Volver al primer día: cómo es jugar Gears of War: E-Day antes que nadie
La precuela de la saga ya se puede recorrer en su acceso anticipado. Marcus y Dom encabezan un equipo que todavía no es el Escuadrón Delta, con guiños incluidos a Cole y Baird en sus horas previas a la guerra.
Lo confieso antes de seguir: la primera vez que vi la pantalla de carga ya estaba hablando sola, como aquella señora de la fila del puesto de pochoclos que no paraba de repetirle a su nieto que ella había terminado el primer Gears of War en una semana y que este nuevo, el del E-Day, no se lo iba a perder ni loca. Yo tampoco pienso perdérmelo, y la buena noticia es que el acceso anticipado de Gears of War: E-Day ya está disponible para quienes compraron la edición deluxe, lo que permite meterse de lleno en el comienzo de la invasión Locust sobre el planeta Sera, ese Día de la Emergencia que todos los fans de la saga conocen de memoria pero que muy pocos habían podido recorrer jugable hasta ahora.
La propuesta es, en esencia, una precuela: la historia nos devuelve al instante mismo en que un ataque coordinado de los Locust desata el horror sobre la superficie y desencadena los acontecimientos que después atraviesan toda la franquicia, así que si nunca jugaron los títulos originales o si los jugaron hace años, este es un buen punto de partida para entender de dónde vienen los Fenix, los Santiago y compañía, y también para reencontrarse con ellos en otra etapa de sus vidas, más jóvenes, más confiados y muy lejos de imaginarse lo que se les viene encima.
Un equipo que todavía no es el Escuadrón Delta
Uno de los detalles que más me llamó la atención, y que creo que a los seguidores de la saga les va a producir esa mezcla de nostalgia y curiosidad que se siente al reencontrarse con un viejo conocido, es la formación del grupo protagonista. En E-Day, Marcus Fenix y Dominic Santiago comparten escuadrón con Mags y Reyes, dos personajes que les dan color y dinámica propia al elenco. La composición, sin embargo, es claramente anterior a la del Escuadrón Delta que encabezan los juegos originales: ni Damon Baird ni Augustus Cole forman parte todavía del equipo, y su incorporación junto a Marcus y Dom está fechada catorce años después del Día de la Emergencia, durante los hechos del primer Gears of War.
- Mags y Reyes acompañan a Marcus y Dom como compañeros de escuadrón en la campaña.
- Baird y Cole todavía no integran el grupo: se suman al Escuadrón Delta 14 años después.
- Cole aparece referido en una entrevista televisiva en un bar, en sus años de jugador de thrashball.
- Una apuesta de Dom contra él en esa época conecta con la deuda de 20 billetes que se salda en Gears of War 3.
- Baird pierde a sus padres en el ataque inicial y se alista en el ejército ese mismo día.
- Su primer encuentro con Cole ocurre un mes después de la invasión, antes de cualquier misión juntos.
Ese volantazo cronológico, el de mostrar a los personajes antes de la guerra y no durante ella, es lo que le da a la precuela su verdadera razón de ser, porque permite ver a un Marcus todavía sin la coraza de soldado veterano, a un Dom más suelto y hasta simpático, y sobre todo a Baird y a Cole en los márgenes del conflicto, sin uniforme y sin causa, cada uno ocupando el lugar que la guerra les está por arrebatar de un día para el otro, que es justamente lo que vuelve al relato tan emotivo y a la vez tan cruel, porque uno ya sabe cómo termina esa historia y ellos todavía no.
El guiño más simpático, y ahí reconozco que se me escapó una sonrisa de fanática, es la referencia a Cole: mientras Marcus y Dom están en un bar al comienzo de la campaña, se escucha una entrevista televisiva al jugador de los Hanover Cougars, todavía en su etapa de figura del thrashball y muy lejos de ser el soldado pesado que después conocen los jugadores de la trilogía. Más adelante, la historia ata esa escena con la clásica apuesta de Dom en su contra, la misma que deja una deuda de 20 billetes que termina de saldarse nada menos que en Gears of War 3, lo que demuestra que el equipo de desarrollo no solo se acuerda, sino que se divierte recordándolo.
Mientras lo jugaba, no podía dejar de pensar en todo lo que está por venir para estos personajes, y la verdad es que dan ganas de quedarse horas y horas en Sera, de recorrer cada rincón y de atender a cada diálogo, porque se nota que hay un cariño enorme puesto en cada referencia, en cada detalle de vestuario, en cada nombre que se cruza en una radio o en una pantalla de televisión, y eso, para una franquicia con tantos años encima, vale oro.
Qué personajes mirar de cerca en esta etapa
Baird, por ejemplo, tiene en este juego uno de los puntos de inflexión más fuertes de su biografía: el Día de la Emergencia se cobra la vida de sus padres durante el ataque inicial de los Locust, y tras sobrevivir a esa primera jornada decide sumarse al ejército ese mismo día, sin pensarlo demasiado, con esa mezcla de rabia y de urgencia que después va a definir su forma de ser dentro del Escuadrón Delta. Cole, en tanto, pasa del deporte profesional al campo de batalla de un momento a otro, dejando atrás la vida de figura pública de los Cougars para alistarse, y su primer cruce con Baird ocurre recién un mes después de la invasión, mucho antes de que los dos terminen compartiendo misión con Marcus y Dom, así que la precuela funciona también como una especie de prólogo sentimental de esa amistad.
En definitiva, E-Day no es solo un regreso temporal a un evento que los fans ya conocen, sino una invitación a conocer a los personajes antes de que la guerra los termine de modelar, y ahí está, para mí, su mayor acierto, porque te permite verlos cuando todavía tienen futuro por delante, aunque uno, como jugador, ya sabe demasiado bien qué les espera. Por eso me parece una oportunidad ideal tanto para los que jugaron los originales como para los que se acercan por primera vez a la saga: hay acción, hay historia, hay humor, y hay, sobre todo, ese aroma a despedida que tienen todas las precuelas bien contadas, donde uno se despide de los personajes que todavía no saben que lo son.
“Mirá, yo terminé el primero en una semana, así que a este no me lo pierdo ni loca.”Señora en la fila del puesto de pochoclos, al salir de probar el acceso anticipado
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