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Domingo, 25 de octubre de 2026
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Neuquén: un luthier local fabrica ronrocos y charangos con madera seleccionada

Saúl Pérez Zibana lleva doce años dedicado a la luthería en China Muerta. Produce instrumentos desde cero, restauraados y enseña a reparar y calibrar centralized instrumentos. Un crédito cultural le permitió ampliar el equipo de su taller.

Por Adriana MoyanoPoliciales y judiciales · · hace 1 h
Neuquén: un luthier local fabrica ronrocos y charangos con madera seleccionada

En un taller ubicado a metros de la Autovía Norte, en China Muerta, al norte de Neuquén capital, Saúl Pérez Zibana fabrica ronrocos y charangos desde cero. El artesano, de 40 años, también repara, calibra y restaura guitarras y bajos eléctricos y acústicos, en un espacio donde conviven maderas seleccionadas y herramientas de precisión.

Pérez ZibanaLlegó a la luthería después de tocar el bajo durante años y de intentar reparar instrumentos que compraba rotos. Su experiencia previa en carpintería, aprendida en el entorno familiar, le proporcionó una base técnica. Luego se capacitaró de manera autodidacta y se formó con Jorge Espinosa, maestro luthier reconocido en el país.

Cada instrumento exige entre 80 y 100 horas de trabajo

El proceso de fabricación comienza con la selección de la madera. Cada parte del instrumento requiere una especie diferente, con características propias de densidad, peso y resistencia. Según el luthier, el trabajo se extiende entre 80 y 100 horas para cada instrumento, sin contar esa etapa previa de selección.

“Fabrico instrumentos desde cero, todo empieza desde la selección de cada madera, de cada componente.”Saúl Pérez Zibana

El taller atiende a clientes que llegan por recomendación y a través de las redes sociales. Pérez Zibana calcula que en el Valle del Neuquén existen alrededor de una docena de luthiers, cada uno especializado en tipos distintos de instrumentos. Desde hace poco, forma parte de la Asociación Argentina de Luthiers, una entidad que se aproxima a cumplir 25 años.

Además de producir y reparar instrumentos, el artesano dicta un taller de luthería social en el Centro Cultural del Oeste, dirigido a adolescentes, jóvenes y adultos, donde los participantes aprenden a calibrar y reparar sus propios instrumentos. También coordina un taller de cerámica sonora para niños en el Nodo Alto Godoy, en el que construyen replicas de instrumentos precolombinos como el pucuy, una pieza de cerámica que imita el sonido del viento.

Para sostener el crecimiento de su taller, Pérez Zibana obtuvo un crédito de cinco millones de pesos mediante la Línea de Crédito para las Industrias Culturales, destinada a emprendedores con proyectos culturales que buscan una primera oportunidad de financiamiento. El aporte le permitió adquirir herramientas y materiales específicos que antes estaban fuera de su alcance.

El oficio de Pérez Zibana se sostiene hoy en la fabricación de ronrocos y charangos, la restauración de instrumentos de cuerda y la formación de Repair en el Valle del Neuquén. La línea de crédito para industrias culturales queda registrada como respaldo para la ampliación del taller, mientras el artesano mantiene sus tareas de producción, reparación y enseñanza en Neuquén capital.

AM
Adriana MoyanoPoliciales y judiciales

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