Martes, 15 de septiembre de 2026
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Julieta Prandi y Emanuel Ortega se dieron el sí en San Isidro, con Palito y Evangelina como testigos de una historia que empezó en pandemia

La conductora y el músico formalizaron este martes su relación en el Registro Civil de San Isidro, en una ceremonia íntima con 36 invitados. La pareja ya convivía y aclaró que la boda tuvo un valor simbólico: lo que cambió fue el trámite, no la decisión de estar juntos.

Por Rosario EscuderoCultura y espectáculos · 15 de septiembre de 2026 · hace 1 h

Lo primero que vi al llegar al Registro Civil de San Isidro fue a Evangelina Salazar bajando de una camioneta con una sonrisa enorme, ajustándose los anteojos como quien todavía no termina de creer lo que está viviendo, y a su lado, Palito Ortega, impecable, con esa calma de los hombres que ya lo vieron todo en esta industria y aun así se permiten emocionarse con las cosas simples de la familia. La escena, para mí, lo dijo todo antes de que la pareja apareciera: acá se estaba celebrando algo que para ellos importa de verdad, no una foto para una revista.

Julieta Prandi y Emanuel Ortega formalizaron este martes 15 de septiembre su relación en una ceremonia civil que reunió a 36 personas, entre familiares y amigos cercanos, en una jornada que la conductora se encargó de desdramatizar apenas cruzó la puerta del registro. Para ella, el casamiento llegó como un paso más dentro de una convivencia que ya venía sólida, y así lo explicó con una frase que me quedó dando vueltas: "Es más un símbolo, no nos cambiaba nada porque nosotros elegimos estar juntos. Vivimos juntos hace tiempo".

Una historia que arrancó en pantalla chica y en pandemia

Lo que más me gusta de esta pareja es que su historia tiene la marca generacional que muchos lectores míos, de entre 40 y 60 años, van a reconocer: arrancó en el medio de la pandemia, cuando el mundo estaba encerrado y las redes se transformaron en la única vidriera posible. Prandi y Ortega se conocieron a mediados de 2020, los primeros contactos fueron por Instagram y después continuaron con llamadas, hasta que el encuentro presencial llegó el 13 de agosto de ese año. Con el tiempo decidieron convivir y armar una familia ensamblada, un rompecabezas que en Argentina es cada vez más común y que, cuando funciona, no tiene nada que envidiarle a los modelos más tradicionales.

“Si se quiere, yo soy más romántica y era mi sueño casarme.”Julieta Prandi

El civil, los looks y el operativo discreción

  • Prandi lució un traje de seda blanco, con blazer amplio y top del mismo color. No lo encargó a un diseñador, aunque sí mandó a preparar el ramo y usó unos aros azules que le regaló una amiga.
  • Ortega contó, con algo de picardía, que resolvió qué ponerse después de mirar el clima y revisar su propio armario, sin grandes producciones.
  • La pareja buscó mantener la fecha en reserva y avisó a los 36 invitados con poca anticipación, justamente para preservar el espíritu íntimo y familiar del encuentro.
  • Entre los presentes estuvieron Palito Ortega y Evangelina Salazar, los padres del músico, y Martín Ortega, hermano del novio.
  • La conductora aclaró que no hubo despedida de soltera y adelantó que tienen previsto un viaje de luna de miel, aunque no dieron detalles del destino.

Emanuel Ortega confirmó además, con la simpleza que lo caracteriza cada vez que habla de Julieta, que fue él quien tomó la iniciativa de la propuesta y agradeció las muestras de cariño que recibieron durante la jornada. Esa combinación de datos -quién pidió matrimonio, cómo se vistieron, qué soñaba cada uno- es la que termina de armar el retrato de una pareja adulta que sabe lo que quiere y, sobre todo, lo que ya construyó: el civil fue la ratificación de algo que, en los hechos, ya estaba happening desde hacía rato.

Mientras me retiraba del Registro, una señora que también había ido a hacer un trámite me miró y dijo, casi en voz baja, mientras se acomodaba el tapado: "Mirá qué linda esta parejita, dan ganas de creer otra vez". Yo me fui pensando que, en el fondo, eso es lo que termina quedando de una boda así: no la cantidad de invitados ni el vestido, sino la imagen de una familia entera, incluidos los Ortega históricos, eligiendo estar ahí, en silencio, para acompañar a los suyos.

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Rosario EscuderoCultura y espectáculos

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