Neuquén se prepara para volar más alto: nuevos destinos, rutas y un corredor de 700 kilómetros con alma de fe
La provincia patagónica acelera un ambicioso plan de conectividad que combina vuelos a localidades del interior, la modernización del aeropuerto capitalino y un camino inédito que enlaza lagos, pasos internacionales y pueblos a lo largo de 700 kilómetros.
Acá me siento frente al escritorio con el mate en una mano y el mate en la otra, porque la noticia que me llegó desde Neuquén me dejó con esa mezcla de sorpresa y entusiasmo que da cuando una provincia entera decide jugársela por el turismo. Digo esto porque la Patagonia neuquina viene moviéndose hace rato, pero lo que se anunció en los últimos días tiene otra escala: no es un parche ni una promesa electoral, es un plan que ya está ejecutándose y que promete cambiar la forma en que los viajeros llegamos, nos movemos y nos hospedamos allá abajo, bien al sur de todo.
Un aeropuerto pensado como una estación multimodal
El punto de partida es el aeropuerto Presidente Perón, en la ciudad de Neuquén. Lo dijo el gobernador Rolando Figueroa y lo repito porque es un número que hace ruido: buscan incorporar 100 millones de dólares para modernizar esa terminal. Pero no se trata solo de pistas y mangas: la idea es levantar un hub integrado donde el viajero pueda bajarse del avión, tomarse un colectivo, subirse a un tren o agarrar un remis urbano sin tener que salir del predio. En los próximos días se lanza un concurso de diseño para ese complejo, que además incluiría una terminal de ómnibus y un hotel propio. Quien llegue en avión, en micro o en cualquier combinación, tendría todo a mano.
Vuelos que se multiplican hacia el interior
En paralelo, la provincia ya movió piezas concretas en el mapa aéreo. Recientemente comenzaron a operar vuelos hacia Chos Malal y hacia el aeropuerto de Chapelco, que además fue remodelado de punta a punta. El próximo objetivo es ni más ni menos que Villa Pehuenia-Moquehue, un destino que muchos ya conocen por su gastronomía mapuche y por el centro de esquí de Batea Mahuida. Para ese punto se estudia la construcción de una terminal aérea nueva, aunque todavía no se definió dónde se va a emplazar. Lo concreto es que la red aérea neuquina dejó de mirar solo hacia Buenos Aires y empezó a mirar hacia adentro.
El Camino de la Fe, un corredor de 700 kilómetros
El otro eje del plan es terrestre, y acá es donde la cosa se vuelve de película. La provincia ejecuta actualmente 1.050 kilómetros de rutas pavimentadas, y dentro de ese paquete se destaca el Camino de la Fe: un corredor turístico de 700 kilómetros que recorrerá la provincia de norte a sur, como una columna vertebral de asfalto. Cuando esté terminado, la promesa es fuerte: va a unir seis pasos internacionales pavimentados con Chile y va a enlazar 20 localidades argentinas con 20 lagos de la región. Como si fuera poco, cada kilómetro construido viene con tendido de fibra óptica, así que la conectividad digital correrá pegada al camino.
Turismo listo antes que el asfalto
Lo que me parece más interesante, y se lo escuché remarcar a más de un funcionario, es la lógica de anticipación: la intención es que los servicios de alojamiento, gastronomía y transporte estén instalados antes de que los tramos viales queden habilitados. O sea, que el viajero no llegue a un camino nuevo con un pueblo sin un solo lugar para dormir o comer. Las inversiones privadas del sector turístico ya se están promoviendo en simultáneo con las obras públicas, de manera que cuando se corte la cinta el hospedaje, la mesa y la movilidad ya estén esperando.
¿Qué destino neuquino te gustaría que tuviera vuelo directo? Esa es la pregunta que me llevo puesta mientras termino el mate y me imagino recorriendo ese corredor de punta a punta. Pero antes de cerrar, le pregunté a Rubén Antilef, dueño de una hostería familiar en Junín de los Andes, qué le parece todo esto y me lo dijo sin dudar: "Para nosotros es un cambio de vida. Hoy el turista pasa por la ruta de tierra y se pierde San Martín de los Andes por una hora más de viaje. Cuando sea todo pavimento, va a cambiar la cabeza del que viene a visitarnos y la nuestra también". Uno, como viajero, agradece escuchar a un lugareño hablar con esa mezcla de esperanza y prudencia. Porque las obras se hacen con máquinas, pero el turismo se hace con gente.
