El viejo Ridley Scott vuelve a la carga: quiere reescribir Alien y dejar atrás a Romulus
El director británico confirmó que retomó el guion de una nueva entrega tras ver la película de 2024 y ya tiene una idea clara: continuar con David, el androide que dejó inconcluso en Covenant, y correr del medio a Rodo Sayagues.
Lo vi primero en la fila del cine, mientras esperaba para comprar las entradas: era un tipo grande, de barba canosa, que le decía a su hijo, casi en un susurro, "mirá, papá ya no entiende nada de lo que hace, pero la saga la hizo él". Lo dijo con una mezcla de cariño y de resignación que me llamó la atención, porque justamente de eso se trata la noticia que tengo que contarles: Ridley Scott, el mismo director que en 1979 puso a un xenomorfo a perseguir a Sigourney Weaver por los pasillos de una nave espacial, volvió a involucrarse en la franquicia Alien, ni más ni menos que para reescribir el guion de la próxima película.
Yo soy de los que creen que cuando un creador vuelve sobre su propia obra, algo se está jugando que va más allá del negocio: se está peleando con un fantasma, con esa versión más joven de uno mismo que ya no puede defender lo que dejó a medias. Y eso es exactamente lo que se desprende de la entrevista que Scott le dio al medio francés AlloCiné, donde confirmó su regreso a un universo que en los últimos años parecía haber tomado otro rumbo.
La película de 2024 no lo convenció
La excusa, si se quiere llamar así, fue Alien: Romulus, el filme que dirigió Fede Álvarez en 2024 y que funcionó como una suerte de spin off ambientado entre Alien y Aliens. Scott no la destrozó, pero tampoco la elogió demasiado: "La que salió el año pasado fue... bueno, está bien. Creo que necesita algo de ayuda, así que estoy de vuelta", dijo, con esa manera tan inglesa de decir mucho diciendo poco.
Lo curioso, y acá me permito opinar como cualquier vecino de Buenos Aires que paga una entrada de cine, es que cuando se estrenó Romulus Scott había salido públicamente a felicitar a Álvarez con palabras muy elogiosas. Dicen que lo llamó por teléfono, que le mandó un mensaje, que incluso le dedicó una foto. El giro posterior, apenas un año después, replantea por completo la dirección creativa de la franquicia y deja a más de uno con la boca abierta.
Sayagues afuera, David adentro
Porque hay una consecuencia muy concreta de esta decisión: Alien: Romulus 2, la secuela que iba a dirigir Rodo Sayagues, el guionista y colaborador habitual de Álvarez, queda al margen del plan. En su lugar, Scott propone retomar el hilo narrativo de Alien: Covenant, la entrega de 2017 que cerró sin resolver el arco del androide David, interpretado por Michael Fassbender.
“Ya tengo una idea para la próxima Alien. Hicimos Prometheus y luego Alien: Covenant. Así que voy a retomar la historia donde la dejamos en Alien: Covenant. El personaje de Michael Fassbender, básicamente, se cree ahora que es Ozymandias.”Ridley Scott, en diálogo con AlloCiné
La referencia a Ozymandias no es casual ni gratuita: es un poema de Percy Bysshe Shelley sobre un rey que se cree eterno y termina como ruinas en el desierto. Scott lo está usando como espejo de David, ese androide que en Covenant descubrió que la creación de su propia especie estaba fallada y que, como un demiurgo resentido, decidió sembrar muerte a escala galáctica. La idea de un robot que se cree dios es, para mí, una de las mejores cosas que dio la saga en los últimos tiempos, y me alegra que Scott haya decidido volver sobre eso en lugar de estirar el chicle de los monstruos en túneles.
- La saga Alien lleva más de cuatro décadas generando secuelas, precuelas y derivados con resultados muy dispares.
- El regreso de su creador original al guion abre interrogantes sobre qué lugar ocuparán los personajes y la línea narrativa de Romulus dentro del universo que Scott pretende reconstruir.
- El movimiento deja afuera a Rodo Sayagues, quien tenía planeado continuar la historia abierta por la película de 2024.
- Scott vuelve a tomar las riendas creativas después de una etapa en la que su participación en la franquicia había sido más bien testimonial.
