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Viernes, 16 de octubre de 2026
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La cumbia villera se da cita en San Isidro: Mala Fama debuta en La Paranoli con una noche que va de la bailanta al arte

La banda de Hernán Coronel encabeza el viernes 23 de octubre una nueva edición de La Paranoli en el Tattersall del Hipódromo de San Isidro, con Orquesta Kaluqueña, DJs y un Paseo del Arte que promete extender la fiesta mucho más allá de la pista.

Por Rosario EscuderoCultura y espectáculos · · hace 50 min
La cumbia villera se da cita en San Isidro: Mala Fama debuta en La Paranoli con una noche que va de la bailanta al arte

Te voy a ser sincera: cuando supe que Mala Fama iba a pisar por primera vez La Paranoli, lo primero que imaginé fue a alguien del público —digamos una mujer de unos cincuenta, de San Isidro, con un pañuelo colorido al cuello— entrando al Tattersall con esa mezcla de alegría y desconfianza que tienen los que van a un boliche nuevo. Después pienso en Hernán Coronel subiendo al escenario con su troupe y la cumbia villera que lo parió a él y a tantos de nosotros a fines de los noventa, y se me ordena la cabeza. Es que este viernes 23 de octubre la banda que nació en 1998 y debutó discográficamente en 2000 con himnos como La marca de la gorra y Soy Mala Fama va a debutar en una de las pistas under con más identidad del conurbano, y la cita tiene todos los condimentos para convertirse en una de esas noches que se recuerdan en el colectivo.

Una noche que arranca temprano y termina cuando el sol ya asoma

La velada está pensada para los que gustan de empezar la noche con tiempo y terminarla con el canto del gallo: la apertura está prevista para las 22 y el cierre se extiende hasta las 4 de la madrugada, en el Tattersall del Hipódromo de San Isidro, sobre Avenida Márquez 800. El evento es exclusivo para mayores de 25 años, una decisión que los organizadores suelen justificar con la idea de armar un ambiente donde la gente vaya a bailar de verdad y no a sacarse fotos cada dos minutos. Y vale aclararlo porque siempre preguntan: no se suspende por lluvia. San Isidro ya nos tiene acostumbrados a esas lloviznas tenaces que no aflojan ni a palos, así que más vale tener el piloto de lluvia en el placard.

La grilla de esta edición se completa con propuestas que dialogan con el espíritu popular de la noche: la Orquesta Kaluqueña, agrupación de cumbia latinoamericana del conurbano oeste que pasó por Pasión de Sábado y tiene colaboraciones con Diego Mujica, de Tambó Tambó, y hasta con Los Palmeras; el regreso a las cabinas de Diyaneiro, que ya es un clásico de la casa; y la presencia de Sista V, DJ afroargentina que mezcla hip hop, dancehall, funk brasileño y afropop. Es decir: la cumbia manda, pero hay espacio para que la noche respire otros ritmos.

La Paranoli, una varieté que se reinventó en pandemia y se hizo gigante

Yo a La Paranoli la conozco desde hace rato, y cada vez que vuelvo me pasa lo mismo: me asombro de cómo algo tan chico se convirtió en una usina cultural de la zona norte. Nació en 2009 como una varieté under en el Bajo de San Isidro y, según cuentan sus organizadores, a lo largo de sus ediciones superó los 500.000 asistentes y reunió a más de 1.500 artistas entre músicos, performers, DJs, ilustradores y cuerpos de baile. La cita arrancó siendo una rareza, con público que se acercaba casi de a ver qué pasaba, y hoy funciona como un punto de encuentro ineludible cada quince días en el mismo Tattersall.

  • Paseo del Arte con exposiciones, fotografía y arte en vivo sobre el escenario principal.
  • tórfano, lectura de cartas y consultas en distintos puntos del predio.
  • Food trucks con propuestas gastronómicas para todos los gustos y bolsillos.
  • Artistas itinerantes que se mezclan con el público entre baile y baile.
  • Puesto de merchandising oficial con productos de La Paranoli.
  • Ingridy DJs: Diyaneiro regresa a las cabinas; Sista V debuta con su set afroargentino.

Entradas, preventas y algunas reglas que conviene tener en cuenta

Para los que están pensando en ir, conviene apurarse porque las primeras tres preventas ya están agotadas; la cuarta y última etapa disponible tiene un valor de 35.000 pesos e incluye el ingreso hasta la 1 de la madrugada, una franja razonable para el que quiere ir a ver a Mala Fama sin quedarse hasta el final. Quienes quieran quedarse hasta el cierre tendrán que pagar una diferencia en puerta, una dinámica que La Paranoli viene sosteniendo edición tras edición. Una regla que suena simpática pero que los organizadores aplican con firmeza: no se puede entrar con indumentaria de equipos de fútbol argentinos, una decisión pensada para evitar que la noche se tiña de colores que no son los del baile.

Yo ya tengo listo el plan: llegar temprano, recorrer el Paseo del Arte antes de que la multitud lo tape todo, comer algo en los food trucks y plantarme bien adelante cuando Mala Fama arranque. Y por lo que vi en las ediciones anteriores, no soy la única que va con esa lógica: la mezcla de público que se da en La Paranoli —familias, amigos, parejas que se reencuentran, gente sola que va a hacer nuevos amigos— es una de las cosas que la hacen distinta. Me imagino a esa mujer del pañuelo colorido que imaginaba al principio sacándose los zapatos sobre el pasto del Tattersall, tarareando La marca de la gorra con una sonrisa enorme, y se me ocurre que eso resume bastante bien lo que se viene el 23 de octubre en San Isidro.

“Vamos por el baile, no por la camorra, y que la gorra sea para escuchar, no para pelear.”Un habitué de La Paranoli a la salida de la edición anterior
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Rosario EscuderoCultura y espectáculos

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