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A los 74 años, se fue El Negro que le hablaba al oído a la Argentina

Oscar González Oro murió en Punta del Este y dejó una huella de más de tres décadas al frente del micrófono. Su carrera, su retiro en 2021 y el reconocimiento que APTRA le entregó en 2022, con un agradecimiento que todavía resuena entre quienes trabajaron con él.

Por Rosario EscuderoCultura y espectáculos · 25 de septiembre de 2026 · hace 1 h

Lo conocí una mañana de las tantas en que uno se sienta a escuchar radio mientras toma el primer mate y, antes de que el agua estuviera tibia, ya estaba él saludando con ese tono suyo, inconfundible, como si le hablara a la mesa y no a una audiencia entera. Por eso, cuando me confirmaron que Oscar González Oro, El Negro, había muerto este 25 de septiembre en Punta del Este, la noticia me golpeó de una manera rara, casi familiar, como cuando se va alguien que uno nunca conoció en persona pero que igual pobló tantas mañanas. Tenía 74 años y, aunque hacía rato que no se lo escuchaba a diario, su voz seguía siendo parte del paisaje sonoro de varias generaciones.

La verdad es que la historia de González Oro en la radio argentina fue tan larga como entrañable: arrancó con Daniel Hadad, con quien laburó durante catorce años, y fue construyendo después un recorrido propio que lo llevó a las entrevistas, la actualidad y la opinión con un estilo directo, sin vueltas, donde se notaba que el que hablaba del otro lado del micrófono era alguien que había escuchado mucho y que, sobre todo, le gustaba conversar.

El retiro, los hijos y la decisión de bajarse del micrófono

En marzo de 2021, después de más de tres décadas frente al micrófono, El Negro decidió parar. Lo dijo él mismo: quería tener más tiempo para su familia y estaba cansado de competir con su propia historia. La pérdida de personas cercanas había pesado, y también la sensación de que las exigencias del día a día le habían robado escenas del crecimiento de sus hijos, Agustín y Pablo, a quienes mencionó más de una vez en su despedida pública. No fue un portazo ni un enojo: fue la decisión de un tipo que, después de regalarle tanto tiempo a la audiencia, sintió que tenía que empezar a devolvérselo un poco a los suyos.

En aquel momento se radicó en Punta del Este, Uruguay, y desde ahí siguió de cerca la vida pública argentina, siempre atento a lo que pasaba en el país que lo había visto consagrarse.

El Martín Fierro que finalmente llegó, sin competir

Un año después, en la ceremonia de los Martín Fierro de Radio de 2022, en el Golden Center de Parque Norte, la Asociación de Periodistas de la Televisión y la Radiofonía Argentinas (APTRA) le entregó un reconocimiento especial, el único que la entidad le iba a dar en toda su vida, porque lo curioso de esta historia es que González Oro, con esa trayectoria enorme que tenía, nunca había ganado un Martín Fierro en competencia. Luis Ventura, presidente de APTRA, fue el que empujó la distinción y, sobre todo, el que lo convenció de subirse a un avión desde Uruguay para estar esa noche en el escenario.

Lo cuento porque Ventura contó después que González Oro había desistido de ir, y que gracias a esa insistencia el Negro pudo volver a pisar un escenario con los suyos y decir unas palabras que, vistas hoy, tienen un peso enorme. Allí, frente a sus colegas, recordó un texto de Jorge Luis Borges, agradeció a los equipos que lo acompañaron a lo largo de los años y mencionó a sus hijos, a Alejandro Dolina, a Eduardo Feinmann, a Jorge Lanata, a Lalo Mir y a su histórica locutora, Valeria Mirabella, una lista que funcionó como una pequeña radiografía de su vida profesional. Y, casi sin aguantar la emoción, soltó: Esto lo soñé, una de esas frases que uno guarda para siempre.

Reconocer el homenaje no fue un simple gesto institucional: fue también una manera de recomponer el vínculo entre un conductor enorme y una entidad que, por distintas razones, nunca lo había premiado mientras competía. Por eso, cuando me pongo a pensar en el legado de El Negro, termino pensando en esa imagen del escenario, en esa placa en las manos, en los hijos nombrados y en los compañeros reconocidos, más que en cualquier ranking o cifra. Me queda dando vueltas una frase que me dijeron una vez, caminando a la salida de un evento radial, y que me parece la mejor síntesis de lo que fue: El Negro no era un conductor, era el tipo que te acompañaba a hacer las compras. Y esa, en radio, es la mejor definición que se le puede dar a alguien.

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Rosario EscuderoCultura y espectáculos

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