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Jueves, 15 de octubre de 2026
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La burbuja de los microdramas chinos se pinchó: la inteligencia artificial llenó la pantalla, pero vació la billetera

Un estudio de la consultora DataEye advierte que apenas uno de cada 77 microdramas generados con IA recuperó lo que costó. Productoras chinas ya mueven 800 millones de euros hacia ficciones con actores reales.

Por Rosario EscuderoCultura y espectáculos · · hace 2 h
La burbuja de los microdramas chinos se pinchó: la inteligencia artificial llenó la pantalla, pero vació la billetera

Lo conozco a José desde hace años, labura en producción audiovisual acá en Buenos Aires y siempre que arrancamos a charlar sobre la industria me tira una frase que se me queda rebotando en la cabeza: «mirá, hermano, lo que se viene de China termina llegando». Y esta semana no pude dejar de pensar en eso mientras leía el último informe de la consultora DataEye, porque lo que cuentan del otro lado del mundo tiene todas las pintas de ser una advertencia para todos los que fabrican contenido audiovisual con inteligencia artificial como si fuera varita mágica. Les cuento.

Una fábrica de ficciones que no para

Para dimensionar la locura, vale la pena detenerse en los números que maneja el mercado chino de microdramas, esos capítulos ultracortos pensados para verse en el celular. Durante el primer semestre del año se lanzaban alrededor de 1.500 títulos nuevos por día, y según DataEye el 90 por ciento de los más de 430.000 microdramas publicados en la plataforma Douyin en apenas ocho meses fueron generados con inteligencia artificial. Es decir, hablamos de casi 387.000 ficciones cortas salidas de algoritmos en menos de un año. Una cifra que, honestamente, a mí me cuesta procesar.

Ahora bien, como suele pasar cuando la cantidad corre más rápido que la calidad, el volumen impresionante de producción no se tradujo en resultados económicos. La propia DataEye reveló que solo uno de cada 77 microdramas logró recuperar lo que costó hacerlo. El resto, el famoso 98,7 por ciento del total, cerró en números rojos. La explicación la dio Lin Qiwen, vicepresidenta de la consultora, en una frase que me parece clave para entender el momento: «muchos insiders de la industria creen que la IA bajó la barrera de la producción, pero los beneficios de los creadores no crecieron: en su lugar, parece que pierden dinero más rápido».

Por qué la IA abarató todo y aun así no alcanzó

A primera vista, la ecuación parecía tentadora: producir un microdrama animado con IA cuesta entre 106 y 160 euros por minuto, una quinta parte de lo que sale una producción con actores reales. Con esos números sobre la mesa, los productores chinos se largaron a multiplicar títulos como si no hubiera mañana. Pero la audiencia no acompañó al mismo ritmo, y lo que se generó fue una saturación que el público empezó a percibir con nombre propio: en China lo llaman «fatiga de caras IA», una expresión que describe el hartazgo del espectador frente a la homogeneidad estética de los personajes generados por algoritmos. Terminan siendo todos iguales, como muñecos de una misma matrix.

  • El 90 por ciento de los microdramas publicados en Douyin en ocho meses fueron hechos con IA.
  • Solo 1 de cada 77 títulos recuperó su costo de producción.
  • Un microdrama con IA cuesta entre 106 y 160 euros por minuto, la quinta parte que con actores reales.
  • Un equipo que lanzó 11 microdramas con IA en dos meses recaudó en total 1,28 euros.
  • Las productoras chinas anunciaron una inversión conjunta de 800 millones de euros para ficciones con actores reales.
  • Las series con actores reales pasaron de 432 títulos en el ranking de febrero a solo 110 en junio.

Vuelta de timón hacia los actores de carne y hueso

El sacudón fue tan fuerte que el efecto se sintió también en las producciones convencionales. En los rankings mensuales, las series con actores reales pasaron de 432 títulos en febrero a apenas 110 en junio, una caída que muestra cómo la estampida algorítmica terminó pisándole el palito al contenido humano. Para tratar de revertir la tendencia, las principales productoras chinas anunciaron una inversión conjunta de aproximadamente 800 millones de euros destinada a series de mayor calidad, elaboradas por gente, con equipos creativos de los de antes. Una decisión que, leído desde acá, suena casi como un mea culpa sectorial.

El caso más extremo que recogió el portal The Paper sirve para graficar el tamaño del naufragio: un equipo que lanzó 11 microdramas con IA en apenas dos meses terminó acumulando ingresos totales por 1,28 euros. No es un número redondeado para hacer chiste: es plata real que no alcanza ni para un café con dos medialunas en cualquier bar de Once. Ante resultados así, varios creadores que habían apostado por el formato empezaron a abandonarlo y la pregunta que sobrevuela a toda la industria china es una sola: ¿puede un modelo de negocio sostenerse cuando se producen cada vez más títulos para una audiencia que no crece al mismo ritmo? Si yo tuviera que responder hoy, diría que la inteligencia artificial sirve como herramienta, pero no como atajo mágico para reemplazar el oficio de contar historias. Habrá que ver cómo sigue esta pulseada.

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Rosario EscuderoCultura y espectáculos

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