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Volver a moverse sin lesionarse: la planificación que propone un kinesiólogo frente al regreso a la actividad física

Emiliano Gallegos advirtió que entrenar tres veces por semana no alcanza para contrarrestar las ocho horas sentadas y reclamó una evaluación previa antes de retomar los ejercicios.

Por Marisol OlguínCampo y producción · 28 de septiembre de 2026 · hace 1 h

Para el kinesiólogo Emiliano Gallegos, el regreso a la actividad física no debería resolverse con un impulso repentino ni con la búsqueda de resultados visibles antes del verano, sino con un proceso ordenado que tome en cuenta los hábitos cotidianos y el punto de partida de cada persona. La advertencia del especialista apuntó a un escenario frecuente: jornadas laborales extendidas frente a la pantalla y un puñado de horas semanales concentradas en el gimnasio o en la práctica deportiva.

“Nos consideramos no sedentarios, pero muchas veces somos sedentarios que hacen deporte.”Emiliano Gallegos, kinesiólogo

Esa frase, pronunciada por Gallegos, condensa la discusión que el profesional plantea a sus pacientes y lectores. Si la rutina diaria transcurre en buena parte sentada, el entrenamiento programado no compensa por sí solo el tiempo de inactividad, de modo que la recomendación pasa por sumar movimiento a lo largo del día. Las llamadas pausas activas se vuelven, según su enfoque, un complemento necesario para evitar que el esfuerzo quede acotado a una franja horaria demasiado estrecha.

Pausas activas y movimiento cotidiano

El especialista sugirió incorporar pequeños gestos a la jornada laboral, como elegir las escaleras en lugar del ascensor o aprovechar la pausa del café para realizar unas sentadillas, con el propósito de interrumpir las posturas prolongadas. Se trata de sumar oportunidades de moverse sin que ello reemplace al entrenamiento formal, sino que lo acompañe y le dé sentido.

Evaluación previa y frecuencia semanal

Antes de reiniciar cualquier rutina, Gallegos ubicó como paso ineludible la evaluación de los hábitos personales, ya que la planificación del ejercicio depende de factores como el nivel de sedentarismo, las posturas habituales y las cargas previas. A partir de ese diagnóstico propuso una frecuencia de alrededor de tres entrenamientos por semana y una progresión que arranque con estímulos pequeños y avance de manera gradual, respetando la adaptación del cuerpo a cada nueva exigencia.

“Lo más importante es la técnica del ejercicio, no la carga, para no lesionarse.”Emiliano Gallegos, kinesiólogo

El profesional hizo especial hincapié en la ejecución correcta de los movimientos al inicio del proceso, en la medida en que una técnica descuidada se traduce en dolencias que interrumpen la práctica. En esa línea, planteó que la cantidad de peso debe subordinarse a la calidad del gesto y que la dificultad se eleva recién cuando el cuerpo responde de manera adecuada. Sobre el final de cada sesión mencionó la conveniencia de incluir estiramientos que contribuyan a la recuperación y a la vuelta a la calma.

El escenario del productor y la decisión de la semana

Para los productores agropecuarios que pasan extensas jornadas sobre maquinaria o en escritorios rurales y buscan recuperar la actividad física, el planteo de Gallegos ofrece un orden claro: diagnosticar primero, entrenar tres veces por semana con ejercicios básicos, privilegiar la técnica antes que la carga y, sobre todo, mover el cuerpo en los ratos que median entre las obligaciones. La aplicación concreta de esa fórmula dependerá, en cada caso, de cómo se organice la rutina laboral y de la decisión de incorporar pausas activas durante la semana.

MO
Marisol OlguínCampo y producción

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