La mora se ensaña con los más jóvenes, pero el grueso del dinero impago se concentra en otra franja etaria
Un informe de la consultora Eco Go, elaborado sobre la Central de Deudores del Banco Central, muestra que el 38,8% de los menores de 24 años con créditos registra irregularidades, aunque ese segmento apenas explica el 3,1% del saldo en mora del sistema. En el otro extremo, los deudores de entre 35 y 44 años acumulan el 31% de los $17,98 billones impagos al cierre de julio.
La fotografía del endeudamiento argentino volvió a mostrar su costado más frágil en el segmento que combina mayor precariedad laboral y mayor exposición al crédito no bancario. Según el relevamiento de la consultora Eco Go, construido sobre la Central de Deudores del Banco Central de la República Argentina, el 38,8% de las personas menores de 24 años que tomaron algún tipo de financiamiento registra deudas en situación de mora, la proporción más alta entre todas las franjas etarias analizadas.
El dato, no obstante, debe leerse en contexto. Ese universo de deudores jóvenes alcanza apenas 1,25 millones de personas y sus saldos irregulares suman unos $0,55 billones, equivalentes al 3,1% de los $17,98 billones en mora que contabiliza el sistema. La fragilidad de los más chicos, en términos relativos, convive con un peso casi marginal cuando se mide en pesos: el grueso de la deuda impaga se concentra en una franja intermedia, la de 35 a 44 años, que acumula $5,55 billones en situación irregular, el 31% del total.
Mora por edad: la proporción cae a medida que se acumulan años
Mora por edad: la proporción cae a medida que se acumulan años
- Menores de 24 años: 38,8% de morosidad sobre 1,25 millones de deudores.
- 25 a 34 años: 35,7% de incumplimiento.
- 35 a 44 años: 30%, con $5,55 billones en mora (31% del total).
- 45 a 54 años: 24%, con $4,39 billones impagos.
- Universo total: 5,52 millones de personas con irregularidad, el 26,6% de los 20,73 millones de deudores relevados.
El informe, además, separa el comportamiento de los bancos del de los prestadores no bancarios, una distinción clave porque buena parte del crédito que llega a los más jóvenes proviene de fintech, cadenas de electrodomésticos y otros comercios. En ese universo no bancario aparecen 3,77 millones de personas con incumplimiento, por encima de los 3,08 millones que registran atrasos en entidades bancarias. La cifra no se puede sumar de manera directa, ya que un mismo deudor puede tener compromisos simultáneos con ambos tipos de prestamistas.
Ese cruce se replica al mirar el total de usuarios de crédito, más allá de su situación. De los 20,73 millones de deudores considerados, 7,7 millones mantienen deudas con bancos y no bancarios en paralelo, mientras que 4,97 millones financian su consumo exclusivamente a través de proveedores no bancarios. El dato ayuda a explicar por qué la mora golpea con más fuerza en los sectores más jóvenes: son ellos quienes concentran su financiamiento en canales con requisitos más laxos y, en general, con costos más elevados.
El relevamiento incorpora, además, un detalle que relativiza la idea de morosidad total. Las 5,52 millones de personas identificadas con alguna irregularidad mantienen, al mismo tiempo, $6,91 billones en deudas que permanecen al día. En otras palabras, tener un atraso no equivale a haber abandonado todos los compromisos: el registro del Banco Central puede convivir con pagos regulares a otras entidades, lo que vuelve más fina la lectura agregada de la mora.
Qué decisión toma esta semana el productor
Qué decisión toma esta semana el productor
La decisión que enfrenta el productor agropecuario argentino en los próximos días pasa por revisar con qué entidad financiera opera y qué tipo de financiamiento tomó, porque la mora ya golpea a uno de cada cuatro deudores del sistema. Aunque los datos del informe de Eco Go corresponden al crédito para consumo y no al productivo, sirven como termómetro: el 18% de la deuda total del sistema financiero está en situación irregular, y la proporción trepa al 38,8% entre los más jóvenes. Para un productor que evalúa nuevas líneas, la señal es clara: conviene comparar tasas y requisitos antes de firmar, y verificar si la operatoria se canaliza por un banco tradicional o por un proveedor no bancario, ya que la composición de la cartera de cada uno cambia el riesgo de caer en mora.
