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Jubilados: la minima perdio mas del 40% de poder adquisitivo desde 2019 y el bono quedo congelado

Un relevamiento sobre el Indice de Precios al Consumidor muestra que la jubilacion minima cubre apenas el 59,3% de la canasta que compraba a fines de 2019. El haber maximo tambien sufrio un fuerte retroceso y el refuerzo de 70.000 pesos lleva mas de dos anos sin actualizarse.

Por Marisol OlguínCampo y producción · 14 de septiembre de 2026 · hace 3 h

La lluvia acumulada en los indices no se mide en milimetros sino en puntos de inflacion: entre diciembre de 2019 y agosto de 2026, el Indice de Precios al Consumidor registro una suba acumulada de 4.231,3%, mientras que el ingreso minimo jubilatorio crecio en forma nominal 2.468,6%. En el termometro del bolsillo, esa diferencia equivale a una perdida real del 40,7% para quien percibe la jubilacion mas baja del sistema contributivo argentino. El precio del dia, medido en capacidad de compra, marca que con la minima actual se pueden adquirir apenas 59,3 pesos de cada 100 pesos de bienes y servicios que se conseguian a fines de 2019.

De 19.068 a 489.776 pesos, una cifra que esconde el deterioro

El haber minimo paso de 19.068 pesos en diciembre de 2019 a 489.776 pesos en agosto de 2026, segun los datos oficiales del regimen previsional. Ambas cifras contemplan el bono de refuerzo: 5.000 pesos en el primer caso y 70.000 pesos en el segundo. La lectura nominal sugiere una mejora considerable, pero al traducir esos valores a poder adquisitivo el resultado se revierte: si a fines de 2019 se necesitaban 100 pesos para acceder a una canasta de bienes y servicios, hoy la misma canasta cuesta 4.331 pesos, mientras que el ingreso disponible se ubico en 2.569 pesos.

Alrededor de 2,9 millones de personas perciben la jubilacion minima en la Argentina, lo que representa aproximadamente la mitad de los jubilados y pensionados del sistema contributivo. La otra mitad, cerca de 3 millones de beneficiarios con haberes superiores, tampoco logro escapar del deterioro: el haber maximo trepo de 103.064 a 2.824.694 pesos, un aumento nominal de 2.640,7%, aunque en terminos reales perdio 36,7% de poder de compra frente a diciembre de 2019. Un haber equivalente a tres veces el minimo de entonces acumulo una caida de 36% en el mismo periodo.

El bono de 70.000 pesos, un refuerzo que se derritio

El bono de 70.000 pesos que perciben quienes cobran la jubilacion minima no registra ajuste desde marzo de 2024. Desde ese mes, la inflacion acumulo 129,2%, lo que en terminos reales represento una perdida del 56% en el poder de compra especifico del refuerzo. Por esa razon, los haberes mas bajos perdieron 4,5% de poder adquisitivo en los ultimos doce meses, mientras que quienes no perciben bono empataron con la inflacion del periodo gracias a los reajustes por movilidad, que acumularon 33,5% entre agosto de 2025 y agosto de 2026.

  • Inflacion acumulada diciembre 2019 - agosto 2026: 4.231,3%.
  • Aumento nominal del haber minimo en el mismo periodo: 2.468,6%.
  • Poder de compra actual de la jubilacion minima: 59,3% del nivel de fines de 2019.
  • Bono de refuerzo congelado desde marzo de 2024, con una perdida real de 56%.
  • Haber maximo: caida real de 36,7% frente a diciembre de 2019.
  • Haberes sin bono: ganaron 14,3% frente a la inflacion desde diciembre de 2023, sin compensar la caida previa.

Desde diciembre de 2023, los haberes que no perciben bono acumularon una ganancia real de 14,3% frente a la inflacion, aunque ese margen resulta insuficiente para revertir el deterioro de los anos anteriores. El haber maximo, por caso, llego a registrar una perdida real de 55,4% entre septiembre de 2017 y diciembre de 2023; a agosto de 2026, esa caida se redujo de manera parcial, hasta 49%. El mecanismo vigente aplica los indices de inflacion con dos meses de rezago, de modo que cuando los precios suben los haberes pierden capacidad de compra y cuando bajan la recuperan solo de manera parcial.

Lo que decidira el productor esta semana, en un contexto donde la canasta basica y los servicios esenciales pesan cada vez mas en el presupuesto familiar, sera como distribuir ingresos que, en terminos nominales, parecen haber crecido pero que, traducidos a bienes y servicios, muestran una fotografia distinta. Para los hogares donde la jubilacion representa la fuente principal o un aporte significativo de ingresos, el desafio inmediato pasa por redefinir prioridades de gasto, postergar consumos no esenciales y, en muchos casos, complementar el ingreso con tareas informales o ayudas familiares hasta que la formula de actualizacion vuelva a empatar con la realidad de los precios.

MO
Marisol OlguínCampo y producción

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