra más ambiciosa: una interpretación musical de textos del Antiguo y el Nuevo Testamento que incluyó “Génesis” y “Libros sapienciales”, un proyecto enorme para la época que lo marcó para siempre.
  • Después de alejarse de Vox Dei en 1974, siguió como solista con discos como Vuelta a casa, Romágenes de gesta y Vulgata, en los que pudo mostrar su costado más personal y su amor por la música clásica.
  • En los últimos años, compartió escenario y proyectos con su hijo Gabriel en la formación Ricardo Soulé y La Bestia Emplumada, y también se dedicó a dar clases de violín, una pasión de toda la vida.

El 11 de septiembre, el propio Soulé había anunciado una pausa en sus presentaciones para realizar un tratamiento junto a su familia, un mensaje que en su momento se leyó con la esperanza de que pudiera reponerse y volver a los escenarios. La muerte llegó un viernes, y desde entonces las redes se llenaron de mensajes de músicos, colegas y seguidores que lo despidieron con la gratitud de quien sabe que se fue un artista que dejó canciones que se siguen cantando en peñas, en recitales y en los autos, con la ventanilla baja, en cualquier ruta del conurbano.

A mí, que vengo siguiendo su carrera desde hace años, me toca hoy contar esta despedida desde un lugar que siento casi como propio, porque Quilmes es también mi sur cotidiano y porque ver a esta gente haciendo cola para entrar al velatorio me confirma algo que uno sospecha cada vez que se va un artista popular: que la música de verdad no se jubila nunca, se hereda, se canta y se recuerda, y eso es lo que va a pasar con Soulé en estos días, con el run run de la gente entrando y saliendo de la Casa de las Culturas, y con cada uno de nosotros volviendo a poner “Presente” en el reproductor, como un modo de tenerlo un rato más cerca.

““Vine a despedirlo como se merece, lo sigo desde los quince.””Una seguidora en la puerta de la Casa de las Culturas
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Rosario EscuderoCultura y espectáculos

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