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Ace Combat 8 se hace aire y tierra: el portaaviones como refugio y tablero de decisiones

Wings of Theve reparte la acción entre el cielo y la vida a bordo del Endurance, con personalización de aviones propios y del escuadrón antes de cada misión.

Por Rosario EscuderoCultura y espectáculos · 27 de septiembre de 2026 · hace 43 min

A mí me pasó lo que a varios en la sala de prensa del stand: antes de que me dijeran quién era el protagonista, ya estaba charlando con una jugadora que probaba una de las escenas a bordo del portaaviones. Ella movía al piloto por el comedor, le hablaba a un mecánico y después se iba a cubierta a mirar el mar. Me dijo, casi como confesión, que ese era el momento que más la enganchaba del nuevo Ace Combat 8: Wings of Theve, porque le bajaba las pulsadas entre una misión y la siguiente. Yo la miré y pensé que ese lugar, el de pausa antes del próximo despegue, era exactamente lo que la saga necesitaba para mí, que vengo de las entregas más antiguas y siempre extrañé un poco de aire humano entre tanta nube de combate.

La propuesta que muestra Project Aces divide las horas de juego en dos grandes territorios: los enfrentamientos en el aire y la vida cotidiana dentro del portaaviones Endurance, que funciona como base de operaciones y, al mismo tiempo, como refugio para civiles que escaparon del avance de Sotoa. En ese segundo plano aparecen comedores, hangares, zonas de reunión y la cubierta misma, y las acciones disponibles se reducen a observar el entorno y a activar interacciones simples, sin convertirse en un simulador social ni en un paseo abierto. Su razón de ser dentro del relato es mostrar los vínculos entre los personajes del escuadrón y dejar ver qué le hace la guerra a la gente que no está piloteando un caza.

Misiones con preparación de verdad

En el aire, la experiencia se organiza por misiones y mantiene la estructura clásica de la franquicia. Antes de cada salida hay que repasar los objetivos y tomar decisiones que pesan: elegir la aeronave, el armamento y las piezas especiales que se van a llevar. Los puntos que se ganan al cumplir los objetivos se canjean después por equipamiento nuevo y por aviones adicionales, de modo que cada elección modifica la capacidad de carga, el daño de las armas y el comportamiento general del avión. Esa rutina previa al despegue es la que termina definiendo cómo se siente cada combate, y por eso mismo es la parte a la que conviene dedicarle unos minutos antes de lanzarse a ciegas.

La preparación también alcanza a los compañeros de vuelo. El juego permite configurar los aviones del escuadrón o, si uno no quiere meterse en eseBerenjenal, dejar que el sistema les asigne una combinación razonable. Entre las tareas que aparecen en el mapa de operaciones están la defensa del propio portaaviones, los ataques contra aeródromos enemigos, la escolta de una aeronave aliada y la destrucción de convoyes de transporte, un repertorio que combina objetivos defensivos con otros claramente ofensivos.

  • Controles estándar y un esquema Experto que maneja los tres ejes de rotación y amplía el margen de maniobra.
  • Evasión de misiles con las herramientas clásicas y nuevas armas especiales pensadas para varios blancos a la vez.
  • Ataques con ametralladora en pasajes cercanos al enemigo para los que les guste el riesgo cuerpo a cuerpo.
  • Configuración del escuadrón antes de cada misión, con opción de dejar la selección en manos del juego.

Una historia que se puede leer sin antecedentes

El argumento está ambientado unos diez años después de Ace Combat 7, aunque puede seguirse sin haber jugado esa entrega. Tras la invasión de Sotoa a la Federación de Usea Central y la caída de su capital, Theve, las fuerzas que quedaron en pie operan justamente desde el Endurance. El protagonista es un piloto rescatado del mar que termina heredando la identidad de un supuesto as de combate, y alrededor suyo se mueven los integrantes del Vuelo Joker, cada uno con su propia experiencia y su propia mirada sobre la guerra. La construcción de esa figura heroica, con todo lo que arrastra la propaganda en un conflicto, es uno de los ejes que la trama recorre de punta a punta.

Salí de la sala con la sensación de que Wings of Theve no busca reinventar la saga, sino abrirle un costado más tranquilo, más humano, sin resignar ni un grado de intensidad cuando se vuelve a cerrar la cabina y se escucha el rugido del motor. Una señora grande, que estaba con su hijo probando las misiones, me miró mientras esperaba el turno y me resumió todo con una frase que me quedó dando vueltas: "Mirá, si hasta entre combate y combate se te hace querer a la gente, está hecho con el corazón". Y la verdad es que esa es exactamente la impresión que me llevé yo.

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Rosario EscuderoCultura y espectáculos

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