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Hallazgo de una comadreja enana en Cutral Co reaviva el debate sobre qué hacer cuando la fauna silvestre irrumpe en los hogares neuquinos

Un ejemplar de Thylamys pallidior apareció entre la leña de una vivienda y fue rescatado por el equipo de Guardafaunas de Picún Leufú, que lo evaluó y liberó en su ambiente natural. El episodio pone en primer plano el protocolo de actuación y la necesidad de dar aviso a las autoridades.

Por Beatriz LuceroEconomía provincial · 10 de septiembre de 2026 · hace 1 h

Una comadreja enana fue encontrada oculta entre la pila de leña de una vivienda de Cutral Co y rescatada luego por el equipo de Guardafaunas de Picún Leufú, que evaluó al animal mediante un protocolo de manipulación mínima y lo liberó en su hábitat natural en perfecto estado de salud. El episodio, difundido por fuentes oficiales de la Dirección Provincial de Fauna de Neuquén, volvió a poner sobre la mesa una pregunta práctica que cada año se repite en los meses más fríos del calendario patagónico: cómo debe actuar un vecino cuando aparece fauna silvestre en el patio, el galpón o el interior de la casa.

Un marsupial pequeño, confundible con un ratón

El animal pertenece a la especie Thylamys pallidior, un marsupial didelfimorfo de la familia Didelphidae, las llamadas comadrejas americanas, que no debe confundirse con los mustélidos europeos. Se trata de una especie autóctona de los ambientes áridos y de estepa que se distribuye por el oeste y el sur de la Argentina, con presencia confirmada en Neuquén, y su cuerpo mide entre 8,5 y 12 centímetros, con un peso que oscila entre los 15 y los 36 gramos, pelo grisáceo en el dorso, vientre más claro y manchas oscuras alrededor de los ojos. Por su porte, advirtió la Dirección Provincial de Fauna, puede confundirse fácilmente con un ratón, aunque pertenece a un grupo zoológico completamente distinto.

La especie presenta hábitos nocturnos, una dieta basada en insectos, frutos y pequeños animales, y una de sus características más singulares: la cola prensil, en la que acumula reservas de grasa para atravesar los períodos de frío y escasez, una adaptación especialmente relevante en la estepa neuquina, donde las temperaturas invernales descienden varios grados bajo cero. Se trata de un animal discreto, raro de ver y, según los registros de la cartera ambiental provincial, cada vez más asociado a hallazgos casuales en zonas periurbanas durante el otoño y el invierno.

Qué hacer ante un hallazgo: el protocolo que recomienda la Provincia

  • No manipular al animal ni intentar retenerlo, ni siquiera con la intención de protegerlo o trasladarlo a un lugar más seguro.
  • No ofrecerle comida ni agua y, sobre todo, no intentar criarlo como mascota, ya que la fauna silvestre no se adapta a la vida en cautiverio.
  • Dar aviso inmediato a la autoridad de fauna más cercana, en este caso el equipo de Guardafaunas de Picún Leufú o la Dirección Provincial de Fauna de Neuquén.
  • Aislar la zona si es posible, evitar que niños o mascotas se acerquen y esperar la llegada de los profesionales, que aplicarán protocolos de manipulación mínima y evaluación veterinaria.
  • Recordar que el contacto directo, aunque sea bien intencionado, puede estresar al ejemplar, transmitir enfermedades zoonóticas o acostumbrarlo a la presencia humana, lo que reduce de manera significativa sus chances de sobrevivir en libertad.

La Dirección Provincial de Fauna de Neuquén difundió una consigna que resume el espíritu del protocolo: la fauna silvestre no es mascota, y protegerla es tarea de todos. La frase, austera y directa, apunta a desarmar la tentación de muchos vecinos que, conmovidos por el hallazgo, optan por manipular al animal, alojarlo en cajas o intentar alimentarlo. Los técnicos advierten que esas prácticas, por bien intencionadas que sean, suelen terminar en cuadros de estrés, lesiones o muerte del ejemplar y, en algunos casos, en contagios para las personas.

Una tendencia que se repite cada año en la Patagonia

El caso de Cutral Co no es aislado. Cada año, con la llegada del frío y la creciente expansión urbana sobre zonas de estepa y monte, los equipos de guardafaunas de Neuquén reciben decenas de llamados por hallazgos de comadrejas enanas, zorros, piches y aves en galpones, leñeras y depósitos. Comparado con el año anterior, el volumen de reportes se mantuvo en niveles similares, según reconocieron fuentes del área, aunque con un desplazamiento estacional: este 2025 los avisos comenzaron a registrarse antes, en sintonía con un otoño más crudo que la media de la última década. A nivel nacional, en tanto, las provincias patagónicas concentran la mayor proporción de rescates de marsupiales didelfimorfos por metro cuadrado construido, un dato que da la medida de la presión creciente sobre la fauna de estepa.

En el episodio difundido esta semana, el procedimiento duró pocas horas: los ocupantes de la vivienda dieron aviso, el equipo de Guardafaunas se hizo presente, evaluó clínicamente al ejemplar y constató que se encontraba en buen estado, por lo que se procedió a su liberación en el mismo ambiente del que provenía. La operadora del equipo señaló que la clave del éxito estuvo en que los vecinos no manipularon al animal ni intentaron retenerlo, una conducta que la Provincia busca consolidar como estándar cultural en toda la región.

La pregunta que queda flotando, y que la Dirección Provincial de Fauna no resolvió en su comunicado, es quién asume los costos operativos de estos rescates cada vez más frecuentes: si los equipos provinciales, cada vez más exigidos, o si los municipios, que reciben el primer llamado pero no siempre cuentan con personal capacitado. En un contexto de ajuste presupuestario nacional y de discusión sobre el rol de las provincias en la conservación de la biodiversidad, el caso de la comadreja enana de Cutral Co puede parecer menor, pero resume, a escala, la tensión entre la fauna que se acerca a las casas y un Estado que debe decidir, con presupuesto y personal, hasta dónde llega su obligación de protegerla.

BL
Beatriz LuceroEconomía provincial

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