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Domingo, 4 de octubre de 2026
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El Principito vuelve a la pantalla grande: Tyldum y Beaufoy lideran una nueva adaptación que mezcla acción real y efectos visuales

La obra de Saint-Exupéry regresa al cine con un equipo de alto perfil y un protagonista generado por computadora, en un proyecto que recién arranca su preproducción y todavía no tiene fecha de estreno.

Por Rosario EscuderoCultura y espectáculos · · hace 9 h
El Principito vuelve a la pantalla grande: Tyldum y Beaufoy lideran una nueva adaptación que mezcla acción real y efectos visuales

Lo confieso: cuando me enteré de que El Principito iba a tener otra vez su propia película, lo primero que hice fue acordarme de mi vieja, que cada vez que alguien le preguntaba por un libro que la hubiera marcado de chica no dudaba ni un segundo: ese librito chiquito, azul, con el zorro y la rosa, decía, y se le dibujaba una sonrisa que hoy, escribiendo estas líneas, todavía me parece ver. Esa imagen fue la que me terminó de convencer de que la noticia valía la pena, porque a la hora de hablar de esta historia no se trata solamente de una obra literaria: se trata de algo que mucha gente lleva adentro desde la infancia, casi como un amuleto, y por eso cada vez que se anuncia una nueva adaptación el corazón se acelera un poquito antes de que la cabeza empiece a analizar qué puede salir bien y qué puede salir mal.

En las últimas horas se confirmó que el clásico de Antoine de Saint-Exupéry volverá al cine con una propuesta que promete romper el molde de las versiones anteriores: una película con acción real predominante, en la que el personaje central será recreado íntegramente mediante efectos visuales, y que tendrá al frente a un director y a un guionista con pergaminos más que reconocibles en la industria internacional.

El equipo creativo detrás del proyecto

La dirección estará a cargo de Morten Tyldum, el realizador noruego que se ganó un lugar en la conversación de Hollywood con títulos como The Imitation Game y Passengers, dos películas de enorme alcance comercial y, en el caso de la primera, también premiada por la Academia. El guion, en tanto, lleva la firma de Simon Beaufoy, ganador del Oscar por el libreto de Slumdog Millionaire y responsable también de historias como 127 Hours, lo que asegura un ojo especialmente atento al vínculo emocional de los personajes y a la construcción de mundos con cierta escala humana y a la vez épica.

Según se informó oficialmente, el proyecto se encuentra en etapa de preproducción y por el momento no tiene fecha de estreno definida, un detalle clave para entender que todavía falta un trecho largo hasta poder verla en la pantalla, pero también una señal de que los responsables se están tomando el tiempo necesario para que la propuesta esté a la altura de un material tan querido por millones de lectores.

  • Adaptación con acción real predominante y protagonista generado por computadora.
  • Incorporación de elementos del cómic de Joann Sfar, autor de la versión gráfica de la obra.
  • Guion de Simon Beaufoy, ganador del Oscar por Slumdog Millionaire.
  • Dirección de Morten Tyldum, responsable de The Imitation Game y Passengers.
  • Desarrollo del concepto en conjunto con Le Petit Prince Groupe, la entidad que administra el legado de Saint-Exupéry.

Una historia que sigue hablando de lo que nos duele y nos espera

Más allá de los nombres y de la tecnología que se utilizará, lo que más me interesa de esta nueva película es la mirada que plantearon tanto Beaufoy como Tyldum al referirse al libro. El guionista, justamente, puso el foco en algo que me parece fundamental: aseguró que la obra conserva intacta su capacidad de conectar con lectores de distintas edades, y vinculó esa permanencia con la infancia y con las verdades que representa ese pequeño protagonista que se planta en medio del desierto a preguntarle a un aviador cosas que los adultos muchas veces no nos animamos a formular. Para mí, ahí está la clave de por qué este relato sigue vivo: porque no envejece, porque cada generación lo vuelve a leer y vuelve a descubrir en él algo que le faltaba.

Tyldum, por su parte, fue un paso más allá y describió su lectura personal del material: dijo que la historia gira alrededor del amor, las pérdidas y el duelo, y que también hay lugar para la esperanza, los deseos personales y la aventura. Es una enumeración que parece sencilla pero que, si uno se detiene un segundo, condensa casi todo lo que nos pasa en la vida, y eso es precisamente lo que vuelve a El Principito una pieza tan difícil de filmar: porque no es un cuento infantil al uso, sino una novela disfrazada de cuento infantil que muchos adultos releemos cuando necesitamos que alguien nos recuerde lo que de verdad importa.

Sfar, el historietista que ya adaptó la obra al cómic y que ahora participa del desarrollo del concepto de la película, aprovechó el anuncio para agradecer a la familia Saint-Exupéry por confiar nuevamente en él después de su trabajo en la historieta, y celebró la llegada de Beaufoy y Tyldum al equipo, una señal de que el cruce entre literatura, historieta y cine vuelve a repetirse, esta vez con una inyección importante de talento cinematográfico y de recursos técnicos.

La nueva producción se sumará, además, a una lista de antecedentes que ya tiene sus propios clásicos: la película con actores que dirigió Stanley Donen en 1974, que quedó en la memoria de muchos espectadores, y el largometraje animado de Mark Osborne estrenado en 2015, que acercó la historia a las nuevas generaciones con un formato visual muy celebrado. La gran pregunta que deja flotando este anuncio es cómo harán los realizadores para respetar ese legado y, a la vez, proponer algo distinto, que justifique volver a contar la misma historia y no quedarse solo en una repetición.

A la salida de la redacción, mientras revisaba los papeles en el café de la esquina, un lector que se enteró de la noticia me dijo algo que se me quedó dando vueltas: "Mientras sigan respetando al Principito, que lo hagan todas las veces que quieran". Y la verdad es que, en una época en la que cuesta tanto que algo nos emocione de verdad, tener una historia así volviendo al cine, con un equipo creativo de este nivel y con la promesa de mezclar imagen real y tecnología para darle nueva vida, no me parece una mala noticia. Al contrario: me parece una pequeña invitación a volver a leer el libro, a prestárselo a un hijo, a un sobrino, a un amigo, y a esperar juntos, con paciencia, a que esta nueva película termine de cocinarse.

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Rosario EscuderoCultura y espectáculos

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