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Wolverine vuelve a la carga: Insomniac se anima con el mutante más filoso de Marvel y le regala al PlayStation 5 una campaña de dieciocho horas que se siente como una paliza larga y gozosa

El estudio detrás de los recientes Spider-Man lleva a Logan desde los bosques de Canadá hasta los callejones de Tokio, revive a viejos conocidos como Mystique, Dientes de Sable y Omega Red, y apuesta por un sistema de combate donde la Rabia manda. Acá te contamos, sin spoilers, qué se viene en uno de los lanzamientos más esperados del año.

Por Rosario EscuderoCultura y espectáculos · 10 de septiembre de 2026 · hace 59 min

Antes de que en la pantalla apareciera el primero de los garfios de adamantium, lo que se vio en la sala fue a un señor de unos cincuenta y tantos, remera negra con el logo amarillento del Profesor Xavier, que se acomodó los anteojos y le dijo a su hijo, en voz baja pero perfectamente audible: preparate, que esto va a ser una barbaridad. Y la verdad, querido lector, es que el tipo no estaba tan equivocado. Marvel's Wolverine, la nueva producción de Insomniac Games para PlayStation 5, se presentó en sociedad con una propuesta que viene a confirmar lo que muchos sospechábamos: que el estudio que relanzó a Spider-Man tiene con Logan una química particular, de esas que se notan desde el primer combate y que se sostienen durante las dieciocho horas que promete la campaña principal.

La historia arranca con un Logan retirado, instalado en algún rincón de Canadá, intentando dejar atrás los fantasmas del Equipo X, esa unidad de operaciones especiales que él mismo abandonó hace tres años. Pero como suele pasar con los mutantes que quieren hacer vida tranquila, la paz le dura poco. Bolivar Trask, el recordado creador de los Centinelas, aparece al frente de una fuerza mercenaria cibernética conocida como los Reavers, dedicada a secuestrar mutantes. A partir de ahí, Logan se ve obligado a reagruparse con viejas conocidas y conocidos: Mystique, Sabretooth y el propio Nathaniel Essex, entre otros, para tratar de llegar a tiempo.

Un viaje que va de Canadá a Tokio, con escala en Madripoor

Lo interesante de la propuesta es que no se queda en el bosque canadiense. La investigación va empujando al protagonista hacia escenarios muy distintos, hasta desembocar en los callejones de Madripoor y en el distrito de Shinjuku, en Japón. Allí se cruza con La Mano, el sindicato criminal que en esta versión lidera Lady Deathstrike. La trama se anima, además, a mover piezas clásicas del universo mutante como Jean Grey, Sunfire y el propio Omega Red, pero en contextos distintos a los que uno está acostumbrado por los cómics. El motor narrativo, vale aclararlo, es la recuperación de recuerdos perdidos de Logan, lo que le da al relato un tono más íntimo de lo que uno esperaría para un juego con garras de adamantium.

La Rabia como medidor de todo: así se pelea

El corazón del juego, y lo que más se siente en el control, es el sistema de combate, que gira en torno a una mecánica bautizada Rabia. La idea es simple pero muy bien calibrada: a medida que se encadenan golpes, combos, esquives y remates, se va acumulando esa barra en tres niveles. Al llegar al tercero, se desbloquea el Golpe Crítico contra enemigos debilitados, que es básicamente la oportunidad de liquidar a un rival con un golpe devastador. Si la salud llega a cero con la Rabia en nivel 2 o 3, entra en juego la Última Defensa, que consume la barra para restaurar vida de manera inmediata, replicando en lo jugable el famoso poder de regeneración del personaje.

Yo te lo digo de entrada: lo que se vio hasta ahora alcanza para ilusionarse. No es solo que el combate se siente visceral y bien medido, sino que el juego se anima a poner a Logan en lugares y con compañías que el material de base todavía no terminó de mostrar del todo, y eso, para los que llevamos años leyendo cómics, es casi una declaración de intenciones. Insomniac parece haber entendido que Wolverine no es un personaje que se banque los grises: o lo hacés sentir como una bestia contentsa de estar viva, o no sirve. Y por lo que se vio, van por la primera opción. A la salida de la presentación, una chica joven con un buzo de los X-Men le dijo a su amiga, todavía con el joystick mental puesto: por fin alguien le devolvió la furia que tenía Logan en los cómics. Y se quedó mirando la pantalla un rato largo, como quien no se quiere ir del bar.

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Rosario EscuderoCultura y espectáculos

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