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Lunes, 12 de octubre de 2026
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Una canción a elección puede aliviar el pinchazo de una vía intravenosa

Un estudio del Hospital Universitario de Zúrich comprobó que escuchar la música favorita del paciente reduce de manera significativa el dolor de la punción. La música de relajación, en cambio, no mostró diferencias frente al silencio.

Por Ezequiel GarroVilla Mercedes y el interior · · hace 1 h
Una canción a elección puede aliviar el pinchazo de una vía intravenosa

Lo viví mil veces como paciente y lo vi decenas de veces como familiar de pacientes: la sala de estudios y análisis clínicos suele ser un lugar donde el silencio pesa, y donde la aguja parece más grande de lo que es. Por eso me pareció relevante el resultado que llegó desde Suiza: un equipo del Hospital Universitario de Zú Zurich demostró que la música preferida del paciente puede bajar de forma concreta el dolor de una punción con aguja, y sin costo, sin pastillas y sin tecnología sofisticada.

El trabajo reunió a 219 personas que debían recibir una inyección intravenosa de contraste antes de una resonancia magnética. Se formaron cuatro grupos al azar: uno sin música, otro con la canción o artista favorito de cada paciente, un tercero con Mozart y un cuarto con música de relajación. Cada voluntario calificó su dolor en una escala del uno al diez antes del pinchazo, durante la punción, a los treinta segundos y a los dos minutos.

Qué encontró el estudio

  • La música favorita redujo el dolor de forma significativa a los treinta segundos y a los dos minutos de la inserción de la vía intravenosa.
  • El beneficio se mantuvo tanto en pacientes sin dolor previo como en aquellos que llegaban con algún nivel de dolor basal.
  • Mozart también alivió, aunque únicamente en los pacientes que ya tenían dolor antes del procedimiento.
  • La música de relajación no se diferenció del silencio: se comportó de manera similar al grupo que no escuchó nada.
“La música favorita manifestó un efecto significativo de reducción del dolor tanto en pacientes con como sin dolor basal.”Doctora Meritxell Garcia Alzamora, consultora senior en radiología del Hospital Universitario de Zúrich

La propia investigadora lo explicó con una idea simple: la música de relajación suele tener ritmo lento, volumen bajo y pocas variaciones, y eso puede hacer que el oyente simplemente la ignore. En cambio, una canción conocida y emocionalmente significativa exige atención, y esa atención compite con la señal de dolor. Es lo que los autores describen como una distracción activa, un recurso del cerebro que, sin anularlo, le roba protagonismo al sufrimiento.

El estudio fue publicado en la revista Frontiers in Pain Research y deja una conclusión práctica directa: en una punción corta, poner en el parlante la canción que el paciente elija puede mejorar la experiencia sin cambiar el procedimiento. Los autores aclaran que falta probarlo en agujadas más largas o más dolorosas, y que también queda abierta la comparación con algo tan humano como la presencia de alguien que le hable al paciente durante el pinchazo. Por ahora, el dato basta para repensar la música de las salas y devolverle al paciente un derecho pequeño pero poderoso: elegir qué quiere escuchar mientras le clavan la aguja.

EG
Ezequiel GarroVilla Mercedes y el interior

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