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Miércoles, 7 de octubre de 2026
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Otamendi le pintó la despedida a Messi con un cabezazo que valió un Monumental entero

Argentina le gana 1 a 0 a Benín en una noche de lágrimas, bengalas y un gol que llegó cuando ya parecía que no llegaba. El diez se despide, pero todavía no se va: el segundo tiempo se juega.

Por Pablo CarreñoDeportes · · hace 1 h
Otamendi le pintó la despedida a Messi con un cabezazo que valió un Monumental entero

A los diez del segundo tiempo, Messi metió un centro desde la izquierda y Otamendi, de derecha y casi sin saltar, la empujó al fondo de la red. Monumental que se viene abajo, fuegos artificiales y un gol que le sacó el alma al primer tiempo, que había sido un partido chato, peleado y con más paradas de los arqueros que emociones en las redes.

Un primer tiempo sin redes pero con dos manos salvadoras

El de Benín, Dandjinou, se comió los centros argentinos como si fueran medialunas: le sacó un tiro libre al diez, le tapó una gambeta a Julián Álvarez y hasta se permitió mirarlo a la cara al chaqueño después de cada atajada. Del otro lado, Dibu Martínez respondió con la misma moneda cuando Olaïtan, Ouorou y Tosin se animaron a pisar el área y encontraron a un Martínez argentino, que devolvió cada pelota como pudo.

Messi tuvo las suyas, claro. Se tiró de palomita para conectar un centro de De Paul al área chica y se quedó corto. Le quedó una más, esta vez un envío de Lautaro Martínez que terminó en remate desviado y la marca encima. Pero la que cuenta fue la última, esa que el diez tiró con la zurda y que Otamendi mandó a guardar con la derecha. Centro y definición: uno y cero parcial en la despedida del capitán.

La noche del diez, entre bengalas y familia

El partido se detuvo a los diez minutos para que la gente le diga chau al que más veces se puso la celeste y blanca. El diez levantó los brazos, miró a las tribunas y dejó que el Monumental le soltara todo lo que viene guardando hace dos décadas. Antes, había entrado al campo con sus hijos, una camiseta gigante con su número y un show de luces que parecía más una final del mundo que un amistoso de junio.

En las tribunas, campeones del mundo de todas las camadas, esos que entiende cualquiera cuando los nombran por la voz del estadio, y en el entretiempo Gaspar Benegas se mandó un rato musical para que la despedida siga sonando a fiesta. Todavía no terminó, Argentina gana uno a cero y el segundo tiempo se juega. Mientras tanto, ya lo sabe el que tiene que mirar al arco de Benín: cuidate, Dandjinou, que el diez ya se despachó con la primera.

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