Levinton volvió al estudio de «Es mi sueño» y se sentó otra vez en el jurado: «Me encanta hacer lo que hago»
El cantante de Turf se reincorporó a las grabaciones del concurso que conduce Guido Kaczka, tras una ausencia programada por compromisos laborales. Habló con la prensa antes de entrar al estudio, agradeció el apoyo del público y de sus compañeros y desligó a la Justicia de la entrevista: «Considero que la acusación es muy seria y eso merece seriedad».
Una mujer que se había acercado hasta la puerta del canal con un cartel de Turf en la mano me confirmó, todavía con los ojos húmedos, lo que iba a pasar esa tarde: «Joaco vuelve hoy, ¿viste? Yo no me lo pierdo». Joaquín Levinton, el líder de la banda que muchos llevamos escuchando desde los noventa, reapareció en las grabaciones de «Es mi sueño», el concurso de canto que conduce Guido Kaczka, después de una ausencia que ya estaba prevista por compromisos laborales previos y que nada tenía que ver con la denuncia por abuso sexual que pesa sobre él. Su regreso, tal como esperaba el público que se acercó a la esquina del canal, terminó de confirmar que el músico mantiene su lugar en el jurado desde el arranque del programa.
Antes de cruzar el umbral del estudio, Levinton se tomó unos minutos para hablar con la prensa acreditada. Lo hizo con el tono distendido de quien retoma una rutina, aunque cada respuesta estaba medida. En ese intercambio breve, el cantante puso el foco en lo laboral y en el vínculo con la gente que sigue el ciclo: «Me encanta volver a trabajar. Me encanta hacer lo que hago», dijo, y la frase funcionó como una declaración de intenciones para esta nueva etapa dentro del programa.
Treinta años de música y un mismo objetivo
Levinton también se permitió una mirada hacia atrás. Contó que hace tres décadas viene intentando alegrarle el día a la gente con sus canciones, primero con Turf y después con cada proyecto que fue sumando, y aseguró que esa misma intención es la que trata de llevar al sillón del jurado. «Cuando me preguntan qué busco, siempre respondo lo mismo: que la gente se vaya contenta», resumió, en línea con el perfil amable que el cantante suele mostrar tanto arriba como abajo del escenario.
- Volvió a las grabaciones tras una ausencia programada por agenda laboral.
- Mantiene su lugar en el jurado desde el inicio del ciclo.
- Agradeció el apoyo de la gente y de sus compañeros de equipo.
- Aseguró que habló con Guido Kaczka antes de reincorporarse.
- Derivó el tema de la denuncia a sus abogados y evitó extenderse en los medios.
El respaldo interno y la decisión de no hablar del expediente
Consultado por uno de los cronistas presentes sobre si había tenido algún tipo de conversación con Kaczka antes de retomar las grabaciones, el músico lo confirmó sin rodeos: «Hablé con Guido, por supuesto». Y agregó, casi como una respuesta a las versiones que circulaban en redes sobre un posible clima enrarecido en el equipo: «Acá todos me apoyan, todos me quieren y no hay mucho más que decir». La frase buscó cerrar el capítulo de las especulaciones internas y dejar en claro que su silla en el jurado sigue teniendo consenso entre sus pares.
Sobre la denuncia por abuso sexual, Levinton eligió ser breve y respetuoso del proceso. Describió el trance judicial como «una pesadilla» y aclaró que el seguimiento del expediente quedó en manos de sus abogados. Cuando le propusieron una entrevista individual para profundizar, la declinó con un argumento que buscó poner paños fríos: «Considero que la acusación es muy seria y eso merece seriedad». En un descargo anterior, el cantante ya había negado haber tenido una relación de pareja con la denunciante y había enmarcado el vínculo como algo breve. Ahora, en la puerta del canal, prefirió no agregar nada nuevo a esa versión.
Yo lo vi entrar al estudio con la misma energía de siempre, saludando uno por uno a los técnicos y palmeándole la espalda a un sonidista con el que hace años comparte gira. Me dio la sensación de que, al menos puertas adentro, Levinton intenta volver a la normalidad de su oficio: pararse frente a una cámara, escuchar a un concursante y decir, como dijo esta vez, que lo único que quiere es que la gente se vaya contenta a su casa. Habrá que ver cómo sigue el expediente judicial y cómo reacciona el público frente a un jurado que, por ahora, sigue siendo el mismo del arranque. A la salida, una espectadora que esperó más de dos horas bajo el sol me dejó una frase que resume bastante el sentir de la tarde: «Vino a trabajar, ¿qué más podemos pedirle?», me dijo, mientras se acomodaba la bufanda de Turf antes de subirse al colectivo.
Te puede interesar
