Miércoles, 23 de septiembre de 2026
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Vampiros en la pantalla chica: del conde gótico al kung fu más delirante

Un recorrido por las series que revisitaron al vampiro desde la comedia, la animación, el terror psicológico y hasta las peleas entre clanes. Drácula, Lo que hacemos en las sombras, Castlevania y otras ficciones que le dieron nuevas formas a la sed de sangre.

Por Rosario EscuderoCultura y espectáculos · 23 de septiembre de 2026 · hace 1 h

A veces uno sale del living y se topa con la misma pregunta que se repite en la mesa de los bares de Buenos Aires: ¿por qué, después de más de un siglo, los vampiros siguen dando tela para cortar? Yo creo que la respuesta está en que cada generación necesita su propia versión del monstruo, y la pantalla chica se convirtió en el taller donde se reinventan sin parar. Hace poco, mientras revisaba material para una nota, me crucé con un abanico enorme de series que van del relato gótico más solemne a la comedia más absurda, pasando por el anime de acción y el kung fu más delirante, y me pareció que valía la pena ponerlas en fila para entender qué se puede ver hoy si a uno le tincan los muertos que viven de noche.

De la novela al streaming: el Drácula que reescribieron Gatiss y Moffat

El primer mojón de este recorrido es una de las versiones más celebradas del Conde: la serie que firmaron Mark Gatiss y Steven Moffat para la BBC y Netflix. La dupla, que ya se había lucido en Sherlock, volvió a apoyarse en la novela de Bram Stoker pero la estiró en apenas tres capítulos de noventa minutos, decisión que les dio aire para tomarse libertades narrativas sin traicionar del todo el ADN del personaje. Claes Bang se calzó el papelón de Drácula con una mezcla de sensualidad y humor negro que sorprendió a propios y extraños, mientras que Dolly Wells y John Heffernan le pusieron cuerpo y alma al elenco de acompañantes. La apuesta fue transformar al vampiro en un ser casi rockstar, más moderno en sus modos que terrorífico en su imagen, y el resultado funcionó porque entendió algo clave: el conde nunca pasa de moda, pero hay que saber presentarlo.

Risa y sangre: el universo de Lo que hacemos en las sombras

Si la versión de Gatiss y Moffat le sacó solemnidad al mito, Lo que hacemos en las sombras directamente lo mandó al quirófano del humor. La serie nació de la película que escribieron y dirigieron Jemaine Clement y Taika Waititi, que ya de por sí era un clásico instantáneo del género, y la expandió a un formato donde los chistes tienen espacio para respirar. Elenco es un lujo: Kayvan Novak, Matt Berry, Natasia Demetriou, Harvey Guillén, Mark Proksch y Kristen Schaal se reparten un abanico de vampiros con preocupaciones tan absurdas como aristocráticas, que discuten por nimiedades mientras se debaten entre la sed de sangre y las peleas de ego internas. Lo que más me gusta es que la serie no se conforma con hacer reír: aprovecha el humor para mostrar las miserias humanas, porque al final estos vampiros son una familia disfuncional que se quiere y se detesta con la misma intensidad.

De Konami a Netflix: el fenómeno Castlevania

Hay una zona del público, sobre todo la que creció frente a la consola, que no podía faltar en esta lista: Castlevania, la adaptación que arrancó con el guionista Warren Ellis y luego tomó vuelo propio. La serie toma como punto de partida el videojuego que Konami lanzó en los ochenta y lo convierte en un anime con peleas de espadas, política medieval y una tensión dramática que engancha del primer al último capítulo. Richard Armitage le pone la voz a Trevor Belmont con un tono áspero, mientras que James Callis, Graham McTavish y Theo James completan un reparto que entiende a la perfección el código del género. Para mí, Castlevania es la prueba de que la animación para adultos dejó de ser un nicho: tiene la épica de una superproducción y la libertad visual que solo el dibujo permite.

El terror más clásico tiene su lugar en Penny Dreadful, la creación de John Logan que combinó a personajes literarios como Frankenstein, Dorian Gray y el propio Drácula en una sola ficción. Eva Green fue la gran revelación como la medium Vanessa Ives, y la rodearon Timothy Dalton, Reeve Carney, Rory Kinnear y Billie Piper en una historia donde el suspenso y el thriller psicológico pesan tanto como el sobrenatural. La serie tiene una estética victoriana muy cuidada y un manejo del horror que privilegia la sugerencia por sobre el golpe de efecto, algo que se está perdiendo en buena parte de la producción actual.

Cuando el vampiro se cruza con el kung fu

Para los que buscan propuestas más arriesgadas, hay dos series que vale la pena recomendar. NOS4A2, creada por Jami O'Brien a partir de la novela de Joe Hill, le inyecta a la sangre argumentos cotidianos como la música y los efectos prácticos con una impronta casi artesanal, con Ashleigh Cummings y Zachary Quinto al frente del elenco. Y en las antípodas del terror serio aparece Tokyo Vampire Hotel, del director y guionista Sion Sono, una ficción japonesa que mezcla clanes vampíricos enfrentados, kung fu y un erotismo muy gráfico, con Ami Tomite, Yumi Adachi, Megumi Kagurazaka y Kaho en el reparto. Es de esas series que o se aman o se abandonan a los diez minutos, pero cuando enganchan no se sueltan más.

“Es increíble cómo cada serie encuentra una excusa nueva para mostrar a un muerto que vuelve a la vida. Yo me terminé enganchando con la comedia, pero a mi viejo le gusta más la de terror. Cada uno tiene su vampiro.”Espectador a la salida del cine
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Rosario EscuderoCultura y espectáculos

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