Saltar al contenido
Domingo, 11 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
Economía /

Tarifas de colectivo en Argentina: la brecha entre ciudades se amplía a más de 2.400 pesos por pasaje

Un relevamiento privado muestra que el boleto mínimo varía entre $743 en el AMBA y $3.176 en Pinamar, mientras la demanda en el área metropolitana cae más de 10% interanual y el costo real por usuario se multiplica por 3,25 desde 2022.

Por Beatriz LuceroEconomía provincial · · hace 1 h
Tarifas de colectivo en Argentina: la brecha entre ciudades se amplía a más de 2.400 pesos por pasaje

El precio de un viaje en colectivo urbano dista de ser uniforme a lo largo del territorio argentino, de acuerdo con un relevamiento difundido por la Asociación Argentina de Empresarios del Transporte Automotor. Según ese trabajo, el boleto mínimo oscila entre los $743 que rigen para los servicios de jurisdicción nacional en el Área Metropolitana de Buenos Aires y los $3.176 que se cobran en Pinamar, lo que configura una brecha superior a los $2.400 por pasaje y una proporción en la que el valor más elevado equivale a algo más de cuatro veces el más bajo.

Las ciudades más caras y las más baratas

El relevamiento ubica a Pinamar al frente del ranking con un boleto mínimo de $3.176, seguida por San Martín de los Andes, donde el pasaje cuesta $2.900, y Pergamino, con $2.784. Más atrás se ubican Eldorado ($2.500), Centenario ($2.478), Partido de la Costa ($2.410), Bariloche ($2.333), Orán ($2.200) y las ciudades de Rosario y Córdoba, ambas con $2.150. En el caso de Rosario, el dato corresponde a un incremento del 25% respecto del mes anterior, mientras que en Partido de la Costa la suba respecto de septiembre fue del 20%.

  • Pinamar: $3.176
  • San Martín de los Andes: $2.900
  • Pergamino: $2.784
  • Eldorado: $2.500
  • Centenario: $2.478
  • Partido de la Costa: $2.410
  • Bariloche: $2.333
  • Orán: $2.200
  • Rosario: $2.150
  • Córdoba: $2.150

En el extremo opuesto del ranking se ubican los servicios de jurisdicción nacional del AMBA, con un boleto de $743, seguidos por la Ciudad de Buenos Aires, donde la tarifa llega a $920 tras un aumento del 3,66% respecto de septiembre, y por el AMBA bonaerense, que cobra $1.215 luego de una suba del 4,39%. Entre las jurisdicciones más económicas también se cuentan Ramallo, con $950, y las ciudades de La Rioja, Villa Mercedes y General Pico, las tres con un boleto mínimo de $1.000. La comparación interanual muestra, en términos generales, que las subas tienden a ser mayores en el interior del país que en el área metropolitana.

El contraste entre extremos permite dimensionar la heterogeneidad del sistema: en valores absolutos, un habitante de Pinamar paga $2.433 más por cada viaje que un usuario de los colectivos nacionales del AMBA, una diferencia que, trasladada a un trayecto laboral de veinte días hábiles, representa un sobrecosto mensual superior a los $48.000. Frente a la media nacional, los casos más caros duplican o triplican el promedio, en tanto que los más baratos se ubican por debajo de esa referencia.

Caída de la demanda en el AMBA y cambio en la estructura de financiamiento

El cuadro tarifario se complementa con un dato relevante sobre la demanda. En el Área Metropolitana de Buenos Aires, el promedio diario de pasajeros en días hábiles de septiembre de 2026 fue de 8.232.858, frente a 9.158.089 en el mismo mes del año anterior, lo que implica una caída interanual del 10,1% y equivale a 925.231 viajes menos por jornada. La merma es mayor los sábados, con un descenso del 12,1%, y algo menor los domingos, con 9,8%, según la misma fuente.

La tendencia se prolonga cuando se observa un período más extenso. Entre agosto de 2022 y agosto de 2026, los viajes mensuales en el AMBA pasaron de 241 millones a 200 millones, esto es, unos 41 millones de viajes menos por mes. En ese mismo período, el costo real por pasajero, medido en pesos constantes, pasó de $244 a $794, lo que representa un incremento del 225%. En paralelo, el subsidio real al sistema se redujo 37%, según la información difundida.

El desplazamiento en la composición del financiamiento queda sintetizado en un indicador: mientras en 2022 el pasajero cubría aproximadamente el 15% del costo total del servicio, esa participación trepó hasta el 43% en la actualidad, una suba de 28 puntos porcentuales que refleja la combinación de mayor tarifa real, menor demanda y menor subsidio unitario. La consecuencia operativa es directa: cada usuario subsidia menos al resto y, al mismo tiempo, enfrenta un boleto que, en términos reales, vale más de tres veces lo que valía cuatro años atrás.

En síntesis, el cuadro tarifario exhibe una dispersión geográfica sin precedentes y, al mismo tiempo, un cambio estructural en la matriz de ingresos del sistema de transporte urbano más grande del país. La conjunción de boletos más caros, menos pasajeros y menor aporte estatal reconfigura la ecuación económica del colectivo, cuya sostenibilidad dependerá, en buena medida, de cómo se resuelva la pregunta sobre quién termina absorbiendo, en definitiva, los incrementos que las tarifas ya muestran en cada uno de los extremos del país.

BL
Beatriz LuceroEconomía provincial

Te puede interesar